Los trastornos del sueño son problemas que pueden afectarnos en cualquier momento de nuestras vidas. Sin embargo, durante la infancia y la adolescencia, ambos vitales periodos de crecimiento y desarrollo, la influencia de estos pueden ser más grave.

En los niños, usualmente los trastornos del sueño pueden asociarse luego con problemas como alternaciones de su ánimo, conductas problemáticas, hiperactividad, incapacidad de regular sus impulsos y hasta déficits cognitivos –unos que, a la larga, le acarrean problemas de académicos y de aprendizaje–.

La investigación publicada en JAMA Psychiatry estudia los patrones de sueño irregulares en niños y sus efectos en estos. Sin embargo, no se enfoca en las consecuencias inmediatas sino en aquellas que se dan a largo plazo y que no necesariamente se han asociado con los problemas de sueño.

Para esto, los investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Birmingham se han valido de la investigación Children of the 90s, de la Universidad de Bristol, para poder estudiar a más de 14 mil bebés y los patrones de sueño que se registraron de estos durante el estudio.

Rutinas de sueño irregulares, un marcador de problemas futuros

En la investigación que se dio hace aproximadamente 3 décadas, los padres debían reportar los patrones de sueño de sus hijos durante determinadas etapas. Para esto, primero se hizo un seguimiento de estos a los 6, 18 y 30 meses. Luego, se hizo una pausa y se comenzaron a tomar medidas de nuevo a los 3, 4, 5 y 8 años.

Con estos registros, luego se evaluó la salud mental de los niños durante su entrada en la adolescencia. Acá, se comprobó que 7 mil de los infantes con problemas de sueño mostraron síntomas psicóticos en esta etapa. Asimismo, también hubo otros 6 mil informes que hablaban de la presencia de trastorno límite de la personalidad (TLP) en aquellos niños que habían tenido mayores privaciones del sueño.

Los desórdenes mentales hacen presencia con más fuerza

Gracias a los datos recabados, fue posible notar que tanto los cuadros psicóticos como el TLP tenían un alto nivel de ocurrencia cuando el sueño de los infantes se veía alterado. Sin embargo, ambos desórdenes mentales no siguieron exactamente los mismos patrones para manifestarse.

Por ejemplo, en el caso de los cuadros psicóticos, estos se vieron más relacionados cuando los niños de 18 meses presentaban un sueño interrumpido o irregular. Mientras que, por otra parte, el TLP se mostró mucho más frecuente cuando los niños, a sus 3 años, se acostaban más tarde y dormían menos horas.

Los patrones de sueño y la importancia de conocerlos

La Dra. Isabel Morales-Muñoz, investigadora principal del estudio, declaró que:

“Sabemos por investigaciones previas que las pesadillas persistentes en los niños se han asociado tanto con la psicosis como con el trastorno límite de la personalidad. Pero las pesadillas no cuentan toda la historia, hemos descubierto que de hecho, una serie de problemas de comportamiento del sueño en la infancia pueden apuntar hacia estos problemas en la adolescencia”.

Con esto, ha recalcado la importancia de su investigación. Puesto que, han demostrado que no solo las pesadillas y la interrupción del sueño causada por estas se puede asociar con desórdenes mentales o de personalidad durante la adolescencia. De hecho, se ha confirmado que la privación del sueño, la interrupción de este y hasta su retraso pueden ser también detonantes de diversos trastornos mentales futuros.

Se ha destacado que la adolescencia es un periodo crucial para el estudio y detección de posibles desórdenes mentales. Por lo que, esforzarse por entender los factores que la afectan negativamente es el mejor modo de promover el desarrollo de una adolescencia sana. Ya que así se podría aprender a controlarlos y regularlos.

El profesor Steven Marwaha, autor principal del estudio, también ha comentado al respecto:

“El sueño puede ser uno de los factores subyacentes más importantes, y es uno en el que podemos influir con intervenciones eficaces y tempranas, por lo que es importante que comprendamos estos vínculos”.

Referencia:

Association of Parent-Reported Sleep Problems in Early Childhood With Psychotic and Borderline Personality Disorder Symptoms in Adolescence: doi:10.1001/jamapsychiatry.2020.1875