La artritis reumatoide se presenta en las personas como un proceso de inflamación crónico de las articulaciones. Esta situación puede producir dolor intenso en los individuos y también pérdida de la movilidad en las áreas afectadas.

Actualmente, existen variados tratamientos los síntomas inflamatorios y disminuir el dolor. Sin embargo, esta situación suele generar un resentimiento en el cuerpo que luego se manifiesta como fatiga.

Al menos el 1% de todas las personas del mundo sufre de esta condición en algún grado, según la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR, según sus siglas en inglés). Asimismo, el 90% de este 1% mundial reporta desarrollar fatiga grave a causa de la artritis.

Por lo que, es posible ver que los agraviados por este efecto secundario no son pocos. Aun así, la mayoría de los tratamientos contra esta enfermedad no prestan suficiente atención a la fatiga. Debido a esto, el reciente estudio belga publicado en Annals of the Rheumatic Diseases podría ser lo que faltaba para que esta comience a ser tomada en cuenta como un factor integral del tratamiento de la artritis.

Sobre la artritis reumatoide y la fatiga

Por lo general, la fatiga profunda puede presentarse en las personas con enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas. Esta se deriva del hecho de que, los procesos inflamatorios excesivos causan una sensación general de debilidad en el organismo que le drena la energía a los individuos.

Usualmente, esta no desaparece al descansar e incluso reduce la calidad del sueño, puesto que el organismo no percibe los beneficios de esto. Por lo que, usualmente se convierte en una situación sostenida que disminuye significamente la calidad de vida del paciente, incluso cuando el problema central, la artritis, ya se encuentra bajo tratamiento.

Sobre los altos y bajos riesgos de la artritis reumatoide

Como muchas enfermedades, la artritis reumatoide no afecta del mismo modo a todos los individuos. En algunos los riesgos de que esta genere problemas más serios en las articulaciones por ejemplo, son mucho más altos; mientras que, para otros este no es un problema, aunque también tengan la enfermedad.

En pocas palabras, esta puede ser de alto o bajo riesgo dependiendo de qué tan activa esté. Sin embargo, se ha observado que los problemas de fatiga se presentan sin importar esta variable.

Una oportunidad para controlar la fatiga

Durante dos años, los investigadores belgas realizaron un estudio comparativo de los datos de 80 pacientes con artritis reumatoide de bajo riesgo. A unos se les dio un tratamiento de metotrexato que es capaz de suprimir la enfermedad y la reacción inflamatoria aguda. Por otra parte, el segundo grupo recibió prednisona una medicina con un efecto antiinflamatorio y reductor el dolor marcado, por lo que ofrece resultados rápidos en estas áreas.

Además de comparar ambos tratamientos, se trabajó con un tercer grupo que recibió un tratamiento intensivo de ambos medicamentos para tratar la enfermedad a largo plazo mientras que también se atacaban los problemas inmediatos de la inflamación y el dolor.

Comparándolos lado a lado, la artritis reumatoide de los pacientes avanzó a pasos similares a pesar de las diferencias en los tratamientos. No obstante, esto no se repitió con la fatiga. Los pacientes que habían recibido un tratamiento intensivo con los dos medicamentos reportaban sentirse con más energía, lo que indicó una disminución de la fatiga profunda. Al final, se toparon con que esta terapia colaborativa podría ser lo que se necesita para controlar los niveles de fatiga en los individuos con artritis.

¿Para qué casos se recomienda el tratamiento temprano?

¿Básicamente? Todos. Gracias a los resultados de esta investigación, se ha reiterado que sin importar el nivel de riesgo de la artritis reumática, al menos el 90% de los que la sufren están en riesgo de ver su calidad de vida mermada a causa de la fatiga.

Con respecto a este nuevo hallazgo, el Dr. John Isaacs, presidente científico del Congreso EULAR, de la Universidad de Newcastle, Reino Unido, ha comentado:

“Esto subraya la importancia de iniciar un tratamiento intensivo óptimo desde el principio, incluso en los llamados pacientes de bajo riesgo”.

Por esto, al identificar este nuevo tratamiento, el mundo tiene la oportunidad de ofrecer mejores condiciones a quienes padecen de esta enfermedad.  Según sus resultados, un tratamiento intensivo parece ser siempre la mejor opción. Además, los beneficios de estos se hacen más notorios con el tiempo, por lo que, mientras más temprana sea su aplicación luego del diagnóstico, mejores serán los resultados.

Referencia:

Fri0023 treating early and intensively is associated with lower fatigue levels on the long term, even in patients with early Rheumatoid Arthritis considered to have a favourable risk profile: https://ard.bmj.com/content/79/Suppl_1/583.2