La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que consiste principalmente en la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una condición inflamatoria crónica caracterizada por períodos recurrentes de actividad y de inactividad de la enfermedad.

La etiología de la EII no está bien definida, pero se postula que tiene su origen en una respuesta inmunológica desregulada a los cambios del microbioma intestinal en un individuo genéticamente susceptible. Se sabe que, a través del eje intestino-cerebro, la homeostasis intestinal está implicada en muchos síndromes psiquiátricos y neurológicos.

Eje intestino-cerebro

Esta bidireccionalidad del eje intestino-cerebro es evidente y compleja. Entre el 20 y 30 por ciento de los pacientes con EII sufren trastornos psiquiátricos como ansiedad y depresión, y ha surgido evidencia de que la EII puede desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

Los participantes con EII tuvieron una incidencia general de demencia del 5,5 por ciento en comparación con el 1,4 por ciento entre los que no tenían la afección intestinal.

No obstante, la relación entre la EII y la demencia, otro insidioso trastorno neurodegenerativo con inicio en la edad adulta tardía y deterioro funcional crónico e irreversible, ha sido menos explorada. A fin de abordar esta brecha, investigadores de la Universidad Nacional Yang-Ming de Taiwán realizaron un estudio cuyos resultados muestran que las personas con EII tienen el doble de riesgo de demencia que la población general.

Mayor riesgo

Adicionalmente, los investigadores evidenciaron que los adultos con enfermedad inflamatoria intestinal fueron diagnosticados con demencia, en promedio, siete años antes que aquellos sin el trastorno digestivo.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación analizó datos de 1.742 personas mayores de 45 años diagnosticadas con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn en el periodo 1998 y 2011, y los comparó con más de 17.400 personas sin la enfermedad.

Los investigadores sugieren que la inflamación crónica y los desequilibrios en del microbioma intestinal pueden contribuir de manera significativa al deterioro cognitivo.

Esta comparación reveló que durante el período de estudio (16 años), los participantes con EII tuvieron una incidencia general de demencia del 5,5 por ciento en comparación con el 1,4 por ciento entre los que no tenían la afección intestinal.  Además, las personas con EII fueron diagnosticadas con demencia a una edad promedio de 76 años, en comparación con una edad promedio de 83 años para aquellos sin la afección intestinal.

Las personas con EII tenían un mayor riesgo de dos tipos de demencia: la demencia por Alzheimer, que se origina por el daño y muerte de células nerviosas, y afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento; y la demencia vascular, que se deriva de afecciones que bloquean o reducen el flujo sanguíneo al cerebro.

Aunque los hallazgos no indican una relación causal entre la EII y la demencia, estudios previos han sugerido que la inflamación crónica y desequilibrios en las bacterias intestinales pueden contribuir de manera significativa al deterioro cognitivo.

Referencia: Inflammatory bowel disease is associated with higher dementia risk: a nationwide longitudinal study. Gut, 2020. https://doi.org/10.1136/gutjnl-2020-320789