Las terapias contra el cáncer han evolucionado significativamente en las últimas décadas. La ciencia y la medicina han crecido en conjunto para desarrollar conocimientos más profundos, herramientas más precisas y tratamientos más efectivos.

Incluso ahora, este proceso no se detiene. Es por eso que la publicación de la revista Science Translational Medicine trae al mundo una nueva perspectiva sobre el estudio del cáncer y cómo dar con tratamientos más efectivos –o, mejor dicho, cómo reconocer en qué individuos será más efectivo–.

Todo se basa en los resultados de su reciente estudio retrospectivo de dos experimentos en ratones para medir los resultados de la terapia de inhibidores del punto de control inmunitario (terapia anti-PD-1). Gracias a este, fueron capaces de identificar por primera vez dos biomarcadores predictivos con un alto nivel de precisión en sus pronósticos.

Específicamente, la investigación se llevó a cabo alrededor de los tipos de cáncer uroteliales, como el cáncer de vejiga, uno de los más comunes en EE.UU. Por lo que, aprender a tratarlo mejor podría beneficiar a un buen porcentaje de pacientes.

Terapia de inhibidores del punto de control inmunitario

Básicamente, la terapia anti-PD-1, o inhibidores PCI, es uno de los tipos de medicamentos utilizados para combatir el avance del cáncer. El deber de este es inhibir la producción de determinadas proteínas que favorencen a las células cancerígenas. Si están presentes en el organismo, evitan que las células T ataquen a las invasoras en sus “puntos de control” lo que les permite a estas seguir avanzando sin obstáculos por el organismo.

Utilizar los inhibidores PCI tiene la intención de erradicar esta posibilidad, pero no siempre es efectiva y tampoco por un tiempo muy largo. En casos metastásicos la esperanza de vida no suele ser muy alta, sobre todo si la respuesta a la terapia anti-PD-1 es menor a la esperada. Sin embargo, hasta ahora, no había forma de saber qué tan efectiva era la terapia hasta aplicarla… Las cosas han cambiado.

Gracias a los biomarcadores de los tejidos tumorales y a los de las células inmunes, ahora podría ser posible tener una predicción de los posibles resultados a futuro del tratamiento.

Mejor trabajar en equipo

Cuando estos biomarcadores mostraron aumentos en la expresión de la proteína de señalización inmune CXCL13 (para el caso de las células circundantes del sistema inmunológico) y que se expresaron más mutaciones ARID1A en las células tumorales, se obtuvieron los mejores resultados.

Viendo las proyecciones solo de las mutaciones tumorales o solo desde las células inmunes fue posible construir dos sistemas paralelos que mostraron diversas esperanzas de vida para quienes tuvieran el cáncer. Sin embargo, ninguno por su cuenta fue tan preciso como cuando ambos se cruzaron y se creó un sistema combinado.

Para este caso, se notó una esperanza de vida mayor a los 17 meses en los pacientes que respondían bien al tratamiento. Mientras que, aquellos que no presentaban más mutaciones ni aumentos en la expresión de la proteína CXCL13, contaron con esperanzas de vida menores a los 8 meses.

¿Cómo influye esta nueva información?

Gracias a que se ha descubierto esta posibilidad, el mundo de la medicina ha vuelto a evolucionar. Ahora se puede saber con más exactitud qué pacientes se beneficiarían del tratamiento a largo plazo y para cuáles no haría una diferencia. De esta forma, podría llevar inmediatamente a terapia a los casos positivos y enfocarse de lleno a buscar otras alternativas para los casos positivos.

En ambas oportunidades, la prontitud de la respuesta podría comprar tiempo valioso a la hora de actuar efectivamente contra un cáncer metastásico. Mientras que ahora solo el 5% de estos tiene una esperanza de vida de más de 5 años luego del diagnóstico, con esta nueva herramienta de predicción al menos un 15 o 20% de los individuos podría verse beneficiado y entrar en este grupo.

Claramente, aún es necesario hacer más pruebas y ensayos científicos que corroboren esto. Pero, por ahora, los resultados son prometedores.

Referencia:

ARID1A mutation plus CXCL13 expression act as combinatorial biomarkers to predict responses to immune checkpoint therapy in mUCC: https://stm.sciencemag.org/content/12/548/eabc4220