Muchos se ha hablado sobre los grupos de riesgo durante esta pandemia, pero desde hace algunas semanas los estudios sobre cómo afecta el coronavirus a las poblaciones más jóvenes han revelado nuevos detalles sobre la enfermedad.

Los niños, que se habían considerado como los más ilesos en medio de esta situación, también pueden pasar malos ratos por COVID-19 al experimentar una inflamación similar al síndrome de Kawasaki, lo cual también se ha observado en jóvenes.

Pero ahora un documento publicado en Nature Medicine Journal nos brinda mayor información estadística sobre la prevalencia y gravedad de la enfermedad entre la juventud. Los investigadores indican que las personas menores de 20 años tienen la mitad de probabilidades de contraer COVID-19 en comparación con el resto de la población. Incluso cuatro de cada cinco jóvenes infectados son asintomáticos.

Menor riesgo de contagio con COVID-19 entre niños y adolescentes

Un equipo de expertos de la London School of Hygiene and Tropical Medicine desarrolló modelos de transmisión COVID-19 basados ​​en la edad utilizando tasas estimadas de infección y la gravedad de los síntomas arrojadas por estudios previos y datos recolectados de seis países: China, Italia, Japón, Singapur, Canadá y Corea del Sur.

Al analizar la información, notaron que los menores de 20 años tienen la mitad del riesgo de infección por COVID-19 que los individuos mayores de 20 años. Además, encontraron que la edad ciertamente influye en la aparición de los síntomas, ya que solo el 21 por ciento de las personas entre 10 y 19 años mostraban síntomas durante la enfermedad en comparación con el 69 por ciento de los mayores de 70 años que sí los desarrollaban.

¿Menos numerosos y menos contagiosos?

Los casos confirmados en niños ciertamente son menos numerosos que los de los adultos, lo cual ha hecho difícil determinar si la propensión a mostrar síntomas se debe a que menos de ellos contraigan el virus o que en verdad son menos propensos a mostrar síntomas al contagiarse.

A esto se unen las dudas sobre si siendo asintomáticos pueden o no transmitir el coronavirus a otros. “No pudimos estimar exactamente cómo los casos asintomáticos infecciosos en general se comparan con los casos sintomáticos “, comentó Nicholas Davies, coautor de la investigación.

“Pero hay algunas pruebas limitadas de que las personas asintomáticas son menos infecciosas que las personas completamente sintomáticas y ciertamente hay una buena cantidad de evidencia que sugiere que tanto las personas asintomáticas como las presintomáticas son definitivamente potencialmente infecciosas”.

La Organización Mundial de la Salud se pronunció al respecto recientemente, generando muchas críticas en la comunidad científica al sugerir que había menor probabilidad de que ello ocurriera. Aunque las declaraciones fueron consideradas como un malentendido, y hasta el momento esto sigue siendo “una pregunta abierta“.

Cerrar las escuelas no parece frenar la propagación

El estudio también incluyó simulaciones de brotes de COVID-19 en 146 ciudades capitales en todo el mundo, en las que buscaban evaluar el impacto del cierre de las escuelas en la propagación de la enfermedad.

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Las simulaciones de brotes mostraron que cerrar las escuelas tuvo poco efecto en la reducción de los contagios por COVID-19.

Lo curioso es que, en comparación a la reducción significativa de los brotes de influenza con esta medida, para COVID-19 el cierre de las escuelas tuvo poco efecto en la propagación del coronavirus.

“Si reabrir las escuelas o no es una pregunta complicada”, dijo la coautora del estudio, Rosalind Eggo. “Hemos proporcionado alguna evidencia que muestra una indicación de disminución de la susceptibilidad (COVID-19) en los niños”.

Los autores sugirieron que sus hallazgos podrían “tener implicaciones para la probable efectividad del cierre de escuelas ” una medida que, para la nueva enfermedad, “podría ser menos efectiva que para otras infecciones respiratorias”.

Estos resultados son dignos de atención ya que, en un contexto en el que aún las tasas de contagio son elevadas, las autoridades están empezando a aligerar las restricciones y permitir que las personas vuelvan a trabajar. Sin embargo, ha habido cierta precaución sobre permitir que los niños y adolescentes regresen a las escuelas.

Referencia:

Age-dependent effects in the transmission and control of COVID-19 epidemics. http://www.nature.com/articles/s41591-020-0962-9