La pandemia del coronavirus no ha dejado un solo rincón del mundo sin afectar, esta es una realidad para todos. Sin embargo, esto no implica que en realidad nos haya afectado a todos por igual.

De hecho, existen naciones como Estados Unidos, Brasil o Rusia que actualmente están viendo la cara más fea de este virus mientras que otras como Italia, España y, por supuesto, China, se vieron gravemente golpeadas al inicio de la crisis. Mientras que, por otro lado, naciones como Corea del Sur, Singapur, Nueva Zelanda y Costa Rica, a pesar de ser muy diferentes, se mostraron victoriosas a la hora de cercar el avance del virus.

En el medio de estos polos, se encuentran las naciones que actualmente luchan contra una infección activa, pero no han llegado a un punto crítico como los primeros países mencionados. Entre estos se encuentra Portugal, quien no solo ha mostrado gran dedicación en la aplicación de sus medidas preventivas, sino que le está dando una lección al mundo sobre el trato humanitario, el derecho a la salud y el apoyo a los inmigrantes.

Predicando con el ejemplo

El albergue en la capital de Portugal, Lisboa, se trata de uno de los espacios en los que los inmigrantes, frecuentemente provenientes de regiones de África Occidental, esperan para poder recibir asilo en el país o para apelar si la primera solicitud había sido negada.

Recientemente, en este espacio se cumulaban 175 individuos a la espera de respuestas. Cuando uno de estos comenzó a presentar síntomas de COVID-19, todo pudo haberse vuelto grave muy rápido… si este no hubiera reportado sus síntomas a las autoridades.

Afortunadamente, sí lo hizo y estas respondieron con rapidez, lo removieron del albergue, lo internaron para recibiera atención médica e hicieron pruebas de coronavirus a los demás inmigrantes. Al final de estas, más de 130 de los 175 habían dado positivo para la enfermedad. A todos y cada uno de estos se los llevó a hospitales para que recibieran atención médica y, actualmente, ya han logrado superar la enfermedad.

Un orgullo y un logro para Portugal

Para António Sales, secretario de estado de salud de Portugal, el que se haya podido realizar toda esta movida gracias a la confianza de los inmigrantes no solo es un logro sino un orgullo para el país. Por lo general, debido a lo delicado de su situación (sobre todo cuando se encuentran indocumentados) los inmigrantes suelen evadir a toda costa el colocarse en la mira de las autoridades (aún a costa de su salud).

Generalmente, estas reacciones se dan a causa del miedo que les produce la posibilidad de ser deportados, según Refugees International. Afortunadamente, este miedo no existe en Portugal en medio de esta época de crisis. El país se ha dado a la tarea de asegurarles a estos que su salud es lo primero y que, en medio de esta peligrosa pandemia, el ser deportados o discriminados no tiene por qué ser una de sus preocupaciones.

Opina que al hacer esto, no solo se crean relaciones más cordiales entre el gobierno y los inmigrantes que resultan en beneficios mutuos, sino que, además, esto también se traduce en mejores resultados y condiciones para la sociedad en general.

Marcando la diferencia desde el inicio

Para poder ofrecer más seguridad a los inmigrantes y refugiados, el gobierno de Portugal extendió los derechos de ciudadanía plenos a estos. En pocas palabras, permitió que tanto los migrantes, como los nacidos en el país pudieran tener acceso a la misma ayuda y servicio médico, bajo las mismas condiciones.

Solo han sido los indocumentados los que no han podido recibir por completo este derecho. Pero, sí se les ha dado acceso total al Servicio Nacional de Salud, aunque este sí puede llegar a cobrarles alguna tarifa.

Crisis evitada

En la actualidad, Portugal reporta poco más de 250 mil casos y más de 27 mil fallecimientos. En comparación con su vecina, España, la nación se ha mantenido en una relativa estabilidad.

Mucho de esto tiene que ver con las tempranas medidas de precaución como el cierre total de las escuelas, el parcial de las fronteras y el estado de emergencia que se declararon a inicios de marzo. Asimismo, los habitantes debieron permanecer en casa lo más posible, se prohibieron las reuniones públicas y solo se podía salir para aquello que fuera indispensable.

Por si fuera poco, el país se tomó en serio su labor de realizar pruebas constantes y masivas para el COVID-19. Durante estas, dio preferencia a los individuos en riesgo para así poder actuar con más rapidez, prevenir un posible brote y salvar más vidas.

Debido a esto, no es posible decir que el éxito de Portugal se deba solo a sus políticas con los inmigrantes. Sin embargo, sí es notorio que estas se unen a la lista de acciones tempranas que le permitieron a Portugal evitar una crisis igual a la que vemos asolar a otras partes del mundo.

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