A principios de año, cuando apenas empezaba la recolección de datos sobre el coronavirus, los reportes sugerían que las personas de tercera edad y aquellas, jóvenes o mayores, que tuvieran enfermedades preexistentes, representaban los grupos más vulnerables. Y hasta hace poco, los niños y los adultos jóvenes eran los grupos de menor riesgo de enfermar gravemente.

Sin embargo, a principios de mayo la situación dio un cambio drástico. Varios médicos empezaron a informar que algunos niños pequeños infectados con COVID-19 experimentaban una inflamación potencialmente mortal de los órganos críticos y vasos sanguíneos, que podía llegar a afectar el corazón.

En un artículo en The New York Times, los expertos se refirieron a este como “síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico“, el cual es bastante similar a una condición conocida como “síndrome de Kawasaki” que también ocurre en niños.

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Esto encendió las alarmas: los médicos han tenido que estar muy atentos y las autoridades sanitarias han tenido que replantear sus estrategias incluyendo la posibilidad de muerte en pacientes jóvenes, cuando al principio la preocupación se limitaba a que pudieran ser vectores silenciosos de la enfermedad.

La pandemia de COVID-19 nos ha llevado a conocer con mayor profundidad el tema de las infecciones causadas por virus, y en el caso del SARS-CoV-2, la gran variedad de síntomas que puede ocasionar entre los contagiados.

Y dado que los últimos reportes ya están sugiriendo que los niños y los jóvenes pueden experimentar este cuadro inflamatorio severo, aprovecharemos esta oportunidad para profundizar en el síndrome de Kawasaki.

Inflamación de los vasos sanguíneos

Se trata de una enfermedad infantil muy rara y grave caracterizada por la inflamación de las paredes de algunos vasos sanguíneos del cuerpo, y si no se trata a tiempo, puede causar problemas cardíacos para toda la vida, e incluso la muerte.

En general, esta condición afecta a los niños menores de cinco años, pero también los niños mayores e incluso los adultos también puede contraerla. También se han observado ciertas diferencias marcadas por el género, como que es más común en varones que en hembra, y que parece ser más común en aquellos descendientes de Asia o de las islas del Pacífico.

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La causa sigue siendo desconocida, pero hasta ahora la mayoría coincide en que ocurre cuando el sistema inmunitario del niño ataca por error a los vasos sanguíneos, lo cual hace que se inflamen. Sin embargo, la presencia de fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos ha sugerido que la enfermedad de Kawasaki podría estar relacionada con una infección. A pesar de ello, esta no es contagiosa.

Síntomas y posibles daños en el corazón

Los síntomas más característicos de la enfermedad de Kawasaki son la fiebre y la inflamación. El síndrome inicia cuando la temperatura excede los 102 grados Fahrenheit, y se mantiene durante al menos cinco días.

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La fiebre y la inflamación son los principales síntomas de la enfermedad de Kawasaki.

Aunque también pueden presentarse síntomas como: erupciones en cualquier parte del cuerpo, especialmente en el área del pañal; ojos rojos e inyectados en sangre; hinchazón y sensibilidad de los ganglios linfáticos; hinchazón de manos y pies con enrojecimiento de palmas y plantas; labios rojos, hinchados y agrietados, y la lengua con manchas ásperas y rojas; irritabilidad y manos y pies pelados, aunque este último es común dos o tres semanas después del inicio de la fiebre.

No podemos pasar por alto que la enfermedad de Kawasaki es la principal causa de enfermedad cardíaca adquirida en niños. Las estadísticas del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center revelan que hasta el 25 por ciento de los niños con esta afección ve afectado su corazón por no recibir el tratamiento idóneo para evitarlo.

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Siguiendo esta línea, el síndrome puede causar fuga de válvulas, acumulación de líquido alrededor del corazón y aneurismas de la arteria coronaria como resultado de la inflamación exagerada de las arterias. Esto crea un ambiente propicio para la formación de coágulos de sangre que pueden bloquear el flujo sanguíneo, y por tanto, el suministro de oxígeno al tejido, pudiendo incluso causar un infarto.

Tratamiento del síndrome de Kawasaki

Con lo dicho hasta ahora podríamos pensar que se trata de una afección sin remedio, pero los expertos indican que los síntomas de la enfermedad de Kawasaki con frecuencia desaparecen por sí solos, y el niños se recupera.

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Los niños con la enfermedad de Kawasaki deben recibir medicamentos intravenosos dirigidos a detener la fiebre y la inflamación.

Pero no todo es color de rosa, y el seguimiento médico es crucial para evitar problemas en el futuro. Y es que sin ningún tratamiento, el niño afectado puede desarrollar complicaciones graves que no son visibles al inicio de la enfermedad.

Pero en general, los niños diagnosticados con esta afección deben ser hospitalizados y tratados con un medicamento llamado inmunoglobulina humana inespecífica intravenosa (IGIV). Tras su administración, los médicos los monitorearán al menos durante 24 horas a fin de asegurarse de que la fiebre no regrese y de que los otros síntomas estén mejorando.

Otro medicamento muy empleado para tratar esta afección es la aspirina, que reduce el riesgo de los problemas cardíacos. Pero a pesar de ser muy conocida, esta solo debe administrarse bajo estricta vigilancia médica ya que puede resultar causar efectos adversos, como el síndrome de Reye.

Pronóstico tras el alta de hospitalización

Una vez finalizado el período de hospitalización, los niños se envían a casa donde probablemente continúen el tratamiento con aspirina en dosis bajas durante varias semanas.

Los niños pueden sentirse muy cansados e incluso parecer adormecidos durante su recuperación, lo cual es normal, pero es necesario procurar que descansen los suficiente. También es normal que se pele la piel de sus manos y de los pies.

Los médicos continuarán evaluando a los niños a fin de detectar o descartar la presencia de aneurismas coronarias. Los que lo no las desarrollan, tienes excelentes resultados a largo plazo, aunque igual deberán llevar un cuidado estricto semanas después de su recuperación.

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Los niños que sí desarrollan aneurismas coronarios sí deben mantenerse en contacto con un cardiólogo pediátrico que los monitoree durante su crecimiento, y deberán seguir con ciertas medidas de cuidado a largo plazo.

Con todo lo dicho hasta ahora, quizás muchos habrán notado cierta similitud con los reportes de casos graves de COVID-19. Lo que ha llamado la atención es que esta infección, considerada inofensiva para los niños inicialmente, sea capaz de generar un cuadro similar a este síndrome.

Y aunque los casos ciertamente son raros, los médicos deben estar mucho más alertas con los casos infantiles durante la pandemia. Más aún, los padres deben procurar evitar que los niños se contagien.

Referencias:

Kawasaki Disease in Infants & Young Children. https://www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/heart/Pages/Kawasaki-Disease.aspx

Kawasaki Disease. https://www.cincinnatichildrens.org/health/k/kawasaki

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