Hace varias semanas publicamos un artículo en el que informamos que COVID-19, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, parecía tener efectos neurológicos significativos en algunos casos graves, según la evidencia recolectada hasta entonces.

En aquel momento, los investigadores creían que estos problemas neurológicos estaban ocurriendo como una de las tantas consecuencias de la tormenta de citoquinas, la respuesta exagerada del sistema inmunitario frente a la infección. Pero no descartaban la posibilidad de que el coronavirus pudiera atravesar la barrera hematoencefálica y estar afectando directamente al cerebro de los pacientes.

Ahora un nuevo estudio publicado en la revista Neurology arroja evidencia importante que sugiere que esta idea no es tan descabellada. Los investigadores escriben que hay un biomarcador cerebral basado en la sangre que demuestra que el coronavirus puede causar lesiones en el cerebro.

Biomarcadores de lesión cerebral

Un proyecto en la Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo, recolectó muestras de sangre de 47 pacientes con COVID-19 leve, moderado y severo mientras estuvieron en el hospital.

Los investigadores analizaron las muestras de sangre en busca de altamente sensibles para la lesión cerebral, como proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y proteína de cadena ligera de neurofilamento (NfL).

GFAP suele encontrarse en los astrocitos, un tipo de célula de soporte neuronal en forma de estrella en el cerebro, pero en escenarios de lesión astrocítica o hiperactivación esta proteína se escapa.

La NfL se encuentra normalmente dentro de las excrecencias neuronales del cerebro, y cumple la función de estabilizar, pero de manera similar al GFAP, en caso de daños, se filtra hacia la sangre.

Lesión cerebral en casos moderados y severos

Posteriormente compararon sus resultados con los de un grupo de control saludable conformado por 33 personas tomando en cuenta factores como edad y sexo. Así escubrieron que los pacientes con COVID-19 moderado, es decir, hospitalizados pero que no necesitaban asistencia respiratorio, mostraban niveles más elevados del biomarcador GFAP.

Mientras que encontraron concentraciones plasmáticas elevadas de NfL en la mayoría de los pacientes que fueron asistidos con ventilación mecánica, notando además una marcada correlación entre el incremento de sus niveles y la gravedad de la enfermedad.

“El aumento en los niveles de NfL, en particular, con el tiempo es mayor de lo que hemos visto anteriormente en estudios relacionados con cuidados intensivos, y esto sugiere que COVID-19 de hecho puede provocar una lesión cerebral”, dice Henrik Zetterberg, profesor de neuroquímica. “Ya sea el virus o el sistema inmunitario que está causando esto no está claro en la actualidad, y se necesita más investigación”.

De modo que la evidencia es digna de consideración para el estudio de esta nueva enfermedad. Los casos de daño cerebral debido a COVID-19 son bastante raros, pero en efecto ocurren, por lo que estos biomarcadores pueden ser de utilidad para rastrear aquellos casos de riesgo.

Referencia:

Neurochemical evidence of astrocytic and neuronal injury commonly found in COVID-19. https://n.neurology.org/content/early/2020/06/16/WNL.0000000000010111