Nadar libremente en la playa mientras sientes cómo las olas te transportan es una de las sensaciones que más disfrutamos cuando visitamos las costas. Las experiencias que se viven a la orilla del mar y en sus aguas son difícilmente imitables y siempre actúan como un energizante para nuestro ánimo.

Ir a la playa es un viaje que se asocia con placer, diversión y relajación sin lugar a dudas. Sin embargo, si no se toman las precauciones adecuadas esto puede terminar por generar consecuencias negativas en nuestro cuerpo.

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Esto se convierte en una preocupación sobre todo ahora que el estudio publicado en Water Research sale a la luz. En este, los investigadores de Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter se han dado a la tarea de monitorear la salud de los bañistas en las playas de Inglaterra y Gales en comparación con quienes decidieron quedarse en tierra.

Los bañistas tuvieron un 24% más de posibilidades de reportar enfermedades

Desde 1990, no había habido un estudio a gran escala como el realizado por esta institución. El equipo de investigadores realizó encuestas masivas a más de 2.600 mil adultos tanto en Gales como Inglaterra entre el 2014 y el 2015.

En dicha encuesta, como ya lo mencionamos, se compararon los estados de salud reportados por los bañistas y por sus contrapartes que decidieron quedarse en tierra. En el caso de los primeros, al menos el 24% de la muestra entrevistada reveló tener síntomas de enfermedades variadas.

Por otra parte, solo un 7% de los que se quedaron en tierra dieron los mismos reportes de salud mermada que los bañistas. Ya esto a simple vista abre una brecha de salubridad notoria entre ambos grupos.

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Específicamente, las enfermedades que se registraron en su mayoría en los bañistas fueron afecciones en los oídos y en la piel. Mientras que, los problemas respiratorios y estomacales (vómito, nauseas, diarrea) no se reportaron de forma tan regular.

Para la primera, los bañistas se mostraron 3 veces más propensos a padecerlas que sus contrapartes, mientras que para la segunda afección doblaron en número a las personas que se quedaron en tierra. Por otra parte, los últimos dos síntomas apenas y pueden ser débilmente achacados a su estadía en la playa, ya que no hubo diferencias significativas entre un grupo y otro.

No, nadar en el mar no es malo o dañino

A pesar de estos resultados, los investigadores aclaran que el visitar el mar y sus espacios naturales no es en realidad la causa de las enfermedades. En realidad, estas están ligadas mayormente a la contaminación de las aguas debido a la liberación en el océano de aguas residuales.

Ante esto, el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, William Gaze, declara:

 “Hay muchos beneficios para la salud y el bienestar que se obtienen al visitar la playa y nadar en el mar en términos de ejercicio y conectarse con la naturaleza. En general, se debe alentar la actividad física en entornos naturales. Sin embargo, es también es importante que las personas entiendan cómo mitigar los riesgos de salud involucrados para que puedan tomar decisiones informadas sobre sus hábitos de baño y deporte”.

El estudio no abordó directamente las causas de las enfermedades. Sin embargo, consideran que pueden estar fuertemente ligadas a la contaminación antes mencionada. Por lo que, mantener un control sobre la pureza de las aguas utilizadas para la recreación es vital para mantener la salud de aquellos de disfrutan nadar entre las olas.

¿Qué tan limpia está el agua en la que nadamos?

Todo depende mucho del lugar del mundo en el que se esté. Cuando pensamos en Inglaterra y Gales, es necesario saber que estos cuentan con una autoridad conocida como Agencia de Medio Ambiente.

Gracias a esta, pueden mantener un monitoreo sobre las aguas de baño designadas y sobre la cantidad de bacterias presentes en ellas. De este modo, pueden informar a los bañistas de antemano cuáles playas están más limpias y cuáles no son aptas o seguras por los momentos.

¿Sin cambios desde 1990?

Sin embargo, a pesar de estos controles, los resultados del reciente estudio aún se pueden colocar en paralelo con los del que se dio por última vez en los noventa. Para estos momentos, la gente continúa teniendo la misma posibilidad de enfermarse por exponerse al agua contaminada que hace 30 años.

Pero, esto no implica que nada haya cambiado. A pesar de que los porcentajes de probabilidades se mantienen iguales, en la actualidad existen muchas más herramientas con las que evitar volverse una parte de estas estadísticas.

En teoría, nadar es más seguro ahora

De hecho, por lo menos en el Reino Unido, gracias a variadas organizaciones como la ya mencionada Agencia de Medio Ambiente y también Surfers Against Sewage los bañistas tienen a la mano toda la información que necesitan.

Por esto, pueden tomar medidas y hacer planes para disfrutar de la playa solo en las áreas en las que sea seguro estar y el riesgo de enfermar sea menor. No obstante, esto solo tendrá efecto mientras el público sea consciente y tome decisiones que le permitan velar adecuadamente por su salud.

¿Y ahora qué?

Con esta investigación, se descubrió que incluso en los países de altos ingresos como estos los bañistas siguen teniendo una alta posibilidad de enfermarse. Por esto, es necesario reforzar las políticas tanto de vigilancia como de difusión de información.

“[Este estudio] también muestra la importancia vital de información, sobre la calidad del agua para el baño, que proporcionamos a través del Servicio Safer Seas en más de 370 lugares. Este servicio gratuito garantiza que los surfistas, nadadores y otros usuarios del agua puedan tomar una decisión informada sobre cómo, cuándo y dónde usar el mar para minimizar los riesgos para la salud planteado por la contaminación”.

Es lo que ha comentado Hugo Tagholm, CEO de Surfers Against Sewage, quien participó en el evento de difusión y presentación de este estudio.

Referencia:

A cross-sectional study on the prevalence of illness in coastal bathers compared to non-bathers in England and Wales: Findings from the Beach User Health Survey: https://doi.org/10.1016/j.watres.2020.115700

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