Hace 39 años, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Preventive, CDC) convocaron a una rueda de prensa para describrir cinco casos de neunomía causada por Pneumocystis carinii en la ciudad de Los Ángeles, y luego varios casos de Sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel, en la ciudad de San Francisco.

Ambas enfermedades eran conocidas para la época, pero los informes llamaron la atención de las autoridades por su aparición conjunta. Además, la mayoría de los casos correspondían a homosexuales activos que también padecían otro tipo de enfermedad crónica.

Fue entonces cuando el 18 de junio de 1981, en San Francisco, varios profesionales de la salud reconocieron formalmente que se estaban enfrentando a una nueva epidemia. Al principio, se referían a ella como la peste rosa, pero poco después fue nombrada como síndrome de inmunodeficiencia adquirida, SIDA, causado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Los esfuerzos por estudiar la enfermedad han sido arduos, pero los resultados ciertamente han sido tardíos. Llegar a un posible tratamiento que elimine la enfermedad del cuerpo, sobre el cual aún no se tiene suficiente evidencia, ha tomado casi cuatro décadas desde que se reconoció la epidemia, y aún hoy las investigaciones sobre el SIDA siguen en marcha.

Curas funcionales y erradicativas

No podemos hablar de los avances sobre la cura del VIH, sin definir los dos enfoques en los que se han basado las investigaciones sobre el tema en los últimos tiempos: una cura funcional y una cura esterilizante o erradicativa.

El objetivo de una cura funcional es controlar infección, de modo que el individuo pueda sobrevivir aunque el virus permanezca en su organismo. Mientras que una cura erradicativa, como su nombre lo indica, busca eliminar la infección por completo del individuo.

Avances en la cura funcional del VIH

Algunos profesionales consideran un tratamiento con antirretrovirales como una cura funcional, ya que las personas pueden vivir de manera relativamente normal con el virus mitigado en su organismo y sin llegar a desarrollar el SIDA. Sin embargo, la mayoría coincide en que una cura funcional es algo capaz de suprimir al virus, sin necesidad de un tratamiento antirretroviral continuo.

En las últimas décadas ha habido indicios de que los antirretrovirales podrían suprimir al virus al punto de que sea indetectable en el organismo, sobre todo si se suministran de manera temprana.

La falsa alarma de Mississipi Baby

Un ejemplo de ello fue el caso de Mississipi Baby, una bebé que nació de una madre infectada con VIH que, a 30 horas de su nacimiento, empezó a recibir una terapia antirretroviral agresiva.

Aunque al principio los resultados de las pruebas daban positivo para VIH, a los 29 días de edad los niveles del virus habían caído por debajo de los niveles detectables, lo cual les motivó a continuar con el tratamiento. Estos resultados se mantuvieron incluso después que se enteraran de que el tratamiento se había interrumpido, pero tras cuatro años la infección apareció nuevamente.

La noticia derrumbó las esperanzas de haber encontrado una forma de eliminar el VIH del cuerpo, pero los investigadores siguen probando esta táctica en bebés infectados y monitoréandolos a fin de observar su evolución.

Avances en la cura erradicativa del VIH

Por supuesto, lo ideal sería encontrar una cura esterilizante, que provea mayor tranquilidad y calidad de vida a los pacientes, pero sabemos que esta tarea no es nada sencilla. Lo bueno es que la ciencia ha logrado avanzar lo suficiente como para tener una opción potencial para ello, y ya existen dos sujetos que han logrado recuperarse por completo del VIH.

El paciente de Berlín

Timothy Brown, mejor conocido como el “paciente de Berlín”, la primera persona curada de VIH.

Entre 2007 y 2008, Timothy Brown, también conocido como el “paciente de Berlín” recibió un tratamiento bastante complejo, que al tiempo lo convertiría en el primer paciente curado de VIH en la historia de la humanidad.

Brown recibió quimioterapia y un trasplante de médula ósea para tratar la leucemia procedente de alguien con resistencia genética natural a este virus. Y en efecto, se curó, pero los científicos aún no tienen claro cómo ocurrió el proceso.

Por supuesto, su resultado avivó la esperanza de poder hallar una cura definitiva para una enfermedad que décadas atrás era una sentencia de muerte. El gran problema, es que el método es demasiado complejo y peligroso como para aplicarlo de manera masiva entre los que han contraído el virus.

El paciente de Londres

Adam Castillejo, conocido también como el “paciente de Londres”, la segunda persona en curarse de VIH.

Pero Brown no ha sido el único privilegiado en curarse del VIH. Hace poco un segundo paciente completamente recuperado de la infección decidió salir del anonimato y dar a conocer su historia al mundo: Adam Castillejo, un venezolano de 40 años que fue diagnosticado con VIH en 2003, y que ahora se conoce como el “paciente de Londres“.

Inicialmente, Castillejo recibió un cóctel de retrovirales contra el VIH, luego de lo cual se sometió a un trasplante de médula ósea resistente al virus. 12 meses y cientos de análisis después, los científicos no encontraron rastros del VIH en su sangre, ni en su líquido cefalorraquídeo, ni intestino, ni esperma o ni en los ganglios linfáticos. Y tras un año sin recibir tratamiento alguno, se mantiene sano.

Fue así como los médicos confirmaron que los buenos resultados obtenidos con el paciente de Berlín no fueron producto del azar, sino que este tratamiento, aunque invasivo y peligroso, tiene potencial de erradicar la enfermedad.

Aunque sea difìcil de creer, a nivel mundial, cerca de 37.7 millones de personas viven con el VIH, una cifra bastante elevada para una infección tan grave. Por fortuna, ya no se trata de una sentencia de muerte. Las personas que inician a tiempo su tratamiento con antirretrovirales pueden llevar una vida con relativa normalidad y evitar que esta avance hacia el síndrome.

También se han estado evaluando modelos de vacunas contra el VIH, como hemos reseñado en otros artículos, pero la pandemia de COVID-19 nos ha enseñado y recordado que este proceso también toma bastante tiempo. Por lo que la recomendación general sigue siendo la prevención.

Referencias:

Is there a cure for HIV and AIDS? https://www.avert.org/about-hiv-aids/cure

How Close Are We to a Cure for HIV https://www.contagionlive.com/publications/contagion/2020/june/how-close-are-we-to-a-cure-for-hiv