Las redes sociales han llegado a ser tan importantes que no estar registrado en alguna de ellas muchas veces significa estar desinformado o desactualizado, no solo en lo que respecta a noticias, sino también en ideología y puntos de vista novedosos.

No podemos negar su utilidad, es cierto, ¿pero realmente le sacamos todo el provecho que podemos? La respuesta de muchos será sí, porque sus funciones van más allá de entretener y conectar. Constituyen un recurso para expresar de manera mucho más libre las opiniones y difundir información de todo tipo.

Mientras que otros dirán que no, porque precisa e irónicamente, estas libertades también fomentan la desinformación, la violencia y la difusión de información falsa entre las personas.

Es algo que hemos visto durante la pandemia de COVID-19: teorías conspirativas que explican la aparición de la nueva enfermedad, mensajes de odio hacia los asiáticos y remedios naturales que falsamente afirman curar la COVID-19.

¿Pero cuántas veces hemos visto que los responsables de dichas cadenas tomen crédito públicamente por su aporte? Mientras tanto, miles de personas, muchas de las cuales no están al tanto de lo que se maneja detrás de estas acciones, comparten, comentan y actúan en función de estas (sin siquiera saber de dónde provienen), lo cual puede resultar más peligroso de lo que muchos imaginan.

Las autoridades, e incluso los mismos usuarios de las redes sociales de diferentes ámbitos, han expresado su preocupación por este tema, pero muchos coinciden en que la aplicación de censura de manera tradicional no es la solución a largo plazo.

Nuestros tiempos merecen estrategias novedosas, que estimulen la conciencia entre las personas y les confiera responsabilidad sobre sus actos sin que haya un ente central detrás de ellos. Es por ello que se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que la tecnología blockchain sea una alternativa eficaz para garantizar el acceso a información auténtica y luchar contra la desinformación de manera justa y responsable.

¿Qué son las Fake News o noticias falsas?

Parecerá un poco redundante definir este término, pero dada la naturaleza del problema, es necesario. Podemos definir las fake news o noticias falsas como aquel contenido que fomenta la desinformación: no tiene un hecho real detrás de ella, pero que es presentado y compartido de manera precisa por millones de personas a través de la televisión, la radio, los sitios web o las redes sociales.

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Las fake news son contenido compartido en portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales, y cuyo objetivo es la desinformación.

Muchos sitios webs publican información falsa, o verdades a medias solo para generar mayor tráfico, y por tanto, más popularidad y dinero, y gracias a los avances actuales pueden hacerlo de forma anónima.

Pero también están los que usan noticias falsas para desprestigiar a personas de diferentes medios, como políticos, deportistas y artistas; y aquellos utilizan situaciones de crisis como protestas o la misma pandemia para difundir información nociva que puede incluso causar daños físicos a las personas.

Es cierto que es difícil de hablar de verdades absolutas en nuestro mundo, pero la manipulación de la información puede tener consecuencias graves. Una simple noticia podría cambiar la opinión de una población sobre determinado candidato y afectar el rumbo de la comunidad después de las elecciones. Cadenas que recomiendan automedicación o remedios naturales no probados contra determinada enfermedad podrían causar muertes, al igual que la incitación al odio hacia ciertos grupos como los inmigrantes de determinado país, las personas de color o de la comunidad LGBT.

No conformen con ello, las redes sociales se han convertido en un escenario de controversia y desahogo más que de difusión de información. Como indicó el director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, en un hilo publicado meses atrás:

“Los incentivos existentes en las redes sociales con frecuencia conducen a que la atención se centre en el contenido y la conversación que suscita controversia e indignación, en lugar de la conversación que informa y promueve la salud”.

Y sí, aunque Internet está plagado de sitios que difunden información de mala calidad, también hay muchos otros que combaten la desinformación, agencias oficiales y profesionales que usan sus perfiles para compartir información verídica. Pero la realidad es que muy pocos están enterados de ello. El amarillismo, el interés por los escándalos y la falta de criterio a la hora de escoger el contenido que se comparte hace que las fake news se difundan más rápido que la información real.

Durante la universidad nos enseñan a no confiar en todo lo que vemos en Internet, y a verificar en los libros incluso lo que nuestros profesores nos enseñan. Nos motivan a ser críticos y a informarnos bien antes de opinar, ¿pero cuántos han seguido este consejo a lo largo de su vida? ¿Cuántas personas en la red se toman la molestia de verificar lo que comparten en sus redes sociales?

Y siguiendo con la idea de Dorsey, ¿cuántos miden el impacto que pueden tener sus comentarios sobre cualquier tema dentro de las redes sociales? ¿Estamos haciendo realmente buen ejercicio de nuestras libertades?

El problema ahora es mucho más grave porque tenemos un océano de información disponible, pero llegar al origen de la misma es más que un desafío, sobre todo en las redes sociales. ¿Entonces cómo abordarlo sin que ello implique caer en despotismo? Blockchain.

¿Qué es la tecnología blockchain?

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Los datos validados en una cadena de bloques no se pueden modificar, y pueden ser rastreados por los miembros de la red.

La tecnología blockchain, conocida también como cadena de bloques, constituye una forma de registrar información de manera que esta sea accesible al público, pero permaneciendo completamente inalterable.

Lo explicaremos de manera breve, pero clara. La cadena es un libro en el que cada bloque contiene una gran cantidad de operaciones que fueron validadas, y está unido al otro por medio de una especie de código conocido como hash, el cual es particular y no se puede cambiar.

Cuando se habla de tecnología blockchain, por lo general se llega al tema de las criptomonedas y las tendencias de finanzas descentralizadas (DeFi), pero como ya muchos sabrán, esta tiene un campo de aplicación bastante amplio que abarca incluso a las redes sociales y ahora veremos por qué.

Blockchain para rastrear el origen de la información

La tecnología blockchain puede usarse para garantizar el acceso a información auténtica.

La tecnología blockchain suele usarse en cadenas de suministro para rastrear la trayectoria de los productos desde que se extrae la materia prima hasta que llega a los consumidores. De esta forma, es posible verificar que se cumplan cada uno de los pasos estipulados y, sobre todo, los clientes pueden cerciorarse de aspectos importantes, como el origen de la materia prima, que esté libre de crueldad animal, que los procesos sean amigables con el ambiente, entre otros.

Esto puede funcionar de manera más o menos similar en las redes sociales. La tecnología blockchain, con su naturaleza rastreable y transparente, puede ser útil para rastrear las fuentes de la información que se publica y verificar su autenticidad. Además, esto permitiría que esta se distribuya de una manera inmutable y segura dentro de las redes, proporcionando mayor confianza a los usuarios dentro de ellas.

Las agencias respectivas ya han empezado a estudiar diferentes opciones para abordar el problema. La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE. UU. (DARPA) inició el desarrollo de un software que puede descubrir noticias falsas ocultas entre más de 500,000 historias, fotos, videos y clips de audio. De manera similar, Facebook comenzó una competencia para desarrollar herramientas de detección de noticias falsas llamado Deepfake Detection Challenge.

Mientras que otros medios de mucho prestigio como el New York Times ya han apostado por la tecnología blockchain para autenticar fotografías y videos de noticias con IBM, que utiliza la cadena de bloques autorizada por Hyperledger Fabric para almacenar “metadatos contextuales”. Esto permitiría saber cuándo y dónde se tomó una foto o video, quién la tomó, con qué herramientas y los detalles de su edición y publicación.

Así la blockchain actuará como una “base de datos que no está alojada en un conjunto de servidores propiedad y operados por una entidad, sino por muchas entidades y servidores que se mantienen actualizados simultáneamente”, señaló el periódico.

Responsabilidad distribuida

Este mismo enfoque podría aplicarse para el tema de las emociones que se expresan en los medios, muchas motivadas por noticias falsas o medias verdades. La idea no es para nada descabellada; se ha considerado en el pasado, y sigue siendo una opción latente en la actualidad. El mismo Dorsey expresó su interés por la ideología de descentralización en la que se basa la tecnología blockchain.

En su hilo de Twitter también informó su interés por crear un equipo de desarrolladores para que crearan un estándar de código abierto para su red en particular. Y aunque suene bastante drástico, esto persigue realmente volver a la concepción original de su red social, que en un principio estaba dirigida a seguir un estándar de Internet descentralizado.

Cuando hablamos del despotismo y la censura como soluciones para el problema de la desinformación, hablamos de centralización, un modelo que, a pesar de ser efectivo en muchos aspectos, sigue dejando vacíos en nuestra sociedad.

Las políticas centralizadas no ofrecen soluciones a largo plazo. Pueden bloquear el contenido, pueden suspender cuentas, pero la falta de conciencia y responsabilidad sigue presente en la población. De hecho, en los últimos meses muchos han expresado su descontento de que plataformas como Facebook eliminen contenido, comentarios y suspendan cuentas por considerarse inapropiadas o incitar al odio.

La tecnología blockchain ofrece una solución para estas quejas. Propone una estructura más equilibrada y justa en la que todos los miembros de la red (y no los desarrolladores o creadores de la misma) sean los responsables del contenido que se publica y se que comparte.

Mike Masnick, editor de Techdirt, también ha expresado su parecer respecto a la descentralización aplicada a la información. “En lugar de depender de unas pocas plataformas gigantes que establezcan la política en línea, podría haber una competencia generalizada, en la que cualquiera pueda diseñar sus propias interfaces, filtros y servicios adicionales”, escribió en un artículo.

Por supuesto, no podemos negar que la tarea no es para nada fácil. La tecnología blockchain se hizo famosa mucho antes de haber madurado lo suficiente como para causar el impacto que merece. Muchos han perdido la fe en ella, muchos proyectos siguen en fase de experimentación, muchos ni siquiera muestran interés en ella.

Sin embargo, el ritmo natural de las cosas está fomentando cambios en el mundo que probablemente le den cabida en un futuro no muy lejano. La centralización del poder ya no es tan atractiva para muchos, y el empoderamiento de los individuos sigue siendo el fin en muchas de las ideologías de nuestros tiempos.

Referencias:

Blockchain in fake news – transforming news industry. https://www.leewayhertz.com/blockchain-fake-news/

How blockchain will kill fake news (and four other predictions for 2020). https://www.computerworld.com/article/3481633/how-blockchain-will-kill-fake-news-and-four-other-predictions-for-2020.html

Creating a data set and a challenge for deepfakes. https://ai.facebook.com/blog/deepfake-detection-challenge/