Para este 2020, se estima que se diagnosticarán más de 73 mil nuevos casos de cáncer de riñón. De estos, se cree que casi 15 mil morirán a causa de la enfermedad. Mucho de esto se debe a que el 35% de estos se diagnostican después de que se han extendido por el cuerpo hacia otros órganos. Lo que trae como consecuencia que sean más resistentes y difíciles de tratar.

El cáncer de riñón es, básicamente, una afección renal en el que los tejidos del riñón se multiplican aceleradamente generando lo que conocemos como “tumor”. En la actualidad, el cáncer de riñón ocupa un prominente 90% en el porcentaje de casos de tumores cancerosos en adultos. Por esto, este se trata indiscutiblemente del tipo de cáncer más frecuente.

Aun así, la cantidad de métodos y herramientas de los que disponemos para su diagnóstico son relativamente escasos. Es acá donde la investigación realizada por los científicos del Instituto de Cáncer Dana-Farber, Estados Unidos, viene a cambiar las reglas del juego.

Falta de pruebas tempranas

Los hallazgos publicados en la revista Nature Medicine abordan el problema de la falta de pruebas con su propia propuesta. Esta se trata de una biopsia líquida no invasiva que podría ser la clave para desarrollar un nuevo sistema de diagnóstico temprano.

En general, cuando los riñones tienen tumores pequeños, estos no suelen causar síntomas, por lo que su detección temprana suele ser accidental, como cuando la persona se está realizando un examen por otros motivos, en el que causalmente sale reflejada la presencia del tumor.

Cuando estos se encuentran en esta etapa, suelen ser más fáciles de curar, no solo por su tamaño, sino porque siguen localizados, y no han afectado otras partes del organismo. Por lo que, contar con medios para poder hacer un diagnóstico preciso podría ser una gran ventaja para el mundo de la medicina.

Paso a paso

Las pruebas se han hecho en 99 individuos con diversas fases del cáncer de riñón y contrapartes saludables sin cáncer. Con esto, se ha podido ver que las pruebas pueden funcionar con alta precisión en las diversas etapas del cáncer de riñón. Sin embargo, como se ve, por el tamaño de la muestra usada, el estudio aún no muestra las suficientes pruebas como para que sea adoptado como un método universal.

Pero, incluso si ya se tuvieran todas las pruebas, sería necesario primero empezar desde un punto más reducido de la población y luego extenderse por esta. Debido a esto, los investigadores sugieren que primero se utilice el test en personas que, por ejemplo, tienen un historial familiar de cáncer de riñón o lo padecieron en el pasado, lo que las hace, al menos probabilísticamente, más propensas a sufrirlo.

Biopsia líquida no invasiva como nuevo método de detección

El nombre por el que se conoce esta prueba es “cfMeDIP-seq” y se trata de la abreviación de la nomenclatura técnica para “inmunoprecipitación de ADN metilado sin células y secuenciación de alto rendimiento”.

Básicamente, este sistema de biopsia líquida no invasiva toma muestras de sangre o de orina y busca los rastros dejados por el tumor en estos elementos. Una complicación que este cáncer particular siempre ha generado es que la cantidad de rastros de ADN que deja no son tan notorios y no están en las mismas concentraciones que las de otros cánceres.

Afortunadamente, este nuevo método que se propone, muestra ser altamente sensible, como se vio en el experimento. Motivo por el cual, podría convertirse en la respuesta que la medicina ha estado buscando.

Casi un 100% de precisión

De hecho, los investigadores recalcaron que casi el 100% de los casos, con los 99 voluntarios, la cfMeDIP-seq mostró ser altamente precisa. En consecuencia, incluso los cánceres de riñón que se encontraban en etapas tempranas fueron detectados por la prueba.

Pero, eso sí, este nivel de exactitud solo encontró cuando lo que se analizaba era la sangre. Para el caso de la orina, la precisión no fue tanta. Más adelante, los científicos esperan poder pulir este último detalle. Ya que, una prueba de orina sería incluso menos invasiva que una de sangre, que ya de por sí es menos invasiva que una biopsia común.

Para el futuro

Toni Choueiri, director del Centro Lank de Oncología Genitourinaria en el Instituto Dana-Farber y coautor del estudio ha comentado lo siguiente.

“Esperemos que podamos escalar esto a un nivel mucho mayor y detectar el cáncer antes para poder actuar antes”.

Si esto se lograra, la nueva prueba de detección temprana también podría indicar un menor índice de mortalidad en las estadísticas de este cáncer. Ya que, al encontrar con prontitud la enfermedad, se la podrá tratar cuando aún no es tan agresiva y aumentar las posibilidades de supervivencia de los pacientes. Se sabe que para eso se requieren pruebas adicionales con más sujetos que ayuden a corroborar estos resultados. Pero, por lo menos por ahora, este es un gran primer paso.

Referencia:

Detection of renal cell carcinoma using plasma and urine cell-free DNA methylomes: https://doi.org/10.1038/s41591-020-0933-1