El agente causante de la enfermedad COVID-19, el coronavirus SARS-CoV-2, ha infectado a millones y es la causa de la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo. La fisiopatología de la enfermedad se caracteriza por producir dificultad respiratoria aguda y una inflamación excesiva capaz de inducir insuficiencia respiratoria, falla multiorgánica y muerte.

Para infectar a las células humanas, el coronavirus se vale de la proteína de espiga en su superficie, la cual se une al receptor de enzima convertidora de la angiotensina 2 (ACE2) y posteriormente, por medio de una proteasa conocida como TMPRSS2 ingresa a la célula, donde se replica.

Necesidad urgente

El SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus con propiedades únicas que contribuyen a su propagación a escala pandémica. La infección es comúnmente asintomática, particularmente en la población joven, y contagiosa antes de la aparición de los síntomas.

Estas características contribuyen a la dificultad de contener su propagación mediante estrategias de salud pública y amplifican la necesidad de desarrollar vacunas y terapias para protegerse contra el COVID-19 y tratarlo.

Utilizando un enfoque basado en la espectrometría de masas, investigadores identificaron varios fármacos con el potencial para tratar la COVID-19.

En gran medida, la gestión clínica de COVID-19 se limita a la prevención de la infección y a los cuidados de apoyo. Hasta ahora, el remdesivir, un antiviral de amplio espectro, es el único medicamento aprobado por la FDA para su uso en casos de emergencia para el tratamiento de COVID-19.

Si bien las pruebas que respaldan el uso de remdesivir en pacientes con COVID-19 avanzado son prometedoras, sigue habiendo una necesidad urgente de terapias contra el coronavirus, especialmente las que podrían administrarse en el ámbito ambulatorio, a fin de combatir eficazmente la pandemia de COVID-19.

Identificando medicamentos

En atención a esta urgente necesidad, un equipo internacional de investigadores realizó un estudio que utilizó un enfoque basado en la espectrometría de masas para estudiar las proteínas y su fosforilación durante la infección por SARS-CoV-2.

Para infectar a las células humanas, el coronavirus se vale de la proteína de espiga en su superficie, la cual se une al receptor ACE2 y posteriormente ingresa a la célula, donde se replica.

En el estudio, los investigadores examinaron el panorama mundial de fosforilación y abundancia de proteínas de la infección por el SARS-CoV-2, trazaron mapas de los cambios de fosforilación en las quinasas y las vías de transmisión alteradas, y utilizaron estos perfiles para identificar fármacos y compuestos con el potencial de tratar la enfermedad coronavírica.

Bajo este enfoque, el equipo analizó 68 fármacos y compuestos, y encontraron actividad antiviral para varios medicamentos que ya están aprobados por la FDA o se encuentran en pruebas clínicas o en desarrollo preclínico para varias enfermedades, incluyendo silmitasertib, gilteritinib, ralimetinib, apilimod y dinaciclib, así como los compuestos ARRY-797, MAPK13-IN-1 y SB203580.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio recomiendan que, tan pronto como sea posible, se inicien ensayos clínicos para evaluar el potencial de estos medicamentos en el tratamiento de COVID-19.

Referencia: The Global Phosphorylation Landscape of SARS-CoV-2 Infection. Cell, 2020. https://doi.org/10.1016/j.cell.2020.06.034