Actualmente todos conocen a RuPaul Charles como la icónica drag queen que no solo es la más famosa de los Estados Unidos, sino que ha sabido hacerse de un nombre artístico con o sin peluca, y eso, en mundo como el que vivimos actualmente, es digno de celebrar.

Aunque muchos crearán que lo primero que conocerán al leer estas es líneas será “el verdadero nombre” de RuPaul, tenemos algo que decirles: RuPaul Andre Charles es el nombre que su madre le puso al artístico hombre que nació en California el 17 de noviembre de 1960.

RuPaul ha contado que la razón detrás de su nombre es que su mamá estaba segura de que su hijo sería un artista, por lo mismo, desde el momento que nació le dio un nombre que llegara a la altura de su talento. Como dicen por ahí, solo una madre sabe.

RuPaul Charles podría considerarse el único drag queen que no solo posee una carrera fuera del escenario y el lip sync, sino que también usa su nombre real para todo momento. Quienes sean fanáticos de ‘RuPaul Drag Race’ reconocerán que la mayoría –para no asegurar que todas– de las “reinas” que pasan por el programa usan un nombre creado para su “alter ego” femenino, a diferencia del gran Ru Ru.

Si bien siempre será un buen momento para conocer la vida de grandes estrellas, por ser el mes del Orgullo Gay, sentimos que, si alguien merece ser celebrado, ese es RuPaul Charles, el drag que brilló en una sociedad machista y homofóbica.

Sus inicios

Así como lo mencionamos en líneas anteriores, RuPaul Andre Charles nació en San Diego, California, el 17 de noviembre de 1960. A los siete años, sus padres se divorciaron y a los 15 años se mudó con una de sus hermanas mayores hasta Atlanta, Georgia, en donde asistió a una escuela secundaria de artes escénicas.

Su madre le puso su nombre por la mezcla de la palabra “roux”, el término oficial utilizado en Lousiana para la base del popular gumbo, y el nombre Paul. RuPaul se dio cuenta muy joven que era un hombre de color, homosexual, tanto que sus hermanas admiten recordar que el pequeño, con solo cuatro años, corría por la casa con vestidos y zapatos de mujer.

“De niño siempre me disfrazaba de todo. Usaba cualquier cosa que tenía a mi alrededor para expresarme como ser humano. No había ninguna connotación sexual en ello. Bugs Bunny fue mi introducción al drag”, afirmó la estrella en una entrevista para el podcast AwardsChatter de The Hollywood Reporter.

Sin embargo, aunque en su casa parecía ser un niño muy seguro y confiado de quién era, si para una persona heterosexual la etapa colegial es complicada, para RuPaul, como un joven excéntrico y único, sus días escolares no fueron nada sencillos.

Para evitar el bullying que sufría en el colegio y los pensamientos, y sentimientos, por ser “diferente”, RuPaul, con solo 10 años, se resguardó en la bebida y las drogas. Pero, la estrella no estaría en el “mal camino” por mucho tiempo, ya que cuando su hermana, en 1975, se mudó a Atlanta, Ru aprovechó el empujón y se fue con ella.

RuPaul admite que fue en Atlanta, durante sus estudios artísticos, que conoció “a los suyos”, y fue en ese momento donde afirma que hizo un pacto con él mismo: “Si iba a vivir esta vida, lo iba a hacer en mis propios términos, incluso si estos requerían hacerle un corte de manga a la sociedad en todo momento”.

En Atlanta, RuPaul adquirió todo el conocimiento para forjar su propia identidad artística, esa misma chispa que todos conocemos hoy en día. Pero, no fue sino hasta mudarse Nueva York donde empezó a brillar como la estrella que su madre sabía que sería.

Antes de convertirse en el RuPaul que conocemos ahora

Viviendo en Nueva York, haciendo una vida en la escena artística underground, RuPaul no tenía ni cómo llegar al fin de mes, pero, para el año 1987, se animó a desarrollar una película de micropresupuesto llamada ‘RuPaul: Star Booty’, con la que además creó un disco con el mismo nombre.

Sin duda alguna, ‘Star Booty’ fue un proyecto junior y que se notaba que fue ejecutado con pocos medios, hasta el punto que algunos artes promocionales tenían escrito el título como ‘Starrbooty’. La producción desplegó mucho de blaxploitation de los años 60 y mostraba a Ru como un agente federal.

Sin embargo, en 1989, recibió su primera oportunidad para aparecer en una producción de alcance nacional: el videoclip de la canción ‘Love Shack’ del grupo The B-52. Además, ese mismo año recibió el título de la Reina de Manhattan.

Así fue como captó la atención positiva de varios managers –tanto que hasta el momento sigue trabajando con algunos–. Fue en ese momento, con el apoyo de conocedores de la industria, que el actor y cantante se animó a lanzar su propio álbum, en 1993, conocido como ‘Supermodel of the World’, que incluía temas como ‘Supermodel (You Better Work)’ –éxito que hasta este 2020 sigue formando parte de sus producciones– y una versión del tema ‘Don’t Go Breaking My Heart’, que grabó junto a Elton John.

El álbum de RuPaul fue tan exitoso que MAC Cosmetics firmó un contrato con el artista, convirtiéndolo en la primera supermodelo drag del mundo. Así es generación Z, aunque ustedes tuvieron a un James Charles con Covergirl, el mundo sabe lo que es un hombre se maquille desde los años 90.

Desde ese momento, la estrella fue en ascenso. Con aparición constantes en MTV, presencia en el programa de Arsenio Hall y hasta con VH1 encargándole su propio espacio en la televisión. Sin lugar a dudar, Ru Ru había descubierto el código que estrellas como Divine, y hasta el propio Boy George, no lograron convertir en un home run.

Las características del “alter ego” femenino de RuPaul eran estilizadas, femeninas, clásicas, etéreas, sexy, pero sin caer en lo vulgar, tanto que eso fue lo que le ganó el corazón de los americanos, porque, como él mismo admitió: “los americanos le temen al sexo”.

Para 1996, RuPaul ya tenía su propio programa, que podríamos considerar fue el inicio de lo que conocemos hoy como ‘RuPaul’s Drag Race’, titulado ‘The RuPaul Show’, donde él, en drag, entrevistó a famosos de la talla de Diana Ross, Cyndi Lauper, Olivia Newton-John y hasta los Backstreet Boys.

RuPaul Charles agradecía el éxito que su talento estaba ganándole, tanto que, si bien el pronombre con el que te refieres a un drag queen suele ser motivo de discusiones, el artista afirmó que eso no le molestaba, al punto de solo querer que la gente hablara de él y lo que estaba logrando.

RuPaul y las reinas del streaming

Fue en el 2009, cuando el nombre de RuPaul Charles pasó de ser un icono de la comunidad LGBTQ+ en los Estados Unidos, para convertirse en una estrella global, gracias a la llegada del hogar de muchos: ‘RuPaul’s Drag Race’.

Antes de conversar sobre el show y parte de su historia, sin duda muchos se preguntarán: ¿cómo triunfó el concepto de un reality hecho bajo la premisa de hombres que se vestían y maquillaban para verse cómo mujeres, sobre todo en una sociedad machista?

Aunque muchos podrían considerar que las líneas que continuarán esta nota se tornarán en expresiones feministas y empoderadas, la verdad es que no es nuestra intención.

Sin embargo, no podemos pasar por el alto al elefante en la habitación pequeña, y ese es que, a pesar de que muchos quieran negar que el mundo sigue siendo “dominado” por los hombres machos vernáculos, si nos sinceramos debemos reconocer que más es lo que lucha una mujer para preservar su trabajo que lo que lo hace un hombre.

Pero, esa no es la conversación de este momento, en cambio, sí lo es RuPaul y su séquito de reinas que en realidad son hombres homosexuales que, aunque se maquillen, usan corbatas –a veces–, se afeitan la barca y hasta luchan con sus gruesas cejas.

No obstante, ‘RuPaul’s Drag Race’ se ha convertido en un éxito tan masivo que cuenta con tres Primetime Emmy, se encuentra en la lista de los programas de realidad más vistos y ha puesto en el mapa a reinas del nivel de Shangela, Eureka O’Hara y Bob the Drag Queen, actuales protagonistas de su propio show en HBO.

Ahora, la razón detrás del cómo es que RuPaul se convirtió en un icono en la industria, ya sea vestido de hombre o de mujer, creemos que se debe a su real conexión con el arte y a que nunca dejó de perseguir el sueño que siempre supo que estaba destinado a cumplir.

Mientras otros abusaban de las vulgaridades y las extremas demostraciones de drag, RuPaul convirtió al “hacer drag” en una forma de arte, en una forma de hacer espectáculo y de mostrar los verdaderos colores.

Así como lo afirmó un fanático ante Esquire, “Drag Race es un recordatorio interminable de que es posible encontrar el amor por los demás, y por nosotros mismos, a pesar de toda la mierda, el dolor y la angustia que atravesamos en la vida”.

Existe una razón lógica por la que todas las reinas que entrar al programa se refieren a RuPaul como “Mama Ru”, y es que para los jóvenes talentos que entrar al reality show, él es más que una estrella, es más que un host, es la madre de todas las reinas, y, quien se comió las verdes y las maduras para que los “nuevos” pudieran triunfar.

‘RuPaul’s Drag Race’ empezó en el 2009 como un show de realidad en el que RuPaul, junto con un panel de jueces, se dispusieron a buscar a “la próxima superestrella drag de los Estados Unidos”, es decir, para coronar a una reina, hace falta otra, y para eso estaba RuRu ahí.

El show comenzó como parte de la programación de Logo y desde la temporada número 9 forma parte de VH1 –y, en paralelo, forma parte de los programas que llegan a Netflix–. Desde hace 11 años, RuPaul ha estado coronando reinas, que en realidad son jóvenes como él: deseosos de convertirse en íconos, de compartir sus historias, de mostrar su talento y de vivir cómodos en su propia piel.

Sin duda alguna, RuPaul Andre Charles es más que la reina del drag queen. Es un pilar para la comunidad LGBTQ+, prueba de que el talento comunica que las preferencias sexuales, que los hombres no tienen que ser aquello que la sociedad obliga y que estar orgullosos de quiénes somos es lo que más importa.

En ‘RuPaul’s Drag Race’, reinas han “salido a la luz” y admitido que se sienten más cómodas siendo mujeres, al punto de que se han sometido a la transformación completa, y, tras una polémica donde el propio RuPaul pareció excluirlas, este ha tratado de enmendar sus equivocaciones y hacerlas sentir cómodas.

En fin, si de algo estamos seguros, es que la madre de RuPaul sabía que su hijo sería una estrella, y no se equivocó.