El pasado sábado (20 de junio), en una localidad rusa en el Círculo Polar Ártico se registraron temperaturas que rompieron las marcas más altas en este reino polar. Observaciones preliminares mostraron que la ciudad siberiana de Verkhoyansk alcanzó 100,4 grados Fahrenheit (37,3 grados Celsuis), más de 30 grados más cálido de la temperatura normal esperada para la ciudad en esta época del año.

Esta ola de calor prolongada en Siberia es “indudablemente alarmante”. A escala mundial, el calor siberiano está impulsando al mundo hacia su año más caluroso, a pesar de la caída temporal en las emisiones de carbono provocada por las medidas de contención de la pandemia del coronavirus.

Anormales temperaturas

Otras ciudades rusas en el círculo polar ártico han registrado temperaturas extraordinarias, como Nizhnyaya Pesha, que alcanzó los 30 grados Celsius el 9 de junio y Khatanga, que generalmente tiene temperaturas diurnas de alrededor de 0 grados en esta época del año, registró 25 grados Celsius el 22 de mayo, eclipsando el récord anterior registrado de 12 grados Celsius.

De acuerdo al Servicio de Cambio Climático de Copérnico (C3S) de la Unión Europea, durante el mes de mayo las temperaturas de la superficie en partes de Siberia estuvieron hasta 10 grados Celsius por encima del promedio.

Las temperaturas en las regiones polares están aumentando más rápido porque las corrientes oceánicas transportan calor hacia los polos y el hielo y la nieve reflectantes se están derritiendo.

El investigador Martin Stendel, del Instituto Meteorológico de Dinamarca, apuntó que las anormales temperaturas observadas en el noroeste de Siberia en mayo, probablemente ocurrirían solo una vez en 100.000 años sin el calentamiento global causado por los humanos.

Eventos extremos

Expertos climáticos explican que las temperaturas en las regiones polares están aumentando más rápido porque las corrientes oceánicas transportan calor hacia los polos y el hielo y la nieve reflectantes se están derritiendo.

Particularmente en Siberia, el clima es un factor dominante en las temperaturas actuales. Una gran masa de aire más cálido está atrapada sobre el área. Estos patrones climáticos de lento movimiento pueden detenerse en una región y provocar temperaturas extremas, de modo similar a las olas de calor registradas del año pasado en Europa.

El calor siberiano está impulsando al mundo hacia su año más caluroso, a pesar de la caída temporal en las emisiones de carbono provocada por la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, el cambio climático también juega un papel influyente en estos eventos extremos. El planeta se está calentando a medida que la civilización humana satura la atmósfera con dióxido de carbono, lo que amplifica los eventos de calentamiento. Esto tiene una afectación particular en el Ártico, lo que la hace una de las regiones de calentamiento más acelerado del planeta.

Al derretir la gran capa de hielo marino, el calentamiento del Ártico crea un círculo vicioso que hace que los eventos climáticos cálidos sean aún más cálidos. El blanco hielo marino refleja la energía solar de regreso al espacio.

Pero cuando se derrite debido a las temperaturas más cálidas, el océano absorbe este calor, que luego calienta su superficie y, en última instancia, el aire, una tendencia que seguramente continuará a medida que el hielo marino continúe disminuyendo.

Referencia: Climate crisis: alarm at record-breaking heatwave in Siberia. The Guardian, 2020. https://bit.ly/3dq0fhG