En muchos países, las plantas empacadoras de carne se han convertido inesperadamente en epicentros de brotes de coronavirus, poniendo en peligro a sus trabajadores y vecinos y ralentizando la producción de carne.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en Estados Unidos casi 5.000 trabajadores de plantas procesadoras de carne en 19 estados han dado positivo para el coronavirus y, de acuerdo a informes en los medios locales el patógeno causante de la enfermedad COVID-19 ha seguido propagándose en estas instalaciones. Al menos 20 trabajadores han perdido la vida a causa de la infección coronavírica, por lo que más de una veintena plantas se vieron obligadas a suspender sus operaciones.

Un caldo de cultivo

Pero este fenómeno no está aislado en los Estados Unidos. Se han registrado brotes de coronavirus en plantas empacadoras de carne en todo el mundo, incluidos Canadá, España, Irlanda, Brasil y Australia. Claramente, hay algo inherente a la industria del empaquetado de carne que la ha convertido en un caldo de cultivo para el coronavirus.

Si bien estas instalaciones están altamente desinfectadas y sus trabajadores usan cascos, gafas de seguridad, vestimentas especiales y botas, al parecer reúnen un conjunto de características que podrían estar causando que el coronavirus se propague más rápidamente.

Las plantas empacadoras de carne se han convertido en epicentros de brotes de coronavirus, poniendo en peligro a sus trabajadores y vecinos y ralentizando la producción de carne.

Es sabido que el coronavirus se transmite a través de gotitas respiratorias expulsadas al respirar, toser o estornudar, y que existe riesgo de infección al estar cerca de una persona infectada o tocar una superficie con partículas virales y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca.

Determinar exactamente cómo se está propagando la enfermedad entre los trabajadores de estas plantas y qué prácticas son responsables de ello llevará tiempo y mucho trabajo epidemiológico. Pero hay algunas pistas.

Los principales riesgos para los empacadores de carne provienen de la proximidad prolongada a otros trabajadores. En muchas de estas plantas puede haber hasta mil personas trabajando de pie y hombro con hombro mientras cintas transportadoras trasladan las piezas de carne.

Condiciones físicas propicias

Con frecuencia, los trabajadores solo tienen unos pocos segundos para completar su tarea antes de que llegue el próximo trozo de carne. El ritmo frenético y las extenuantes exigencias físicas de este trabajo pueden hacer que las personas respiren vigorosamente y tengan dificultades para mantener las mascarillas faciales colocadas correctamente en sus rostros.

Los entes sanitarios han recomendado que las plantas aumenten la distancia entre los trabajadores en la línea de producción, pero los trabajadores han manifestado que para adoptar esa medida es necesario que las plantas reduzcan significativamente su capacidad de procesamiento.

Estas instalaciones reúnen un conjunto de características que podrían estar causando que el coronavirus se propague más rápidamente.

Pero las plantas de procesamiento de carne tienen otras características como temperaturas muy frías y agresivos sistemas de ventilación, que son necesarias para mantener la carne en buen estado y evitar que se contamine con patógenos que causan enfermedades alimentarias. Estas particularidades también podrían estar contribuyendo a las altas tasas de infección entre los trabajadores de los mataderos.

Los riesgos de transmisión van más allá de las condiciones físicas propias de este tipo de instalación. Con frecuencia, sus trabajadores tienden a trasladarse juntos, muchas veces en autobuses operados por la empresa, y viven en viviendas multigeneracionales o compartidas.

Estos factores socioeconómicos, aunados a las realidades de trabajar en un refrigerador gigante manchado de sangre y lleno de cuerpos de animales manipulados por humanos, hacen que los trabajadores de procesamiento de carne sean una población particularmente vulnerable donde el coronavirus ha encontrado un punto de apoyo.

Referencia: Why Meatpacking Plants Have Become Covid-19 Hot Spots. Wired, 2020. https://bit.ly/2YGPDpd