Es bien sabido que la actividad física puede ofrecer múltiples beneficios a nuestro organismo y mejorar tanto nuestra salud como nuestra calidad de vida. Sin embargo, incluso en la actualidad, nuevos estudios continúan comprobando los efectos positivos particulares que el ejercicio puede tener en nuestro estado de salud.

Ahora, una de las más recientes contribuciones a este ámbito ha sido la realiza por el investigador, Min Zhao. Este labora en la Universidad de Shandong en Jinan (China). Él y su equipo, a través de un estudio de cohorte, han logrado establecer una relación directa entre la actividad física y la disminución del riesgo de mortalidad en las personas.

Para poder obtener los resultados reflejados en el estudio publicado este primero de julio en The BMJ se usaron datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud. Los periodos considerados fueron los comprendidos entre 1997 y 2014. Sumado a esto, se clasificó la actividad de los individuos y se los comparó según las pautas estadounidenses recomendadas del 2018. Luego, estos se vincularon y compararon con el Índice Nacional de Muerte hasta finales del 2015.

Una diferencia notoria

En el estudio, se tomaron en cuenta 479.856 adultos mayores de 18 años y se evaluó su participación en actividades de fortalecimiento muscular y aeróbico. La información de la encuesta se basaba en los reportes dados por las propias personas sobre la cantidad de tiempo libre que dedicaban a actividades físicas aeróbicas o de fortalecimiento muscular. Una vez extraídos, sus datos se clasificaron según las recomendaciones del 2018.

Así se obtuvieron 4 categorías en las que dividir a los grupos: a) actividad insuficiente, b) actividad aeróbica solamente, c) fortalecimiento muscular solamente, y d) actividades de fortalecimiento aeróbico y muscular. En la investigación fue notorio que aquellos que pertenecían a los últimos tres grupos tenían un riesgo de mortalidad menor a quienes se encontraban en el primero.

De hecho, la razón de riesgo de mortalidad de estos era de 0,89 mientras que la de aquellos que tuvieron algún tipo de actividad física era en promedio de 0,71. Esto se pudo observar específicamente al aplicar las diferenciaciones en los 59.819 individuos que fallecieron por variadas causas en el lapso de la revisión.

Beneficios generalizados

Por otro lado, se realizaron estudios tanto para determinar el riesgo de mortalidad general (asociado a cualquier causa) y el detallado. En todos los casos, los resultados con respecto a las razones de riesgo se mantuvieron similares a los datos por el porcentaje general.

Para la investigación, se tomaron en cuenta causas tan variadas como: enfermedades cardiovasculares, enfermedades crónicas del tracto respiratorio inferior, accidentes y lesiones, Alzheimer, diabetes mellitus, cáncer, influenza, neumonía, nefritis y síndrome nefrótico o nefrosis, entre otros.

Yendo más allá

Para recalcar la importancia de su investigación y el impacto que sus resultados pueden tener, los autores escriben:

“Nuestros hallazgos respaldan que los niveles de actividad física recomendados en las pautas de actividad física de 2018 para los estadounidenses brindan importantes beneficios de supervivencia”.

Asimismo, aprovechan para acotar que, cuando los niveles de actividad física son mayores a los recomendados, la esperanza de vida aumenta incluso más. Así también se comprueba que los niveles de ejercicio que se recomiendan, en efecto se asocian con una mayor posibilidad de supervivencia.

Referencia:

Recommended physical activity and all cause and cause specific mortality in US adults: prospective cohort study: https://doi.org/10.1136/bmj.m2031