Macaco en Lopburi, Tailandia. Crédito: Mladen Antonov/AFP.

Lopburi, una antigua ciudad de Taliandia, ha sido invadida por monos hambrientos y déspotas que están multiplicándose a un ritmo alarmante e impidiendo el acceso de los humanos a muchas zonas.

Los residentes de la ciudad se han estado escondiendo detrás de barricadas, mientras cientos de monos rivales pelean y hacen desastres en búsqueda de comida. Acostumbrados a estar bien alimentados con las bananas que les brindaban los turistas, la ausencia de ellos debido a la pandemia los ha llevado a tomar las riendas de la situación y buscar su comida por sí mismos.

Menos turistas, menos bananas

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Los macacos de Lopburi estaban acostumbrados a ser alimentados por los turistas; pero la pandemia ha limitado este suministro.

La pandemia de COVID-19 no solo ha afectado a los humanos, sino también a los animales, y no precisamente porque les ha permitido recuperar territorios normalmente contaminados o abarrotados de personas. Y es que muchos turistas, además de ensuciar, también los consentían con buenas raciones de alimento antes de que se anunciara el brote de coronavirus.

Nadie en la ciudad parece recordar un momento en el que no estuvieran presentes los monos, y en tan solo tres años su población se duplicó alcanzando los 6,000 individuos. Antes de la pandemia, las travesuras de los monos tailandeses eran motivo de risa entre los turistas y residentes de la región que se lucraban de ello, pero la convivencia con ellos se ha hecho cada vez más difícil.

Con la caída del turismo extranjero, no solo los dueños de refugios y de negocios del sector turismo vieron sus ingresos reducidos, sino que el flujo de bananas gratis proveniente de los turistas se redujo también. Y los monos, desesperados por satisfacer sus necesidades, han salido a las calles dispuestos a obtener sus bananas a como de lugar.

Por supuesto, no es una situación que esté ocurriendo apenas ahora. A mediados de marzo, empezaron a circular muchas imágenes que mostraban a cientos de monos peleando por comida en las calles de Lopburi, que fueron motivo de memes muy graciosos sobre las sorpresas del 2020.

Esterilización de macacos urgente

Desde entonces, los residentes se han encargado de alimentar a los macacos para evitar enfrentamientos violentos, pero esto ha resultado más bien un arma de doble filo. Miles de monos transitan por las calles cargando con comida chatarra, y una dieta a base de bebidas gaseosas, cereales y dulces parece haber estimulado su actividad sexual.

“Cuanto más comen, más energía tienen… así que se reproducen más”, dice Pramot Ketampai, encargado de los santuarios circundantes del templo Prang Sam Yod.

Este creciente deseo sexual también puede estimular las rivalidades entre los macacos, lo que ha llevado a las autoridades a tomar acciones para controlar la situación. Según informes recientes, tras una pausa de tres años, se reinició un programa de esterilización.

Los oficiales del departamento de vida silvestre del país llaman la atención de los animales y los atraen a las jaulas con fruta, y luego los llevan a una clínica donde reciben anestesia y se les esteriliza. Entonces los marcan con un tatuaje para distinguirlos como las que ya han sido castrados.

Un santuario para macacos al otro lado de la ciudad

Alimentar a los macacos en la ciudad ha estimulado su reproducción, lo que ha dado lugar a un programa de esterilización. Crédito: Mladen Antonov/AFP.

Hasta ahora el objetivo es castrar 500 macacos para este viernes, pero puede que esto no sea suficiente para detener su acelerada reproducción dentro de la ciudad. Es por ello que las autoridades tienen un planeado construir un santuario en otra parte de la ciudad a largo plazo.

El problema es que esto probablemente cause algo de ruido para las personas que habitan en dicha área. “Necesitamos hacer una encuesta de las personas que viven en el área primero”, dijo Narongporn Daudduem del departamento de vida silvestre. “Es como tirar basura frente a sus casas y preguntarles si están contentos o no”.

Irónicamente, si se mueven a otro lado, puede que muchos de los que ya se han acostumbrado a vivir con sus travesuras y sus excrementos, los extrañen. Sin embargo, es una medida necesaria para reducir la anarquía animal en la ciudad.

Referencia:

‘We live in a cage’: residents hide as macaque ‘gangs’ take over Thai city. https://www.theguardian.com/world/2020/jun/24/we-live-in-a-cage-residents-hide-as-macaque-gangs-take-over-thai-city