La tecnología se ha convertido en un gran aliado para todos nosotros. Gracias a ella, muchas tareas del día a día se realizan con mucha más rapidez tenemos acceso constante a información actualizada y podemos mantenernos en contacto con el mundo en tiempo real.

Sin lugar a dudas, esta es una de nuestras mejores amigas para muchos aspectos. No obstante, este halo de bondades no se extiende para todos los ámbitos. De hecho, existen algunos en los que su uso en exceso puede terminar perjudicando nuestra imagen, como, por ejemplo, durante una reunión laboral.

Cameron W. Piercy y Greta R. Underhill han realizado una investigación al respecto y la han publicado recientemente en Mobile Media & Communication. En esta, es posible observar en más profundidad qué hace que la tecnología (y especialmente los celulares) sean más vistos durante reuniones de trabajo.

El experimento

Para realizar su experimento, los investigadores contaron con casi 250 espectadores externos a los que se les presentaron videos de distintos tipos de reuniones. En una, un individuo se encontraba anotando los puntos con papel y lápiz, en otra, otro utilizaba una laptop y, en una última, el participante final utilizaba un teléfono.

Los participantes tuvieron dos labores: la primera, basados en lo que vieron y determinadas variables que se les aclararon (como que quien utilizaba el celular lo hacía con motivos estrictamente laborales), debían omitir un juicio sobre qué tan eficiente o comprometida era la persona y si les parecía o no correcto el uso de la tecnología en ese entorno.

Luego, la segunda consistía en darles otros datos, como detalles sobre las política del administrador (protecnología o contra esta), para que indicaran qué tan efectiva consideraban la reunión.

El poder de la imagen – “ilusión introspectiva”

De forma consistente, las personas vieron como negativo el uso de la tecnología en las reuniones (sin importar si el administrador la permitía o no). Específicamente, esta negatividad se vio representada en los teléfonos celulares, ya que estos no suelen asociarse con situaciones de trabajo.

Si bien es cierto que pueden ser utilizados para eso, se sabe que también son una gran fuente de actividades de ocio. Por lo que, al verlo durante una reunión, la mayoría de las personas consideraron que no estaba siendo responsable o que no prestaba atención.

De hecho, como un punto particular, incluso si de les decía que el trabajador explicó que solo había usado el teléfono por motivos laborales, las personas seguían dándole evaluaciones más negativas que a sus compañeros con laptops o cuadernos.

A esto los investigadores lo han denominado ilusión introspectiva, en la que las personas son capaces de entender sus propias motivaciones y, a pesar de que no las conocen, infieren las de los demás con un tinte negativo. Entonces, se convierte en una tendencia natural para todos asumir que quien usa el celular no está trabajando, por un simple proceso de inferencia que ocurre casi automáticamente.

Nada como el teléfono

Como ya lo mencionamos, el equipo que despertó esta reacción negativa con más fuerza fue el teléfono celular. Ya que este llegó a ser visto negativamente un 30% más de que sus contendientes.

Curiosamente, la laptop, a pesar de ser un producto tecnológico también, no fue tan criticada en comparación. Aunque, efectivamente, se consideraron como más adecuados otros elementos analógicos como el papel o el lápiz a la hora de evaluar a los empleados.

La importancia de la política del administrador

Pero, al voltear la vista a los jefes, el criterio cambió. Cuando en la reunión había gente utilizando celulares y la política era clara sobre su prohibición la gente consideró la reunión menos eficiente. Cuando la política del administrador era favorable con la tecnología, entonces el uso de laptops y celulares se vio como algo adecuado y recibió buenos puntajes.

Entonces, el empleado individual en medio de una política pro tecnología terminó como una evaluación negativa por su uso del celular, a pesar de que, por este mismo, se consideró que la reunión general fue efectiva.

Como vemos, la contradicción es latente, pero no parece haber una tendencia a que esta cambie pronto. Por esto, en tu próxima reunión, si quieres darle una buena impresión a tus jefes, compañeros y curiosos que pasen por allí, lleva tu laptop o mejor papel y lápiz, y deja tu celular en el bolsillo –eso al menos hasta que el dilema de más arriba se resuelva–.

Referencia:

Expectations of technology use during meetings: An experimental test of manager policy, device use, and task-acknowledgment: https://doi.org/10.1177%2F2050157920927049