El incremento de la esperanza de vida de la población ha dado lugar a un aumento de las enfermedades no transmisibles que representan la mayoría de las muertes. Si bien la enfermedad y la mortalidad son causadas por cambios moleculares, celulares y fisiológicos, los procesos no biológicos juegan un papel importante en la configuración del riesgo de mortalidad.

Aunque se han identificado muchos predictores no biológicos de mortalidad, una limitación importante es que estos factores de riesgo no se estudian en comparación entre sí o en diferentes campos de investigación, por lo que no está claro qué factores deben priorizarse para las intervenciones y las políticas orientadas reducir el riesgo de mortalidad.

Identificando factores

Para abordar esta brecha, un equipo de investigadores de diferentes instituciones realizó un estudio prospectivo para revelar los factores más importantes en las ciencias sociales y del comportamiento que predicen la mortalidad en adultos mayores.

La investigación sugiere que el divorcio constituye uno de los tres factores sociales o de comportamiento vinculados a una muerte prematura.

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos de 13.611 adultos con edades comprendidas entre 50 y 104 años, recopilados por el Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, entre el periodo 1992 y 2008, e identificaron qué factores se aplicaron a aquellos que murieron entre los años 2008 y 2014.

Los factores biológicos y las condiciones médicas siempre están en la parte superior de la lista, por lo que para este estudio los investigadores los excluyeron intencionalmente a favor de los factores sociales, psicológicos, económicos y de comportamiento.

Los más importantes

De los 57 factores analizados, los 10 más estrechamente asociados con la muerte, en orden de importancia, fueron: (1) ser fumador, (2) tener historial de divorcio, (3) historial de abuso de alcohol, (4) dificultades financieras recientes, (5) historia del desempleo, (6) historia previa como fumador, (7) baja satisfacción con la vida, (8) no haberse casado nunca, (9) historial de inseguridad alimentaria y (10) la afectividad negativa.

Factores como el tabaquismo y el abuso del alcohol están claramente vinculados a una peor salud. Pero la influencia del estado civil, la satisfacción con la vida y la afectividad negativa es menos clara.

Estos hallazgos proporcionan evidencia para apoyar la sugerencia de que otros estudios de cohorte prospectivos y nacionales deberían ampliar la red que se emite cuando se prueban los factores conductuales y sociales, al incluir estas y otras medidas relacionadas de experiencias sociales y características psicológicas a lo largo del curso de la vida.

Pero más relevante, señalan los autores, estos resultados abren oportunidades para la generación de hipótesis futuras en estudios observacionales y clínicos, y proporciona nuevos objetivos potenciales para el diseño de políticas orientadas a reducir el riesgo de mortalidad en la población.

Como explica el investigador Eli Puterman, profesor en la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Columbia Británica y autor principal del estudio:

“Fumar se ha entendido como uno de los mayores predictores de mortalidad durante 40 años, si no más, pero al identificar un factor como la afectividad negativa, esta idea de que tiendes a ver y sentir cosas más negativas en tu vida, ofrece un nuevo objetivo para definir posibles intervenciones”.

Referencia: Predicting mortality from 57 economic, behavioral, social, and psychological factors. PNAS, 2020. https://doi.org/10.1073/pnas.1918455117