El intercambio de comunicación afectiva es fundamental para el desarrollo, mantenimiento y satisfacción de la mayoría –si no de todas– las relaciones cercanas. Sin embargo, la propensión de las personas a expresar y recibir comunicación afectuosa varía, lo que ha llevado a muchos científicos a preguntarse qué explica esa variación.

Los factores ambientales, como qué comportamientos fueron reforzados durante la crianza, son ciertamente influyentes, pero los investigadores también han considerado la probabilidad de que el nivel de los rasgos del comportamiento afectivo de una persona sea, al menos en parte, heredable.

Tendencias afectivas

Hasta la fecha, dos estudios genéticos han identificado genes específicos asociados con el comportamiento afectivo. Esos estudios sugieren que la influencia genética en la comunicación afectiva no es nula, aunque todavía se desconoce hasta qué punto la tendencia a la comunicación afectiva es hereditaria.

Si bien sería fácil suponer que las diferencias de rasgos en la comunicación afectiva son predominantemente aprendidas, un equipo de investigadores realizó un estudio en el que exploró la posibilidad de que la variación de las personas en sus tendencias afectivas se deba, al menos en parte, a su herencia genética.

La propensión de las personas a expresar y recibir comunicación afectuosa varía, lo que ha llevado a muchos científicos a preguntarse qué explica esa variación.

Para el estudio, los investigadores estudiaron 464 pares de gemelos adultos, aproximadamente mitad idénticos y mitad fraternos, con edades comprendidas entre 19 y 84 años. Los estudios de gemelos se usan con frecuencia para observar cómo los factores ambientales y genéticos influyen en rasgos específicos.

Esto se debe a que los gemelos generalmente han sido criados en el mismo hogar, tenido una educación muy similar y compartido experiencias tempranas. Sin embargo, las similitudes genéticas de los gemelos varían según el tipo de gemelos que sean. Mientras que los gemelos idénticos comparten el 100 por ciento de su material genético, los gemelos fraternos comparten solo el 50 por ciento, lo mismo que los hermanos normales.

Cada participante en el estudio calificó una serie de declaraciones diseñadas para medir cuánto afecto suelen expresar. Luego, los investigadores observaron cuán similares fueron las respuestas de cada par gemelo.

Heredable en las mujeres

Si la genética no tuviera ninguna influencia, se podría suponer que los puntajes de las personas en pares gemelos fraternos serían tan similares como los puntajes de las personas en pares gemelos idénticos, que son más parecidos genéticamente.

Sin embargo, ese no fue el caso. Los pares de gemelos idénticos obtuvieron una puntuación más similar que los pares de gemelos fraternos, al menos en el caso de las mujeres, lo que sugiere que, de hecho, hay un componente genético en el comportamiento afectivo.

El análisis reveló que, en las mujeres, la variabilidad en el comportamiento cariñoso puede explicarse en un 45 por ciento por factores hereditarios y un 55 por ciento por influencias ambientales, como los medios de comunicación, las relaciones personales y otras experiencias de vida.

El intercambio de comunicación afectiva es fundamental para el desarrollo, mantenimiento y satisfacción de la mayoría –si no de todas– las relaciones cercanas.

Los investigadores no saben por qué el comportamiento cariñoso parece heredable en las mujeres, pero no en los hombres. Sin embargo, los autores señalan que los hombres, en promedio, tienden a expresar menos afecto en general que las mujeres.

El rasgo de ser cariñoso puede ser más adaptativo para las mujeres en un sentido evolutivo. Se especula que este comportamiento es más favorable para la salud de las mujeres que para los hombres, y que ayuda a las mujeres a manejar los efectos del estrés.

Esa puede ser en parte la razón por la cual las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de heredar la tendencia a comportarse de esa manera, en lugar de que esa tendencia sea simplemente un producto de su entorno.

Referencia: Heritability of affectionate communication: A twins study. Communication Monographs, 2020. https://doi.org/10.1080/03637751.2020.1760327