Seguro muchos pensaron que las estrictas medidas de distanciamiento social implementadas entre marzo y abril nos permitirían “volver a la normalidad” para la segunda mitad del 2020, pero la realidad dista bastante de este deseo.

Y es que casi en todo el mundo, la pandemia de COVID-19 se está acelerando. Por supuesto, tenemos ligeras excepciones como Australia y Nueva Zelanda, que han logrado aplanar la curva de contagios de manera admirable. Sin embargo, en muchas otros países los casos siguen aumentando día tras día, alcanzando incluso nuevos puntos máximos.

Para tener una idea más clara de la gravedad de la situación, recordemos nuestro pasado inmediato. Según las cifras recolectadas hasta ahora, tomó unos tres meses alcanzar el primero millón de casos de COVID-19, pero el último millón de casos se alcanzó en tan solo ocho días. Hasta hoy, 24 de junio, se han confirmado un total de 9 millones de infecciones con SARS-CoV-2 en todo el mundo, y tristemente, esto también significa que habrá muchas muertes más.

OMS dice que el mundo está dividido

Durante la semana pasada, hubo más de 150,000 casos nuevos por día en tres días separados, y solo el domingo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró 183,000 casos nuevos. Este representa el mayor número de casos nuevos reportados en un solo día desde que se descubrió el brote.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, advirtió que el mundo está peligrosamente dividido, lo cual está afectando la forma en que se maneja la pandemia. Los intereses políticos están interfiriendo con la toma de decisiones prudentes, ante lo cual destacó que los países no deberían tener que elegir “entre vidas y medios de subsistencia”. A su parecer, “los países pueden hacer ambas cosas”.

Politización en la pandemia

Estados Unidos ha registrado más de 120,000 muertes por COVID-19, una cifra bastante elevada para la reconocida potencia mundial, pero su crisis durante la pandemia se ha atribuido más a falta de consenso entre las autoridades que a falta de infraestructura.

Ciertos informe sindican que el presidente Donald Trump hizo un comentario en el que alegaba que su país debería ralentizar las pruebas porque se estaban identificando demasiados casos de COVID-19.

Por supuesto, esto fue en tono de broma, algo muy común en su polémica forma de hablar, pero no deja llamar la atención ya que el contexto en EE.UU., uno de los países más afectados por la nueva enfermedad en el mundo, sigue dejando mucho que desear.

A ello sumamos la noticia de que más de dos docenas de funcionarios de salud pública en EE.UU. han sido despedidos, renunciados o retirados debido a amenazas de violencia física, intimidación o persecución.

Por otro lado, Brasil, el país más grande de América Latina, informa un promedio de 1,000 muertes por COVID-19 por día, y el total de decesos ya supera las 51,000, lo cual deja evidencia de la grave situación en la que se encuentra.

Esto se debe en parte a la negativa del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro de adoptar medidas de distanciamiento social generalizadas en medio de esta emergencia, alegando que estas matarán la economía. Sin embargo, en un contexto con un número creciente de infecciones y una recesión económica que se espera sea de 6,2 por ciento, este argumento parece quedar sin efecto.

Segundas olas en países que controlaron bien la primera

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Incluso países que habían controlado bien el brote de coronavirus al principio, están experimentando segundas olas y un incremento importante del número de casos activos.

La situación en Asia también es digna de atención Indonesia ha experimentado un incremento alarmante en su número de casos nuevos de COVID-19, superando incluso los 1,000 casos nuevos por días en ocho de los últimos 10 días. Esto preocupa aún más si tomamos en cuenta que aplican muy pocas pruebas diariamente.

India registró el martes 14,000 nuevos casos en las últimas 24 horas, alcanzando poco más de 440,000 casos y 14,000 muertes, lo que lo ubica en el cuarto lugar entre los países más afectados por el coronavirus en todo el mundo. Pero al igual que en Indonesia, se cree que las cifras son más elevadas.

Incluso para los países que pudieron controlar el primer brote el panorama parece haberse oscurecido. Por ejemplo, Corea del Sur, que ya está experimentando una segunda ola precisamente a causa de la flexibilización de las pocas restricciones implementadas meses atrás. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea (KCDC) dijeron que los nuevos casos fueron impulsados por jòvenes que asistieron a clubes nocturnos y bares recientemente.

E incluso China, que como hemos informado, ha detectado un nuevo brote catalogado como severo en su capital, Beijing, y ya se ha visto en la necesidad de aplicar ciertas restricciones en las regiones de riesgo.

Países que aún mantienen el coronavirus controlado

Lo bueno es que hay excepciones. Nueva Zelanda, que hace poco se declaró libre de coronavirus en su territorio, registró solo dos nuevos casos este lunes, completando un total de nueve casos activos que se encuentran en cuarentena. Mientras que varios estados insulares del Pacífico, como Fiji, Somoa, Tonga y Vanuatu, se mantienen en cero casos activos.

Asimismo, Australia ha registrado muy pocos casos nuevos a pesar de que los bloqueos se han aliviado en gran parte del país. Tasmania, el Territorio del Norte, Australia del Sur y el Territorio de la Capital Australiana también tienen cero casos activos.

Referencia:

In many countries the coronavirus pandemic is accelerating, not slowing.
https://theconversation.com/in-many-countries-the-coronavirus-pandemic-is-accelerating-not-slowing-141238