“Mientras más natural, mejor” es una idea bastante acertada, aunque debemos aceptar que hay contextos en los que no aplica. Por ejemplo, existe mucho escepticismo respecto a la eficiencia y rapidez de muchos remedios naturales para afecciones graves en los humanos, por lo que los médicos suelen confiar más en las medicinas sintetizadas.

En cuanto a alimentación, la idea encaja más. Ya varios estudios han arrojado evidencia lo suficientemente convincente de que los alimentos ultraprocesados son nocivos para la salud: aumentan el riesgo de obesidad, enfermedad cardíaca, e incluso afectan el estado de ánimo.

¿Pero hasta qué punto es saludable lo natural? Algunos alimentos deben procesarse para que no resulten tóxicos, y un ejemplo de ellos es la leche de vaca. Y es que un estudio reciente publicado en la revista Microbiome reveló que la leche de vaca cruda o no pasteutizada que venden los minoristas en Estados Unidos pueden contener una gran cantidad de genes resistentes a los antimicrobianos si se deja a temperatura ambiente.

Leche cruda y pasteurizada a temperatura ambiente

Un equipo de investigadores de la Universidad de California, Davis, analizó más de 2.000 muestras de leche minorista de cinco estados, entre las cuales había muestras de leche cruda y la leche pasteurizada de diferentes maneras. Fue así como descubrieron que, cuando se dejaba a temperatura ambiente, la leche cruda tenía la mayor prevalencia de microbios resistentes a los antibióticos.

Varios estudios ratifican que los lácteos son alimentos probióticos, pero tal parece que no bajo cualquier condición. Jinxin Liu, investigador postdoctoral en el Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos en UC Davis que participó en este trabajo hizo énfasis en dos hallazgos. Primero, no encontraron grandes cantidades de bacterias beneficiosas en las muestras de leche cruda; y segundo: el simple hecho de dejarla a temperatura ambiente estimulaba dramáticamente más genes resistentes a los antimicrobianos que la leche pasteurizada.

La peor parte es que las bacterias que albergaban genes resistentes a los antimicrobianos también pueden transferirlos a otras bacterias. Es decir, pueden propagar la resistencia a estos medicamentos cuando son consumidas por los humanos, lo que haría mucho más difícil batallar contra las infecciones como los antimicrobianos conocidos hasta ahora.

“Nuestro estudio muestra que con cualquier abuso de temperatura en la leche cruda, ya sea intencional o no, puede desarrollar estas bacterias con genes de resistencia a los antimicrobianos”, dijo la coautora Michele Jay-Russell, microbióloga investigadora y gerente del Centro de Alimentos de UC Davis Western Center. La seguridad. “No solo se echará a perder. Es un riesgo realmente alto si no se maneja correctamente”.

Más daños que beneficios

El gran problema es que mucha gente aún consume leche sin pasteurizar o cruda con la expectativa de obtener un abundante de probióticos o bacterias saludables que podrían perderse en el proceso de pasteurización.

Pero los resultados de este estudio sugieren que este método de consumo podría ser más dañino que saludable. Según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), cada año, casi 3 millones de personas contraen una infección resistente a los antibióticos, y más de 35,000 personas mueren por esta causa.

“No queremos asustar a las personas, queremos educarlas. Si desea seguir bebiendo leche cruda, guárdela en su refrigerador para minimizar el riesgo de desarrollar bacterias con genes resistentes a los antibióticos”, recomendó Liu.

Ahora es necesario seguir investigando para comprender por completo los mecanismos detrás de esta transmisión de genes de resistencia a los antibióticos, y sobre todo, si estos se traducen inequívocamente en riesgos para la salud humana.

Referencias:

Raw Milk May Do More Harm Than Good. Not Properly Stored, It’s a Source of Antibiotic-Resistant Microbes. https://www.ucdavis.edu/news/raw-milk-may-do-more-harm-good

Reservoirs of antimicrobial resistance genes in retail raw milk. https://microbiomejournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s40168-020-00861-6