Los casos de coronavirus en todo el mundo no han dejado de aparecer tras el inicio de la pandemia. Cuando en un área parece que estos podrían estar mermando, entonces en otra estos entran en su pico de contagios más alto.

Ahora, con la amenaza de una posible segunda ola de COVID-19 pendiendo sobre el mundo, una nueva preocupación llega para unirse a la lista encabezada ahora por el repunte de casos de Beijing. En anteriores oportunidades hemos hablado de que es posible que el coronavirus que ha infectado al mundo, no haya sido exactamente el mismo en todas partes.

De hecho, se ha planteado que la cepa que inició en Asia no es exactamente igual a la que luego infectó a Europa o a Estados Unidos. Con esto claro, los nuevos investigadores se han embarcado en la tarea de identificar las consecuencias de estas variaciones. Gracias al análisis, se pudo detectar que una de las cepas es particularmente más peligrosa que las otras. El nuevo estudio de Scripps Research, dirigido por Hyeryun Cho, busca entender los motivos por los que esta mutación puede ser tan perjudicial.

¿Cómo un coronavirus infecta las células?

Para poder entender el efecto de la mutación y cómo afecta en el contagio de la enfermedad, primero es necesario conocer el proceso común de infección de esta. Como ya sabemos, al ser virus, estas partículas no están vivas y requieren de una célula anfitriona para poder multiplicarse y esparcirse por el organismo.

Para poder llegar a dicha célula, el coronavirus cuenta con una serie de proteínas espiga, también conocidas como proteínas pico, –de donde viene su particular forma– que están encargadas de “abrirse camino” ante las defensas de la célula.

Por lo general, dichos picos buscan los receptores ACE2 dentro de las células humanas y, debido a la compatibilidad entre ambos, aprovechan este “abajada de guardia” del organismo para engancharse a la célula y tomar posesión sobre ella.

Mutación D614G, una llave maestra para el coronavirus

Mientras más proteínas espiga (S) tenga el coronavirus, más infeccioso podrá ser.

El asunto con la mutación D614G –como la han denominado– es que esta multiplica de 4 a 5 veces el número de picos que rodean al virus. Por este motivo, cuenta con más oportunidades para atacar a las células e infectarlas en comparación con el SARS-CoV-2 original.

Debido a esto, el equipo de Scripps Research comienza a entender el porqué detrás de la mortalidad que deja esta particularmente infecciosa cepa del virus. Entonces, los receptores ACE-2 del cuerpo se encuentran mucho más vulnerables ante un ataque sostenido de mayor magnitud. Por lo que, el organismo tiende a perder más rápido la batalla contra el COVID-19 antes de haber podido desarrollar los anticuerpos necesarios.

La mutación también hace al SARS-CoV-2 más resistente

Por si fuera poco, esta mutación también permite que el coronavirus se mantenga en su mejor forma por más tiempo. Las proteínas espiga están diseñadas para ayudar al virus a desplazarse dentro de la célula infectada.

Por esto, poco a poco se van desgastando, cuando esto pasa el virus se debilita y pierde sus capacidades infeccionas. Con un número de espigas hasta 5 veces mayor, la mutación hace que el SARS-CoV-2 mutante pueda vivir mucho más dentro de las células en condiciones óptimas, lo que aumenta su capacidad de infección y también su resistencia a los tratamientos.

Una preocupación creciente

Como vemos, no es la primera vez que se habla de la mutación D614G en el mundo de la ciencia. Pero sí es se trata de la primera ocasión en la que se le presta una atención tan detallada.

Los científicos de paso han notado que la mutación cada vez aparece con más frecuencia reflejada en diversas proporciones en análisis del virus alrededor del mundo. Debido a esto, sostienen la preocupante hipótesis de que esta podría convirtiendo en la nueva forma dominante del coronavirus.

¿El virus entonces es más mortal? ¿O solo más contagioso?

En resumidas cuentas, la mutación del coronavirus no necesariamente la hace más mortal, sino más eficiente y agresiva. Por esto, le hace al organismo la tarea de repelerla o erradicarla mucho más compleja.

Hasta los momentos, Choe ha declarado que los “datos [de la investigación] son muy claros, el virus se vuelve mucho más estable con la mutación”. Debido a esto, también vive más tiempo y tiene más posibilidades de cumplir un ciclo de vida infeccioso con éxito.

Sin embargo, aún no se puede relacionar esto de forma directa con casos graves del coronavirus, solo con la persistencia de estos y el exceso de contagios. Uno que, podría influir en los conteos finales de fallecimientos, ya que, mientras más población esté infectada, mayores serán las posibilidades de que el número de afectado sea notorio.

Con esto, no se puede saber si la mutación ha sido la causante directa de tantas muertes, pero su capacidad de transmisión masiva sí ha tenido que ver con los brotes apresurados y descontrolados que han afectado a naciones como Estados Unidos e Italia.

Este estudio aún se trata de una preimpresión, por lo que, antes de ser utilizado como conocimiento científico base, este debe pasar por una revisión y posterior aprobación de sus pares.

Referencia:

The D614G mutation in the SARS-CoV-2 spike protein reduces S1 shedding and increasesinfectivity: https://www.scripps.edu/_files/pdfs/news-and-events/The%20D614G%20mutation%20in%20the%20SARS-CoV-2%20spike%20protein%20reduces%20S1.pdf

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