La intersexualidad, en estos momentos, es un término general a través del cual se clasifica una amplia variedad de afecciones anatómicas en los órganos sexuales y reproductivos, además de la manifestación genética de algunos componentes de nuestro organismo. Caen entonces dentro de esta clasificación todas aquellas manifestaciones de los puntos antes mencionados que no puedan clasificarse directamente bajo las categorías estipuladas de lo que es el género “femenino” y el “masculino”.

En estos casos, cuando las variaciones son físicamente notorias, una persona podría nacer con una formación genital que estuviera a medio camino entre el aparato reproductor masculino y uno femenino. Por otro lado, cuando estas son de orden genético, estas podrían tener una formación usual de los órganos reproductores pero tener una genética de “mosaico” en la que algunas células manifiestan cromosomas XY (asociados a los hombres) y cromosomas XX (asociados a las mujeres).

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Según los datos provistos por la Intersex Society of North America (ISNA), el número de casos “anómalos” extremos con respecto a la manifestación general de la sexualidad de los recién nacidos en hospitales es de aproximadamente 1 en 1500 a 1 en 2000.

No obstante, no todas las presentaciones de la intersexualidad son tan notorias e, incluso, podrían llegar a manifestarse tardíamente en la adolescencia o adultez de los individuos. Por lo que, a pesar de las primeras cifras a las que aparece asociada, la verdad es que esta es mucho más común de lo que pensamos.

¿Cómo se origina la intersexualidad?

El origen de la intersexualidad en el organismo es casi tan variado como las diferentes manifestaciones que puede tener en este. Por lo general, se ha descubierto que estos casos se dan aleatoriamente en la población, sin patrones específicos.

Sin embargo, en ocasiones, se ha podido determinar que en algunos casos la manifestación de casos de intersexualidad se puede ligar con los genes de algunas familias particulares. Pero esto ocurre en la minoría de los casos.

Entonces, en resumen, no se conoce el verdadero motivo tras estas modificaciones aleatorias que aparecen en los genes. Pero, biológicamente hablando, sí se siente idea de algunos de los procesos genéticos que las fomentan. En estos casos, hablaríamos de lo ocurrencia de sucesos como la movilización o eliminación de la “Región Y Determinante del Sexo” o SRY.

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Por su parte, también puede ocasionarse como fruto de las variaciones en el gen AR (Receptor Andrógino), lo que se deriva en una deficiencia de encimas que se traduce en mayor producción de este. Finalmente, la presencia notoria de las hormonas exógenas durante el embarazo también puede alterar el desarrollo de los órganos sexuales del feto y desencadenar un caso de intersexualidad posterior en este.

A pesar de que en general esta se asocia con cambios notorios en el cuerpo, la verdad es que hay personas que pueden llegar incluso a la vejez y fallecer sin saber que su organismo tenía esta afección. Esto debido a que, como hemos mencionado, la intersexualidad no tiene una sola presentación ni se manifiesta de la misma forma o en los mismos tiempos en las personas. Este ha sido por años, un motivo por el cual, la intersexualidad y cómo actuar alrededor de ella siguen siendo temas que confunden a la mayoría de la población.

No hay un solo tipo de intersexualidad

Para ser más específicos, es necesario entender que la propia categoría de “intersexualidad” ha sido desarrollada por la sociedad como un modo de poner una etiqueta y clasificar todo aquello que se sale de sus cánones usuales, que sería la diferenciación dicotómica entre el género femenino y el masculino.

Ya que, por años, se ha visto a este par como las dos categorías de una división en blanco y negro. Mientras que la intersexualidad y sus matices han llegado para hacer ver la extensión de la escala de grises que une ambos extremos del espectro. Por lo que, es simplemente imposible ofrecer solo una explicación para toda esta vasta gradación que alberga más de 40 términos distintos para las manifestaciones de esta condición.

Las cuatro categorías más destacadas

Aun así, en otro intento por poner “orden” a estas variaciones naturales, se han identificado unas 4 variaciones que suelen ser las más comunes al hablar de intersexualidad. Para empezar, tenemos la intersexualidad 46 – XX con virilización. Durante esta, la persona se tiene genes y cromosomas XX e incluso posee un útero, pero sus órganos genitales desarrollan como los masculinos. Esto debido a la exposición a altos niveles de testosterona durante su etapa fetal.

Como la segunda categoría más común nos encontramos con la intersexualidad 46 – XY con subvirilización. En este caso, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, donde el organismo se vuelve resistente a las hormonas masculinas. Por lo que, a pesar de que el organismo refleja cromosomas XY, los órganos genitales se desarrollan como los femeninos, o, por lo menos, ambiguamente.

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En el tercer puesto nos encontramos con la intersexualidad gonadal verdadera. Para estos casos nos ubicamos situaciones en las que la persona tiene en simultáneo tanto testículos como ovarios (en su forma completa o medianamente desarrollados). En estas oportunidades los cromosomas pueden ser femeninos, masculinos o de mosaico.

Finalmente, nos topamos con la intersexualidad compleja o indeterminada. Este se trata de uno de los casos más particulares porque se presenta cuando hay cambios en el desarrollo sexual del individuo sin que necesariamente haya una incongruencia entre el genotipo (manifestación interna) y el fenotipo (manifestación externa) de sus genes. Por otra parte, a nivel interno, sí se pueden ver alternaciones particulares en el genoma, aunque estas no contradigan del desarrollo del genotipo como cambios en la producción de hormonas sexuales o en la manifestación de los cromosomas.

Importante: ¡no confundir!

Desde hace décadas, e incluso aún en la actualidad, la medicina ha clasificado a la intersexualidad como “hermafroditismo”. Por lo que, se consideraba que quien tenía esta condición era un hermafrodito –cuando presentaba una intersexualidad gonadal verdadera, por ejemplo– o un pseudohermafrodito –cuando esta era compleja o indeterminada–.

En cualquier caso, esta terminología solo ha servido para crear estereotipos sobre la intersexualidad. Según su propia definición, un hermafrodito es aquel individuo que es completamente una mujer y completamente un hombre al mismo tiempo. Cabe destacar acá entonces que esto es físicamente imposible.

Una publicación científica realizada por variados profesionales que formaban parte de ISNA, actualmente InterACT, aborda este tema. En esta, incluso ya se ha hablado de eliminar este término de la práctica médica, ya que fomenta la confusión y los problemas. En algunos casos estas recomendaciones se han seguido. Pero, aún existen profesionales de la medicina que continúan alimentando el estereotipo y el concepto erróneo de la intersexualidad.

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Por su parte, también es importante hacer la diferenciación entre una persona intersexual y una persona transgénero. En el primer caso, los individuos nacen con una condición notoria físicamente o no que se manifiesta en los genes y genera esos nuevos matices del desarrollo sexual.

Del otro lado de la moneda, un individuo transgénero suele tener un crecimiento y desarrollo sexual común. Sin embargo, lo que cambia es que no se siente identificado con el género que su cuerpo tiene. Por lo que generalmente recurre a mecanismos para acoplar su imagen externa a su género interno. Aunque esto no es necesario ni obligatorio para manifestar dicho género.

La intersexualidad en nuestra sociedad

Es claro que la intersexualidad no es nueva en nuestra sociedad. Sin embargo, es ahora que comienza a prestarse una verdadera atención a esta y se la comienza a entender como un hecho natural. Así, poco a poco queda atrás la idea que se sea un fenómeno que deba “curarse” con las polémicas cirugías de reasignación de sexo.

Por lo general, estas implican hacer pasar a los infantes, desde una muy temprana edad, por una cirugía en la que se les reasigna el sexo que se espera que tengan. Como podemos ver, esto claramente pasa sin el consentimiento del más afectado por toda la situación, el individuo intersexual. Por lo que, esto ha mostrado ser causa de muchas secuelas negativas en la adultez cuando las personas no pueden sentirse identificadas con aquello que se les ha impuesto.

Estas técnicas se han aplicado en infinidad de países desde la década de los 50. Pero, por suerte, poco a poco los movimientos sociales como los promocionados por la comunidad LGBT+ están creando consciencia sobre esta situación. Gracias a esto, se está demostrando que la intersexualidad no debería ser tratada como una enfermedad. Por lo que, no se deberían buscar “soluciones” que impongan una realidad o un estilo de vida determinado sobre los niños que nazcan con ella.

Intersexualidad y la comunidad LGBT+

En la actualidad, la comunidad LBGT se ha ampliado y también abarca bajo su ala a otras identidades sexuales como la intersexualidad y la asexualidad, lo que da origen al grupo LGBTIA o LGBT+.

Por lo general, la unión de la población intersexual a esta comunidad varía según el país en el que se esté. Debido a lo que, en algunos, los intersexuales pueden participar en los desfiles y celebraciones del Pride Month que se encuentra llegando a su fin.

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Sin embargo, además de esto, la intersexualidad también cuenta con su propio día de concientización: el 26 de octubre. Esto debido a que, en este día, en 1996, se vio en los Estados Unidos la primera demostración pública organizada de individuos intersexuales.

En la actualidad, las manifestaciones de la comunidad continúan con una agenda bastante similar a la de sus inicios. Básicamente, solicitan el reconocimiento de los derechos de los intersexuales sobre su cuerpo e identidad sexual. Además, luchan por la eliminación de las cirugías de “reasignación” de sexo tempranas, que, incluso ahora, siguen ocurriendo.

Referencias:

Intersex Society of North America, FAQ: https://isna.org/faq/third-gender/

InterACT, Advocates for intersex youth: https://interactadvocates.org/

Changing the nomenclature/taxonomy for Intersex: A Scientific and Clinical Rationale: https://doi.org/10.1515/jpem.2005.18.8.729

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