Para la fecha (22 de junio) se tiene registro de más de 9 millones de casos confirmados y un lamentable saldo de pérdida de vidas humanas que supera las 400.000, y si bien algunos países han superado su (primer) pico epidémico, las infecciones por el coronavirus SARS-CoV-2 continúan aumentando en otros.

En ausencia de una vacuna o tratamientos antivirales efectivos, que probablemente no estarán disponibles en el corto plazo, varios países impusieron medidas estrictas de bloqueo para frenar la propagación de la enfermedad.

Evaluando diferentes escenarios

Actualmente, varios países que inicialmente impusieron medidas estrictas de bloqueo están en el proceso de levantarlas o considerando hacerlo. Sin embargo, las decisiones de imponer restricciones y cuándo y cómo aliviarlas de manera óptima están en el centro del debate internacional, dado el riesgo de que el regreso a la actividad pueda causar un aumento en las infecciones.

Con el fin de evaluar los efectos de diferentes escenarios accionables e informar a los países del riesgo que cada uno de estos escenarios puede conllevar, investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) realizaron un modelo que permite simular tanto el grado de confinamiento de la población como las diferentes estrategias posteriores al confinamiento.

Los autores del estudio indican que la flexibilización gradual parece ser el mejor escenario en términos de carga de enfermedad.

Las simulaciones realizadas sugieren que, en ausencia de una vacuna o tratamientos antivirales efectivos, pueden ocurrir ondas epidémicas recurrentes y que bloqueos más largos conducen a ondas de retorno más tardías.

El modelo mostró que un retorno retrasado y más gradual a las condiciones previas al levantar parcialmente los bloqueos cuando el número de casos activos aún es alto puede conducir a un crecimiento epidémico continuo si el tiempo de bloqueo es inferior a 45 días.

Resurgimiento de casos

En cambio, las restricciones de movilidad más cortas pero más estrictas, la aplicación del distanciamiento social y la adopción de medidas de protección personal apropiadas (por ejemplo, lavado de manos, uso de mascarillas faciales) parecen ser muy exitosas para contener la propagación epidémica.

El estudio respaldó que el uso de mascarillas faciales puede proporcionar una barrera mucho más efectiva de lo pensado, reduciendo significativamente el número de virus infecciosos en el aliento exhalado y protegiendo a los individuos no infectados de los aerosoles de SARS-CoV-2.

Las decisiones cuándo y cómo aliviar las restricciones de manera segura están en el centro del debate, dado el riesgo de que el regreso a la actividad pueda causar un repunte de las infecciones.

Los autores del estudio indican que la desconfinación gradual parece ser el mejor escenario en términos de carga de enfermedad, y la extensión temporal de las restricciones para los grupos más susceptibles da como resultado una reducción significativa en los recuentos de muertes.

Si bien el distanciamiento social, el uso de mascarillas faciales, guantes y otras medidas de protección individual tiene un impacto masivo en la reducción del pico actual de casos activos, la disminución de la conciencia sobre las amenazas de la pandemia puede dar lugar a una nueva ola epidémica más grande.

Estos resultados muestran que, en ausencia de otras medidas de control (por ejemplo, aumentos en la detección de casos, aislamiento y / o rastreo de contactos), la relajación generalizada del distanciamiento social dará como resultado un resurgimiento de casos, lo que muy probablemente termine sobrecargando la capacidad de atención médica.

Referencia: The end of social confinement and COVID-19 re-emergence risk. Nature Human Behaviour, 2020. https://doi.org/10.1038/s41562-020-0908-8