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El paso del Tercer Reich por Europa dejó una historia dramática y registros infames de grandes empresas que colaboraron con sus planes. Pese a ello, personajes como Oskar Schindler o Irene Sendler “El Ángel del Gueto de Varsovia”, fueron inmortalizados por su increíble contribución a la resistencia contra el régimen de Hitler en Europa. Detrás de todo el caos presente en este pedazo de la historia, también existen casos de héroes anónimos y otros pocos conocidos que hicieron su contribución para intentar frenar las acciones de un sistema que se encontraba en la ejecución de un genocidio.

Uno de ellos es René Carmille, director del Servicio de Estadísticas de Francia durante la ocupación nazi y quien quedará para la posteridad como el primer hacker de la historia con acciones que le costaron la libertad y la vida, a cambio de salvar a miles de judíos de ser enviados a los campos de concentración.

El Tercer Reich y la tecnología de IBM

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La tecnología proporcionada por IBM al régimen nazi desde su filial alemana, sirvió para optimizar los procesos relacionados con los censos de población y la identificación de familias judías, que luego serían enviadas a los campos de concentración. Esta tecnología fue aplicada en cada uno de los países invadidos por el ejército alemán, procesando todos los datos recogidos por los censos a través de tarjetas perforadas y máquinas tabuladoras de IBM.

El punto clave de este procesamiento de datos se encontraba en la columna 11 de las tarjetas perforadas, que hacía referencia a la religión de las personas. En ese sentido, al llegar a países como Polonia y Holanda, se registraban de inmediato a las familias judías y de esta manera, se automatizaba la persecución. La efectividad de este mecanismo fue tal que en Holanda, por ejemplo, se logró capturar al 75% de la población judía.

Sin embargo, en Francia, aunque los números de víctimas judías son bastante altos, si los comparamos con el caso de Holanda, resultan mucho menores y esto se debe a la acción del protagonista de esta historia: René Carmille.

El primer hacker ético

Cuando pensamos en un hacker, lo primero que viene a nuestra mente es un experto en informática que vulnera la seguridad de páginas web, aplicaciones, programas y sistemas en general. Quiere decir que combatir a estos personajes implica conocer a fondo desde sus técnicas hasta sus motivaciones, es decir, para combatir al hacker, debes pensar como uno. De manera que, la figura del hacker ético hace referencia básicamente a un experto en informática que se encuentra en lado luminoso de la fuerza.

Este es un concepto que se relaciona muy bien con René Carmille, quien para el año 1940 ejercía el cargo de director en el Servicio de Estadísticas francés. Este mismo año, el ejército de Hitler ocupó el norte y el oeste de Francia, mientras que desde la ciudad de Vichy, un gobierno formado por franceses servía como títere del régimen alemán. La solicitud de un censo no se hizo esperar y este proyecto fue puesto en las manos de Carmille, quien además, formaba parte de la resistencia, lo que lo convertía en una especie de doble agente.

Así se comenzaron a registrar los datos de las familias francesas, hasta que un día llega la orden de agregar un nuevo ítem al registro: religión. La primera acción de Carmille ante este escenario fue ganar tiempo y esto lo consiguió retrasando la inclusión del ítem a las tarjetas perforadas. Sin embargo, estamos hablando sobre el dato más importante para los planes del régimen nazi, por lo que las presiones continuaron hasta que la orden llegó directamente desde el Ministro de Justicia.

Como jefe del Servicio de Estadísticas y encargado del censo, Carmille conocía todo el mecanismo involucrado en las máquinas de IBM y todo el proceso de automatización del genocidio. De esta manera logró reprogramar las máquinas, haciendo que la columna número 11, correspondiente a la religión de los encuestados no fuera perforada. Para justificarlo, argumentó fallas en las tarjetas francesas que utilizaban y así pudo complicar la identificación de judíos franceses durante 3 años.

Carmille y El Canicero de Lyon

Klaus Barbie. Fuente de la imagen: Hipertextual

Las acciones de Carmille para sabotear el censo nazi en Francia resultaron realmente efectivas y miles de judíos lograban salvar sus vidas. Sin embargo, para las altas esferas del gobierno no dejaba de resultar extraño el enorme retraso y los problemas generados para el procesamiento de la religión de los encuestados, con una tecnología que está siendo completamente efectiva en Alemania, Polonia y Holanda.

Estas sospechas se manejan desde la Gestapo, el aparato de inteligencia nazi cuyo jefe en Francia es Klaus Barbie, un infame esbirro del régimen apodado “El Carnicero de Lyion” por crímenes como la captura de 44 niños judíos y la tortura hasta la muerte de Jean Moulin, miembro de la resistencia. Así es como en el año 1944, René Carmille es hecho preso y torturado durante dos días, en mano de Klaus Barbie, quien no pudo arrancarle ningún tipo de información.

Posteriormente, Carmille es enviado al campo de concentración de Dachau en donde muere a la edad de 59 años en 1945.

El legado de Carmille y el hacking ético

Aunque la tecnología ha estado involucrado hasta en los hechos más condenables de la historia, también nos deja relatos como el de Carmille que fue capaz de hacerla trabajar a su favor para evitar la muerte y tortura de más personas. El hacking ético es una rama de la seguridad informática cuya motivación es la de evitar que ocurran desgracias que pueden ir desde la vulneración de un correo electrónico, hasta la posibilidad de salvar millones de vida como lo hizo René Carmille.

Su historia fue adaptada a un corto animado llamado Interregnum, estrenado en el año 2010 en el Festival Internacional del Cine en la ciudad de Toronto. Aunque el término “hacker ético” fue acuñado muchísimos años después de su muerte, e incluso, de la aparición de las computadoras, su historia ha encajado a la perfección con el nombre de esta área de la seguridad informática, convirtiéndose en el primer hacker ético.