Desde finales de 2019, el coronavirus SARS-CoV-2, causante de COVID-19, ha estado infectando a millones de personas en todo el mundo, pero casi siete meses después de su primer anuncio, está bien claro que no afecta a todos por igual.

Al principio, la preocupación se limitaba a las personas de tercera edad y aquellos con enfermedades preexistentes, como diabetes, enfermedad cardíaca, hipertensión, entre otras. Los niños, en cambio, parecían estar a salvo, e incluso ser asintomáticos, funcionando solo como vectores de la enfermedad.

Pero desde hace varias semanas han salido a la luz informes de niños y personas jóvenes que se han visto gravemente enfermas por COVID-19, lo cual ha encendido las alarmas de los médicos y las autoridades que ya consideraban reabrir las escuelas. Algunos casos infantiles de COVID-19 experimentaron un cuadro inflamatorio severo similar al síndrome de Kawasaki, sobre la que hablamos recientemente.

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Desde entonces, se ha prestado mayor atención a estos casos, no solo para encontrar el tratamiento más adecuado, sino también para entender o encontrar algún factor predictivo que permita saber qué niños son más propensos a empeorar en caso de enfermarse.

Ahora un estudio publicado en la revista The Lancet Child & Adolescent Health arroja luces sobre este este tema. Los investigadores del Centro Nacional de Referencia para la Tuberculosis Infantil en Viena identificaron algunos factores de riesgo asociados con el ingreso de niños con COVID-19 a la unidad de cuidados intensivos (UCI).

8 por ciento requirió cuidados intensivos

Los investigadores realizaron un estudio de cohorte multicéntrico a partir de datos de 582 personas de 18 años o menos debidamente diagnosticados con la infección con SARS-CoV-2 entre el 1 de abril y 24 de abril de 2020.

Analizando los datos, descubrieron que 48 individuos (ocho por ciento del total) fueron ingresados a la UCI en dicho período. 25 de ellos requirieron ventilación mecánica, 19 requirieron soporte inotrópico y uno solo requirió oxigenación de membrana extracorpórea.

Edad, género y estado de salud

Interesados por determinar qué influyó en que estos niños empeoraran y necesitaran cuidados adicionales, encontraron que la edad, el género y las condiciones de salud eran factores de riesgo importantes. Específicamente tener una edad menor a un mes, ser de sexo masculino, presentar alguna afección médica adicional, así como signos o síntomas de infección del tracto respiratorio inferior.

Al final del estudio, cuatro de los 582 niños habían fallecido, dando una tasa de letalidad de 0,69 por ciento para la enfermedad. 578 habían sobrevivido, pero 25 seguían experimentando síntomas por la enfermedad, o seguían necesitan asistencia respiratoria.

“Aunque COVID-19 afecta a los niños menos severamente que a los adultos en general, nuestro estudio muestra que hay casos graves en todos los grupos de edad. Aquellos que tienen problemas de salud preexistentes y los niños menores de un mes de edad tenían más probabilidades de ser ingresados ​​en cuidados intensivos “, dijo Florian Götzinger, MD, del Centro Nacional de Referencia para la Tuberculosis Infantil en Viena en un comunicado.

Los resultados apoyan los informes más recientes que sugieren que los niños no son necesariamente ilesos de esta enfermedad. Y como hemos recalcado en otras oportunidades, aunque el riesgo de que enfermen gravemente sigue siendo inferior al de los adultos, lo mejor es evitar en la medida en que se posible que se infecten.

Referencia:

COVID-19 in children and adolescents in Europe: a multinational, multicentre cohort study. https://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/PIIS2352-4642(20)30177-2/fulltext

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