Hasta el 29 de junio, en el continente americano se habían reportado más de 5 millones de casos confirmados de infección por coronavirus y casi 250.000 muertes, alrededor de la mitad del total mundial.

Al tiempo en que Estados Unidos, Brasil y otros países de las Américas siguen registrando casos de coronavirus, en otros países las autoridades han encontrado estrategias para contener el virus y limitar las muertes.

Contra todo pronóstico

Para muchos expertos, era poco probable que Cuba, una isla de 11,3 millones de habitantes, fuera un ejemplo de cómo manejar una pandemia. Esta afirmación se fundamentó en las colas infamemente largas para acceder a bienes proporcionados por el estado, las cuales dificultan el distanciamiento social y el autoaislamiento, y a tener un sistema de salud que sufre de escasez de materiales, una imagen característica de la economía cubana en general.

El buen manejo de la pandemia, y con ello las bajas tasas de infección y mortalidad, que hasta ahora ha tenido Uruguay contrasta con los resultados de los países vecinos.

Para el 11 de marzo, fecha en que la OMS declaró la pandemia, una preocupación particular era que la población de adultos mayores de Cuba, la más antigua de América, se vería muy afectada por la llegada de la enfermedad coronavírica a la isla caribeña. Aun así, según las cifras oficiales, en Cuba solo se han registrado 2.348 casos confirmados y 86 muertes al 1 de julio.

Las cifras ofrecidas por las autoridades cubanas revelan que, a pesar de las carencias materiales del sistema de salud, la estrategia empleada ha sido exitosa, un logro que se basa en buena medida en la fuerza laboral. Cuba tiene la relación médico-paciente más alta del mundo: 8,19 médicos por cada 1.000 habitantes, lo que contrasta con el 2,15 y 2,6 de Brasil y Estados Unidos, respectivamente.

Antes del primer caso reportado, el gobierno cubano envió equipos de médicos, enfermeras y estudiantes de medicina de puerta en puerta preguntando sobre los síntomas respiratorios y educando al público sobre la enfermedad. Envió casos sospechosos de COVID-19 a centros de aislamiento administrados por el estado y rastreó todos sus contactos recientes.

Tren al sur

Al sur del continente, encontramos otro país cuyos buenos resultados en el manejo de la pandemia merecen reconocimiento. A diferencia de Cuba, Uruguay no cuenta con un gobierno autoritario para detener los brotes y tiene fronteras terrestres, incluida una concurrida frontera con Brasil, que ocupa el segundo lugar en la infortunada lista de países con más casos a la fecha: 1,5 millones.

A pesar de ello, al 1 de julio, en Uruguay se habían reportado solo 936 casos y 27 muertes. Eso equivale a 264 casos y 7 muertes por millón de habitantes, lo que resulta llamativo cuando se compara con los 6.370 casos y 285 muertes por millón registrado en Brasil.

Sorprendentemente, Uruguay nunca impuso una cuarentena obligatoria. Cuando se confirmó el primer caso de COVID-19 del país el 13 de mayo, el presidente Luis Lacalle Pou, que tenía una semana de haber accedido a la primera magistratura, declaró un cierre de fronteras, suspendió las actividades académicas y canceló los eventos públicos, lo que complementó con una “cuarentena voluntaria”, en la que se instaba a los uruguayos a aislarse en la medida de lo posible.

La importante fuerza laboral con la que cuenta Cuba ha sido fundamental en el manejo de la pandemia del coronavirus.

El gobierno también emprendió una campaña agresiva de realización de pruebas de detección y lanzó una aplicación de rastreo de contactos desde la cual los ciudadanos pueden solicitar visitas médicas al hogar y pruebas.

Parte del buen resultado se atribuye a una acción temprana. El gobierno de Uruguay solicitó a la OMS asistencia para implementar mejores prácticas en las pruebas, así como las lecciones aprendidas en otros países.

Asimismo, Uruguay aumentó el número de laboratorios de prueba, pasando de 1 a 25, y brindó capacitación al personal sanitario. Para finales de junio, el país registraba 162 pruebas por nuevo caso de COVID-19, el número más alto para cualquier país de América del Sur.

Referencias:

Coronavirus response: why Cuba is such an interesting case. The Conversation, 2020. https://bit.ly/3iq7lWZ

Uruguay quietly beats coronavirus, distinguishing itself from its South American neighbors – yet again. The Conversation, 2020. https://bit.ly/3grzc7g