A medida que el coronavirus continúa su marcha implacable en todo el planeta, registrando a la fecha (17 de junio) más de 8.300.000 casos confirmados y más de 450.000 muertes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue preocupada por el impacto de la pandemia en otros servicios de salud, especialmente en la inmunización de rutina.

Durante la pandemia, las tasas de vacunación infantil han disminuido significativamente, en buena medida debido a que muchos padres se han mostrado reacios a programar visitas a los consultorios de sus médicos, por temor a contraer el coronavirus. Como resultado, los niños se han retrasado en la vacunación contra enfermedades prevenibles como el sarampión, la poliomielitis, rubeola, entre otras.

La prevención es crucial

En mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron de una fuerte caída a partir de mediados de marzo de las vacunas pediátricas ordenadas y administradas. Del mismo modo, la OMS estimó que hasta 80 millones de bebés en todo el mundo les faltaban las vacunas recomendadas debido a las interrupciones de la pandemia COVID-19.

La baja tasa de vacunación infantil de rutina registrada durante la pandemia pone en situación de riesgo a niños ante enfermedades prevenibles como el sarampión, la poliomielitis, la rubeola, entre otras.

Pero el problema no está relacionado sólo con las vacunas de los niños. También se están descuidando las vacunas esenciales para los adultos, cuya prioridad de inmunización actual es contra la gripe en la próxima temporada.

No menos importante, la vacunación antineumocócica, que protege contra una causa común de neumonía grave, también es vital en las personas de 65 años o más y en otras con ciertas condiciones médicas subyacentes.

Preocupación por una segunda ola de contagios

La posibilidad de que pueda producirse una segunda oleada de contagios de COVID-19 en los próximos meses, en medio de la temporada de gripe, tiene a los médicos preocupados por los pacientes de todas las edades.

Durante la pandemia, las tasas de vacunación infantil han disminuido significativamente, en buena medida debido al temor que existe de contraer el coronavirus.

En este sentido, la doctora Ada Stewart, presidenta de la Academia Americana de Médicos de Familia, puntualizó:

“Dado que actualmente no existe una vacuna para prevenir la infección por COVID-19, lo mejor que podemos hacer es vacunarnos contra la gripe. No queremos tener dos epidemias al mismo tiempo si podemos evitarlo, porque hará inminente la posibilidad de más muertes. Si una segunda ola de contagios llega cuando los niños tengan otras enfermedades respiratorias, va a ser muy difícil entender lo que está pasando con estos niños”.

A pesar de la pandemia, señala la experta, es crucial cumplir con los programas que los entes sanitarios han diseñado para las vacunas infantiles.

En los sitios donde se han flexibilizado las medidas restrictivas impuestas para afrontar los embates de la pandemia, los pediatras están instando a los padres, incluso a través de una campaña en los medios de comunicación social, para que pongan a sus hijos al día con las inmunizaciones de rutina.

Referencias:

Hard fought gains in immunization coverage at risk without critical health services, warns WHO. World Health Organization, 2020. https://bit.ly/2YHLRfe

COVID-19 putting routine childhood immunization in danger: UN health agency. UN News, 2020. https://bit.ly/30TdHYA

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