Han pasado seis meses desde que el mundo supo de la existencia del COVID-19 y cuatro desde que este comenzó a ser considerado una pandemia. Sin embargo, los reportes actuales indican que este pudo haber estado dispersándose por ciudades como Wuhan en China (su epicentro original) desde diciembre.

Sin embargo, ahora, nuevas evidencias encontradas por el Instituto Superior de Sanidad italiano indican que, ya desde el 2019, el SARS-CoV-2 pudo haber estado rondando en más partes del mundo. Específicamente, han sido capaces de detectar rastros de este en variadas ciudades europeas.

¿El coronavirus estaba en Europa durante el 2019?

El Instituto Superior de Sanidad italiano fue capaz de identificar trazas del SARS-CoV-2 en las aguas residuales de ciudades específicas durante diciembre de 2019. El par destacado en esta oportunidad estuvo compuesto por Turín y Milán.

Para esto, contaron con cuarenta muestras de estas aguas tomadas entre octubre de 2019 y febrero de 2020. Estas las contrastaron con otras 24 muestras de control pertenecientes al periodo correspondiente a septiembre de 2018 y junio de 2019.

Gracias a esto, se pudo determinar con claridad el momento en el que el ARN de los virus comenzó a registrarse en estas aguas residuales. La sorpresa ha sido que esto empezó a ocurrir más de un mes antes de que China aceptara ante el mundo la existencia de este.

Una imagen más clara

Este tipo de descubrimientos permiten al mundo tener una idea más clara de cómo ha sido el proceso de dispersión del COVID-19. Con esto, vemos cada vez con más claridad que el virus llevaba tiempo dispersándose entre nosotros. Por lo que, lo que se vio como un golpe repentino, en realidad fue un proceso que se tomó su tiempo para gestarse.

En países como Italia, el golpe del coronavirus fue particularmente fuerte y estos datos pueden ayudan a entender un poco más el trasfondo del por qué. Por su parte, algo similar ocurre con Francia, el primer país europeo en reportar un caso de COVID-19 al inicio de la pandemia. A pesar de que no fue tan duramente golpeado como su contraparte, definitivamente recibió una sacudida a causa de la llegada y dispersión del virus.

El COVID-19 también llegó temprano a España

Para enero de 2020, China comenzaba a lidiar con la notoriedad del brote del coronavirus y finalmente tuvo que advertir al mundo de la situación. Poco después los países vecinos comenzaron a reportar casos también, hasta que el virus logró saltar hasta Europa. O así lo hemos visto en las versiones oficiales.

Sin embargo, nuevas evidencias también sitúan al COVID-19 en las aguas residuales españolas a mediados de enero. Para este caso, la investigación fue conducida por la Universidad de Barcelona. Durante esta, detectaron que el virus comenzó a manifestarse en las aguas el 15 de enero del 2019, 40 días antes de que se declarara el primer caso en el país.

Vigilar las aguas residuales – una función estratégica

Para los investigadores, los resultados de estos procesos de análisis nos permiten ver la importancia del monitoreo de las aguas residuales como parte vital del mantenimiento de los programas de salubridad. A través de ellas, descubrir un brote puede ser mucho más rápido y, por consiguiente, la respuesta tan eficiente como inmediata.

Aseveran también que el detectar estos virus no indica necesariamente que los portadores de estos fueron los fundadores de las primeras cadenas de transmisión. Esto probablemente fue más un proceso acumulativo que la acción de unos pocos individuos. Por lo que, no se puede pensar en estas muestras como una prueba irrefutable del origen del brote.

No obstante, sí se pueden entender como lo que son, una advertencia que, de ser atendida a tiempo, puede hacer la diferencia y salvar vidas. Debido a esto, los investigadores ya tienen en mente un estudio piloto para evaluar la efectividad de los sistemas de vigilancia de las aguas residuales.

Actualmente, Europa se encuentra intentando reabrir su economía, y sus fronteras internas ya se encuentran activas. Sin embargo, la amenaza de una segunda oleada yergue su sombra sobre el mundo entero. Por esto, justo ahora consideran que este tipo de investigaciones y controles podrían ser una gran ventaja a la hora de hacerle frente a esa posible segunda crisis.

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