Aunque la mayoría de las personas que se contagian con el coronavirus SARS-CoV-2, que ocasiona la enfermedad COVID-19, desarrolla síntomas similares a los de un resfriado común, algunos pacientes desarrollan un síndrome de dificultad respiratoria aguda que es clínicamente difícil de manejar y que es responsable de las muertes asociadas a la enfermedad coronavírica.

A pesar del gran número de casos y muertes por la infección del coronavirus, hay información limitada sobre la presencia y de células T –un tipo de célula inmune– específicas para el SARS-CoV-2, especialmente en los pacientes con síndrome de dificultad respiratoria aguda.

Menores de 20 años tienen la mitad de probabilidades de contraer coronavirus

Reacción inmune

En atención a esa brecha, un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos y Países Bajos sugiere que los pacientes que sufren de síntomas respiratorios graves como resultado de la infección por SARS-CoV-2 pueden generar rápidamente células T que atacan al virus, y pueden aumentar esta producción con el tiempo.

Además, los investigadores encontraron que 2 de cada 10 individuos sanos sin exposición previa al virus albergaban células T reactivas al SARS-CoV-2, lo que posiblemente indica que estas células T pueden reaccionar de manera cruzada al nuevo coronavirus debido a una infección anterior con coronavirus relacionados que causan síntomas de resfrío común.

Las respuestas más fuertes de las células T se dirigieron a la superficial proteína de espiga del virus, lo que apoya los postulados que señalan a esta proteína como un objetivo prometedor.

En conjunto, estos nuevos datos abordan la pregunta de si las respuestas de las células T específicas del SARS-CoV-2 varían en los pacientes a lo largo del tiempo dependiendo de la gravedad de la enfermedad, y si los pacientes con síntomas más graves pueden generar células T protectoras específicas del virus.

Presencia de células inmunes

Para el estudio, el equipo de investigación extrajo células sanguíneas de 10 pacientes con COVID-19 a intervalos semanales, comenzando poco después de que fueran ingresados a la unidad de cuidados intensivos, y expusieron estas células a “megapilas” de epítopos conocidos del SARS-CoV-2, una técnica destinada a capturar una gran fracción del total de células T reactivas al virus.

Los investigadores encontraron células T ayudantes (CD4+) específicas para el SARS-CoV-2 en los 10 pacientes y células T “asesinas” (CD8+) en 8 de los 10 pacientes. Adicionalmente, el equipo caracterizó la producción de las células de citoquinas específicas desencadenantes de la inflamación.

Aunque la mayoría de las personas infectadas con el coronavirus presentan síntomas similares a los de un resfriado común, algunos pacientes desarrollan un estado clínico grave difícil de manejar.

Las respuestas más fuertes de las células T se dirigieron a la superficial proteína de espiga del virus, lo que apoya los postulados que señalan a esta proteína como un objetivo prometedor para inducir células T específicas del virus.

El legado de la hidroxicloroquina ha dejado más decepciones que beneficios

Utilizando la misma técnica de estimulación de células T en controles sanos emparejados por edad, los investigadores encontraron células T reactivas al SARS-CoV-2 en 2 de los 10 individuos analizados.

Sobre la base de estos hallazgos, los autores señalan áreas prometedoras para el trabajo futuro, incluyendo una investigación de cómo las células T preexistentes específicas para el SARS-CoV-2 en controles sanos se correlacionan con la protección contra la enfermedad COVID-19, así como la identificación de los tipos de células T responsables de las tormentas de citoquinas.

Referencia: Phenotype and kinetics of SARS-CoV-2-specific T cells in COVID-19 patients with acute respiratory distress síndrome. Science Immunology, 2020. https://doi.org/10.1126/sciimmunol.abd2071

Más en TekCrispy