Ubicación de la ciudad Vo', en Italia. Fuente: BBC.

A mediados de marzo, hablamos de Vo Euganeo, más conocida como Vo’, una pequeña ciudad ubicada al norte de Italia que destacó en las noticias por su buen manejo del brote de coronavirus mientras la región de Lombardía colapsaba por las altas tasas contagio y muertes.

La gestión de las autoridades fue aplaudida, sobre todo por su respuesta rápida en la aplicación de restricciones y la detección y aislamiento de casos positivos para contener la propagación de la nueva enfermedad.

En aquel momento, la profesora de microbiología de la Universidad de Padua, Andrea Cristani, estimó que estos procedimientos redujeron la transmisión de COVID-19 en un 90 por ciento. Esto, sin duda, fue una proeza, en el contexto de una recién declarada pandemia que empezaba a propagarse rápidamente por todo el mundo.

En pocas palabras, un caso digno de atención que los investigadores no han pasado por alto. La evidencia está en un documento publicado recientemente en la revista Nature, que revela detalles importantes sobre el impacto de dicha gestión, y nos permite comprender mejor lo que pasó.

La primera muerte por COVID-19 en Italia

La primera muerte por COVID-19 en Italia ocurrió en la pequeña ciudad de Vo’. Foto: Getty Images.

El 21 de febrero de 2020, Italia informó la primera muerte causada por COVID-19 en la ciudad de Vo Euganeo desde que se anunció la existencia del coronavirus SARS-CoV-2 a finales de 2019.

Este acontecimiento encendió las alarmas de las autoridades regionales, que decidieron bloquear el municipio en su totalidad durante 14 días y aplicar pruebas de COVID-19 para detectar los casos activos en su población de apenas 3,200 habitantes.

Para este estudio, los investigadores recopilaron información demográfica y de la presencia de infección por SARS-CoV-2 en hisopos nasofaríngeos, de hospitalización, de los contactos para el 85.9 por ciento y el 71.5 por ciento de la población de Vo’ en dos puntos de tiempo: al inicio y al final del cierre.

Con la primera encuesta, descubrieron la prevalencia de la infección era de 2.6 por ciento, mientras que en la segunda era de 1.2 por ciento, lo cual demuestra que las medidas aplicadas funcionaron para disminuir la propagación del coronavirus.

Asintomáticos también podrían contagiar

Sin embargo, la investigación ha revelado un dato bastante interesante sobre la forma en que se presenta la enfermedad. En Vo’, 42.5 por ciento de las infecciones causadas por SARS-CoV-2 en las dos encuestas eran asintomáticas, es decir, los pacientes no mostraron síntomas al momento de la prueba del hisopo, y tampoco los desarrollaron después.

Vo’ fue cerrada durante 14 días después de la primera muerte por COVID-19, aislando tanto a casos con síntomas como a asintomáticos. Foto: Getty Images.

Lo resaltante aquí es que todos los casos positivos, con síntomas o no, se encontraban aislados, lo que sugiere que las personas asintomáticas también podrían jugar un papel importante en la transmisión de la enfermedad. Y más aún, la eficacia del distanciamiento social y la detección temprana para evitar colapsos hospitalarios.

“Pese a las transmisiones generalizadas y ‘silenciosas’, la enfermedad se puede controlar”, afirmó Crisanti, quien participó en las pruebas en marzo y que codirigió este trabajo. “Revisar a todos los ciudadanos, tengan o no síntomas, aporta una forma de evitar que los brotes se salgan de control”.

Los resultados en Vo’ son un ejemplo a seguir, incluso en este momento en que se han flexibilizado las restricciones en muchos lugares del mundo. Pero sobre todo, invita a las autoridades y funcionarios de salud público a hacer un esfuerzo mayor por detectar y estudiar los casos asintomáticos.

Referencia:

Suppression of a SARS-CoV-2 outbreak in the Italian municipality of Vo’. https://www.nature.com/articles/s41586-020-2488-1