Si en una adivinanza te hablaran de un animal sin extremidades, seguro pensarías de inmediato en las temidas serpientes. Pero lo cierto es que en la naturaleza existen otros animales con esta característica, y con ciertas similitudes con las serpientes, como las cecilias.

Las cecilias son anfibios que, hasta donde se sabe, tienen una relación muy lejana con sus primos reptilianos. Pero una nueva investigación publicada en la revista iScience revela que estas tienen glándulas especializadas encontradas a lo largo de los dientes con el mismo origen biológico y posiblemente una función similar a la de las glándulas venenosas de las serpientes.

Criaturas poco estudiadas

Las cecilias son criaturas ápodas y casi ciegas que se desplazan por túneles subterráneos en América del Sur por medio de una combinacion de tentáculos faciales y limo. El autor principal del nuevo estudio, Carlos Jared, biólogo y director del laboratorio de biología estructural en el Instituto Butantan en São Paulo, dice que pueden producir dos tipos de secreciones, que les permiten defenderse y desplazarse por la tierra.

“Estos animales producen dos tipos de secreciones: una se encuentra principalmente en la cola que es venenosa, mientras que la cabeza produce un moco para ayudar a gatear por la tierra”.

Sin embargo, se encuentran entre los animales menos estudiados y “su biología es una caja negra llena de sorpresas”. Esto motivó a su equipo a estudiar a detalle la Siphonops annulatus, también conocida como la cecilia anillada.

Glándulas con un origen similar a las de los reptiles

Mandíbula superior de la cecilia anillada. Se observan las glándulas relacionadas con los dientes. Crédito: Carlos Jared.

Fue al examinar sus mucosas que dieron con un descubrimiento interesante: un conjunto de glándulas ubicadas cerca de los dientes que nunca antes habían sido documentadas para la especie, ni mucho menos para un anfibio.

El primer autor Pedro Luiz Mailho-Fontana las describe como pequeñas glándulas llenas de líquido en la mandíbula superior e inferior, con largos conductos que se abren en la base de cada diente.

Esto lo motivó a indagar un poco más, y tras realizar un análisis embrionario, descubrió que estas glándulas orales se originaron a partir de un tejido diferente al del limo y las glándulas venenosas que se encuentran en su piel.

“Las glándulas venenosas de la piel de las cecilias anilladas se forman a partir de la epidermis, pero estas glándulas orales se desarrollan a partir del tejido dental, y este es el mismo origen de desarrollo que encontramos en las glándulas venenosas de los reptiles”.

¿Secreciones venenosas?

Imagen de la cabeza de la cecilia anillada con la piel parcialmente removida, en la que se observan las glándulas orales por encima de los labios. Crédito: Carlos Jared.

Ahora bien, las cecilias anilladas no tienen ni brazos ni piernas, por lo que la boca es la única herramienta que tiene para cazar. Por ende, los investigadores creen que la función de estas glándulas es producir secreciones que las ayuden a incapacitar a su presa.

“Creemos que activan sus glándulas orales en el momento en que muerden, y biomoléculas especializadas se incorporan a sus secreciones”, dije la coautora Marta Maria Antoniazzi, bióloga evolutiva del Instituto Butantan.

Y la idea no parece tan fuera de lugar si consideramos que un análisis químico preliminar de las secreciones halló una alta actividad de la fosfolipasa A2, una proteína común que se encuentra en las toxinas de los animales venenosos. La actividad de esta sustancia fue incluso mayor que la que se encuentra en algunas serpientes de cascabel.

“La proteína fosfolipasa A2 es poco común en especies no venenosas, pero la encontramos en el veneno de abejas, avispas y muchos tipos de reptiles”, agregó Mailho-Fontana.

Sin embargo, aún es necesario realizar más análisis bioquímicos para determinar si estas secreciones glandulares son tóxicas. De confirmarse así, entonces las cecilias podrían considerarse como el animal vertebrado terrestre más antiguo con glándulas de veneno oral.

Referencia:

Morphological Evidence for an Oral Venom System in Caecilian Amphibians. https://www.cell.com/iscience/pdf/S2589-0042(20)30419-3.pdf