Seguro en algún momento te has sentido confundido por el tema de la contaminación, el calentamiento global y el cambio climático en general, y puede que tengas razones para estarlo.

A veces surgen estudios que revelan que las medidas aplicadas hasta ahora para mitigar estos problemas han sido infructuosas, mientras que otros sugieren que aún hay esperanza y podremos salvar al planeta. ¿Entonces está mintiendo alguien? ¿Le están pagando a los científicos para que digan una “verdad” conveniente? ¿O será que el problema está en los datos que utilizan y la forma en que los comparan?

Pues la última opción parece ser la más acertada. Recientemente un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis aplicó un enfoque armonizado que incorporó datos recolectados por diferentes satélites y monitores terrestres para mapear el estado de contaminación en todo el mundo y de esta forma tener una imagen más clara. Sus resultados, publicados en la revista Environmental Science & Technology, revelan puntos buenos y malos sobre este tema.

Una imagen integral de la contaminación en el mundo

Este estudio se enfocó en analizar las PM2.5, pequeñas partículas que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio de una persona, que con frecuencia son el punto de atención en este tipo de investigaciones.

Sin embargo, Melanie Hammer, investigadora postdoctoral en el laboratorio de Randall Martin, resalta que los trabajos previos no necesariamente utilizaban datos tan recientes como lo hizo su equipo en esta oportunidad. Esto representa un problema, ya que los datos más antiguos no van a reflejar los resultados de muchos programas dirigidos a reducir la contaminación, incluso si han estado en vigencia durante casi una década.

Pero estaos vacíos no se deben a negligencia entre los profesionales. Por ejemplo, medir la cantidad de PM2.5 es un bastante difícil. Estas partículas pueden generarse tanto en la naturaleza como por resultado de actividades humanas, y no hay ningún tipo de red de monitoreo integral que cubra su generación en todo el mundo.

América del Norte, Europa y China tienen amplios sistemas de monitoreo, pero esta información no es suficiente.”Hay grandes lagunas en el monitoreo terrestre. Las personas pueden vivir a cientos de kilómetros de los monitores”, dijo Martin.

Es por ello que esta vez usaron varias herramientas para crear una imagen integral de la situación actual: imágenes satelitales de columnas de atmósfera que abarcaban desde el suelo hasta el borde del espacio, el modelo Chem, que simula la composición atmosférica y los niveles medidos por los monitores terrestres. Esto les permitió estimar cuántas PM2.5 debería estar en el suelo, en la parte inferior de cualquier columna.

Diferencias importantes

Fue así como los investigadores notaron cambios importantes respecto a tendencias anteriores. Por ejemplo, en China, entre 2011 y 2018, hubo una tendencia negativa particularmente grande, según Hammer.

“Los cambios en China son muy dramáticos, más grandes de lo que hemos visto en cualquier parte del mundo en el registro de observación”, indicó Martin, y estos pueden atribuirse a las medidas implementadas previamente para reducir las contaminación en su territorio.

En cambio, en otras partes de Asia la tendencia no era tan buena. En India la contaminación no parecía haber aumentado, pero el país muestra una fase de meseta. “La amplia meseta de concentraciones muy altas, a la que está expuesta una gran población, es bastante preocupante”, dijo Martin, y esto “afecta la salud de mil millones de personas”.

Tenemos pues, tendencias tanto positivas como negativas en cuanto a la contaminación. Pero más allá de esto, revelan que los controles de calidad del aire pueden ser notablemente eficaces para reducir la PM2.5, y que esta causa aún no está perdida.

Referencia:

Global Estimates and Long-Term Trends of Fine Particulate Matter Concentrations (1998–2018). https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.0c01764