Los fuegos artificiales han sido parte integrante de la celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos desde su declaración en julio de 1777. Muchos esperan ansiosos poder disfrutar del show pirotécnico rico de luces y sonidos.

Sin embargo, para algunas personas, incluyendo a los veteranos de combate, la insigne fecha no representa un momento para celebrar la independencia del país que aman, sino una experiencia terrible debido a que el fuerte y repentino ruido de los fuegos artificiales sacude su sistema nervioso.

Experiencia traumática

Esta reacción no es exclusiva de los veteranos de guerra que padecen trastorno de estrés postraumático (TEPT); también se ven afectados millones de personas, incluidos civiles, refugiados y socorristas, entre otros.

El TEPT puede ocurrir cuando alguien está expuesto a una experiencia traumática de exposición extrema. Por lo general, el trauma implica una amenaza de muerte, lesiones graves o violencia sexual.

En las personas con TEPT, el sonido de los fuegos artificiales puede provocar flashbacks, una experiencia sensorial que hace que parezca que el viejo trauma está sucediendo en el momento presente.

Además de muchos veteranos de guerra, el TEPT afecta a refugiados, víctimas de violencia armada, violación y otras agresiones físicas, así como a sobrevivientes de accidentes automovilísticos y desastres naturales como terremotos o tornados.

Alerta a cualquier signo de amenaza

Los síntomas del TEPT incluyen pesadillas, recuerdos intrusivos de traumas, dificultad para dormir, emociones negativas y entre otras afectaciones, lo que se conoce como “síntomas de híperactivación”.

La híperactivación, un componente central del trastorno de estrés postraumático, se produce cuando una persona está híper alerta a cualquier signo de amenaza: constantemente al borde, fácilmente sobresaltada y continuamente detectando el medio ambiente.

Las personas con TEPT pueden tener pesadillas, recuerdos intrusivos del trauma, dificultad para dormir, emociones negativas y, entre otras, lo que se conoce como “síntomas de híperactivación”.

Para las personas con trastorno de estrés postraumático, el sonido de las explosiones de los fuegos artificiales puede recordar disparos, una tormenta eléctrica o un accidente automovilístico, y tiene el potencial de causar un ataque de pánico o provocar lo que se conoce como flashback, una experiencia sensorial que hace que parezca que el viejo trauma está sucediendo en el momento presente.

Los flashbacks pueden ser tan severos que los veteranos de guerra pueden zumbarse repentinamente al suelo de la misma manera que lo harían en reacción a una explosión en combate. Eventualmente, esta experiencia puede desencadenar pesadillas, insomnio o el empeoramiento de otros síntomas de TEPT.

Aún sin tener un diagnóstico de TEPT, muchas pueden verse afectadas de manera similar por los fuegos artificiales, incluyendo personas que padecen trastornos de ansiedad o síntomas de hiperactivación. También se ven afectadas las personas con autismo o discapacidades del desarrollo, a quienes les resulta difícil hacer frente al ruido, o simplemente al cambio drástico de las rutinas de la vida.

Referencia: Fireworks can torment veterans and survivors of gun violence with PTSD – here’s how to celebrate with respect for those who served. The Conversation, 2020. https://bit.ly/3ii4Xl3