La lucha contra la pandemia del coronavirus no ha sido fácil. En la actualidad, esta enfermedad ya ha causado más de 7.7 millones de contagios y más de 400 muertes. Cada nación ha aplicado sus propios protocolos y, ahora, a seis meses del reconocimiento de la existencia del COVID-19, es posible ver qué estrategias han sido más exitosas que otras.

En una de las mejores posiciones en esta revisión se encuentra Nueva Zelanda. Este país incluso llegó a declarar que había sido capaz de erradicar el coronavirus de su territorio. Un punto que en efecto cumplieron.

Ahora, en una investigación realizada por la Universidad de Massey y publicada en SAGE Journals en la revista Leadership estudia el caso del país neozelandés y cómo el liderazgo que este tuvo influyó en el éxito de sus estrategias contra el coronavirus.

Liderazgo altamente efectivo

Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda

En la investigación que observó los movimientos del gobierno neozelandés desde enero hasta mayo, fue posible detectar un primer rasgo que caracterizó todo el liderazgo durante este periodo.

Básicamente, la principal meta de los mandatarios había sido la de minimizar el daño a la vida o medios de vida de la población. Con esto, pudieron tener un norte más claro sobre lo que buscaban sus estrategias y también durante las tomas de decisiones para hacerlas más rápido y con seguridad de que estas se adaptan a la meta final.

Por si fuera poco, un objetivo como este, ampliamente comunicado a la población, puede generar tanto empatía como solidaridad en esta. Lo que, como consecuencia, hace que esta se más propensa a acatar voluntariamente las medidas que sugiera el gobierno.

“Modelo de liderazgo pandémico”

De una investigación un poco más exhaustiva, fue posible obtener lo que se ha presentado como el “Modelo de liderazgo pandémico”. Se espera que con esta se cree un precedente con instrucciones y parámetros que puedan ser utilizados en cualquier parte del mundo por cualquier líder político.

Asimismo, ha sido visto que estos podrían llegar a ser útiles sin importar la etapa del brote de la enfermedad en la que se los introduzca. En resumen, se podría convertir en un marco de referencia universal y atemporal con el que abordar este tipo de crisis. Dentro de él, se destacan tres puntos importantes.

Gracias a estos, los líderes tienen la oportunidad de tomar mejores decisiones y decantarse por medidas más adecuadas, mientras paralelamente también se ganan la confianza de sus ciudadanos y se fomenta el compromiso de estos con la causa.

1.- Consejo experto

Para protagonizar el Modelo de liderazgo pandémico primero nos encontramos con el “liderazgo de expertos” que aplicó el gobierno de Nueva Zelanda. Con este, los altos mandatarios se hicieron a un lado para permitir el paso de expertos en el área de salubridad y las ciencias en general. A través de sus consejos profesionales y de su norte claro, que ya antes mencionamos, su posible que la nación tomara las mejores decisiones a la hora de combatir el virus y mantener sana a su población.

2.- Esfuerzo colectivo

En segundo lugar, nos encontramos con la labor de fomentar y promover el esfuerzo colectivo y el trabajo en equipo para hacer frente al coronavirus. Para hacer esto, el gobierno neozelandés se dio a la tarea de formar, educar y unir a las personas para que comprometieran con la causa.

De esta forma, además, pudieron comunicarse con ellas de una forma más directa en las que pudiera estipularse metas y directrices claras. Así, por si fuera poco, también fue posible inculcar en la población la importancia de estas medidas y el sentimiento de empatía que los llevó a acatar las normas no solo por su propia salud sino por la de todos los ciudadanos.

3.- Preparación y prevención

Finalmente, nos encontramos con lo que también se conoce como “habilitar el enfrentamiento”. En estos casos, los mandatarios de Nueva Zelanda no solo ofrecieron medidas preventivas para el COVID-19, sino planes de acción claros por si este aparecía en alguna comunidad.

Referencia:

Pandemic leadership: Lessons from New Zealand’s approach to COVID-19: https://doi.org/10.1177/1742715020929151