Boston marca un alto y se une a las pocas ciudades de EE.UU en prohibir el uso de la  tecnología de reconocimiento facial por parte de los funcionarios de la ciudad, en pro de proteger los derechos de los usuarios.

Aunque la tecnología de reconocimiento facial representa un enorme avance tecnológico para los usuarios y todo el personal que ha trabajado para lograr mìnimos niveles de error en esta tecnología, lo cierto es, que esta también ofrece un lado negativo, pues permite incurrir en distinciones raciales y/o de género.

Reconocimiento facial, una tecnología de doble filo

Desde hace un tiempo, se viene conociendo como esta tecnología es utilizada por los diferentes entes policiales en la detección de criminales a través de las diferentes cámaras de seguridad.

Sin embargo, también se ha descubierto que estos sistemas pueden ser utilizados para implementar sesgos de género y/o raza que perjudican a un grupo de usuarios, pues un estudio federal de 2019 confirmó que esta tecnología identifica erróneamente a los negros, jóvenes, mujeres y ancianos a tasas más altas que los hombres blancos.

Una ordenanza aprobada por unanimidad

Es por ello, que la concejala Michelle Wu y el concejal Ricardo Arroyo, han introducido una ordenanza que fue aprobada de forma unánime este miércoles que prohíbe que tanto los usuarios de la ciudad de Boston como cualquier funcionario de esta ciudad utilicen esta tecnologìa o “información derivada de un sistema de vigilancia facial” como mecanismo de seguridad.

Además de ello, esta ordenanza prohíbe el uso de la tecnologìa de reconocimiento facial por parte de los funcionarios ante cualquier información sobre un robo o alguna otra situación, pues la misma estaría violando la ordenanza y dichas pruebas serán consideradas “obtenidas ilegalmente” por lo que la justicia procederá a eliminarlas.

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Finalmente, Boston se une a San Francisco, Oakland y Berkeley con esta ordenanza que entra en vigencia de forma inmediata y sigue las promesas corporativas de legitimidad para detener la venta de tecnología de reconocimiento facial a las fuerzas del orden público.

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