Entre las opciones con mayor potencial de efectividad, y también más fáciles de implementar a nivel mundial, para luchar contra el calentamiento global está la reforestación.

Plantar más árboles puede ayudar a eliminar el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, y proporcionar una solución climática natural a un problema cada vez más grave para la humanidad. Esto ha sido sugerido incluso por expertos y varios trabajos de investigación, y en algunos países ya han comenzado a implementarse proyectos de este tipo con este objetivo.

Sin embargo, la reforestación no es la única solución, y de hecho, quizás no sea tan efectiva como muchos piensan. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Sustainability sugiere que el potencial de captura de carbono de la forestación puede estar sobreestimado.

Más de 11,000 muestras de suelo

En los últimos años, China ha sido escenario de amplias campañas de forestación implementadas como estrategias de mitigación del cambio climático, así como de reducir el polvo del desierto de Gobi.

Esto fue aprovechado por un equipo de investigadores de los EE.UU. y China, que inspirados en un estudio previo que relacionaba la biomasa de los árboles y el carbono del suelo para estimar las reservas totales de carbono orgánico del suelo, perfeccionaron el método a fin de obtener resultados más precisos.

Entre 2012 y 2013, el equipo recolectó una variedad de muestras de suelo a varias profundidades de 619 pares de parcelas forestadas y parcelas de control en todo el norte de China, reuniendo más de 11,000.

Más árboles no siempre implica menos carbono

Al analizarlas, encontraron que en los suelos pobres en carbono, la forestación aumentó la densidad de carbono orgánico del suelo. Sin embargo, en los suelos que ya eran ricos en carbono, la densidad de carbono disminuía con la reforestación, sugiriendo que más no siempre es mejor.

Esto los llevó a pensar que las proporciones fijas de carbono orgánico presente en la biomasa del suelo empleadas como referencia en investigaciones previas podrían haber sobrestimado los efectos de la mejora del carbono orgánico del suelo asociados a la reforestación.

Las concentraciones de carbono orgánico del suelo debajo de las áreas reforestadas no dependen únicamente de la presencia de árboles, sino de otros factores como las especies, el historial de uso de la tierra, así como del tipo de suelo, clima y ecosistema.

“Esperamos que las personas puedan entender que las prácticas de forestación no son una sola cosa”, dijo Anping Chen, investigador científico del Departamento de Biología de la CSU y autor principal del estudio.”La forestación involucra muchos detalles técnicos y equilibrios de diferentes partes, y no puede resolver todos nuestros problemas climáticos”.

De modo que soluciones naturales como la reforestación de áreas que en el pasado estuvieron desprovistas de árboles no es suficiente para reducir los niveles de carbono, y esto es algo que deben tener en cuenta los gestores forestales y los formuladores de políticas ambientales.

Referencia:

Study: Planting new forests is part of but not the whole solution to climate change. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-06/csu-spn061820.php