Después de 23 meses, alrededor de 3.700 casos confirmados y 2.280 muertes, las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo anunciaron este jueves (25 de junio) el fin del segundo brote de ébola más mortal de la historia.

Aunque sin duda se trata de una buena noticia, el anuncio se vio ensombrecido por los enormes desafíos de salud que aún enfrenta el Congo: la epidemia de sarampión más grande del mundo, la creciente amenaza de COVID-19 y otro nuevo brote de ébola en el norte del país.

Señal de esperanza

Para que los entes sanitarios puedan declarar el fin de un brote de ébola, deben pasar 42 días, el doble del tiempo de incubación del virus, sin registrar nuevos casos.

Las autoridades esperaban dar por culminado el brote en abril, pero solo 3 días antes de confirmar el final del brote, un electricista de 26 años dio positivo y se identificó un nuevo grupo de casos en el ciudad de Beni. Eso reinició el período de espera de 42 días requerido antes de que se pueda hacer tal proclamación.

El mayor brote de ébola ocurrió en África occidental entre 2013 y 2016, cuando más de 11.300 personas murieron a causa de la enfermedad en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Sin embargo, como anunció el ministro salud del Congo, Longondo Eteni, en esta oportunidad se cumplió el plazo de 42 días sin nuevas infecciones. Por su parte, el doctor Matshidiso Moeti, Director Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África, manifestó:

“Esto no fue fácil y a veces parecía una misión imposible. Poner fin a este brote de ébola es una señal de esperanza para la región y para el mundo, que con solidaridad, ciencia, coraje y compromiso, incluso las epidemias más difíciles pueden ser controladas”.

Zona de conflicto

La epidemia, que comenzó en agosto del año 2018, presentó un desafío sin precedentes para la OMS, el Ministerio de Salud del Congo y los grupos de ayuda internacional porque fue la primera epidemia de ébola en una zona de conflicto.

La respuesta se basó en 16.000 trabajadores de primera línea, innovación tecnológica y una nueva vacuna. A pesar de contar con nuevos tratamientos y herramientas adicionales para proteger a los trabajadores de la salud, los esfuerzos para contener el virus se vieron obstaculizados por la violencia y la desconfianza.

Después de casi 2 años, alrededor de 3.700 casos confirmados y 2.280 muertes, las autoridades sanitarias del Congo anunciaron el fin del segundo brote de ébola más mortal de la historia.

Como señala Alex Wade, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras, “la población ya estaba muy traumatizada después de años de conflicto, por lo que existía un nivel de desconfianza hacia los extraños. Las personas también se sintieron descuidadas: ya sufrían muchos problemas de salud y conflictos sin recibir atención”.

El descontento llegó a un punto crítico en febrero de 2019 cuando dos centros de tratamiento contra el ébola fueron quemados. Luego, en marzo, Richard Valery Mouzoko Kiboung, epidemiólogo de la OMS, murió durante un ataque contra un centro de salud; en total, 11 miembros del equipo de respuesta murieron y 86 resultaron heridos.

El ébola es una fiebre hemorrágica que se transmite a través del contacto con personas o animales enfermos o muertos, causa fiebre, sangrado, debilidad y dolor abdominal, y tiene una tasa de mortalidad promedio de aproximadamente el 50 por ciento.

Referencia: Congo announces end of Ebola outbreak in east, second deadliest on record. Reuters, 2020. https://reut.rs/3dt8wRL