El sistema inmunológico mantiene la integridad y la función del organismo protegiéndose continuamente de los ataques exógenos y endógenos. En 1970 se propuso el concepto de “vigilancia inmunológica del cáncer”, una teoría en el que el sistema inmunológico inactiva o elimina las células propensas al cáncer que detecta en el tejido normal.

Aunque esta idea sigue siendo objeto de debate, está claro que algunos factores inmunológicos influyen decisivamente en el desarrollo y la progresión del cáncer. Por ejemplo, la inmunosupresión originada por la inmunodeficiencia primaria o por terapias administradas para prevenir el rechazo de los trasplantes de órganos, está asociada con un mayor riesgo de algunos cánceres. Sin embargo, la base molecular de este proceso no se comprende bien.

Un paso adelante

Pero un reciente estudio realizado por un equipo internacional de investigadores afiliados a varias instituciones, identificó las variantes genéticas que predisponen al cáncer al representar una alteración del sistema inmune, un paso adelante en la comprensión de las bases biológicas que inician el cáncer.

Para el estudio, el equipo de investigación analizó 17 tipos de cáncer, encontrando en 13 de ellos hasta 57 variantes genéticas que predisponen al desarrollo del cáncer por su efecto en las defensas inmunes del cuerpo.

Los resultados de este estudio pueden ser útiles para mejorar la estimación del riesgo de cáncer y podrían fundamentar el desarrollo de nuevos enfoques preventivos.

Al respecto, el doctor Miquel Angel Pujana, investigador afiliado al Instituto Catalán de Oncología, expresó:

“Los resultados sugieren que el riesgo de desarrollar cáncer puede explicarse, en parte, por alteraciones en la cantidad de células inmunes. Si conocemos el efecto que estas variantes genéticas tienen sobre el sistema inmune, podemos diseñar nuevas estrategias de prevención para pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer”.

Conexiones identificadas

Una de las conexiones identificadas por el estudio fue la relación entre la alteración de la función del gen SH2B3, una proteína linfocitaria, y el riesgo de desarrollar cáncer de mama, especialmente en mujeres con un alto riesgo de sufrir este tipo de cáncer debido a mutaciones en el Genes BRCA1 y BRCA2.

Los estudios histoquímicos corroboran este hecho, ya que la alteración del gen SH2B3 está relacionada con una menor infiltración de células inmunes en el tejido tumoral, un punto fundamental para ejercer su función. Además, en presencia de esta variante, también hay menos linfocitos en la sangre periférica, lo que se relaciona con un diagnóstico de cáncer a edades más tempranas.

Existe evidencia clara que algunos factores inmunológicos influyen decisivamente en el desarrollo y la progresión del cáncer.

Estas indicaciones sugieren que la función correcta del gen SH2B3 es decisiva para la protección del cáncer en mujeres portadoras de mutaciones BRCA1 / 2 y, cuando se ve afectada, la inducción farmacológica del gen SH2B3 podría reducir el riesgo de cáncer.

En última instancia, los resultados de este estudio apoyan la idea de que el riesgo de ciertos cánceres está influenciado por el contenido de las células inmunes en el tejido objetivo y/o por las diferencias en los recuentos de células inmunes periféricas.

En conjunto, señalan los autores del estudio, los resultados de este estudio pueden ser útiles para mejorar la estimación del riesgo de cáncer y podrían fundamentar el desarrollo de nuevos enfoques preventivos.

Referencia: Immune Cell Associations with Cancer Risk. iScience, 2020. https://doi.org/10.1016/j.isci.2020.101296