Las restricciones impuestas para prevenir la propagación del coronavirus han forzado a muchas parejas a pasar días y semanas en convivencia continua, lo que para algunos ha significado una renovación de su amor y compromiso mutuo, pero para otros ha sido causal de separación y divorcio.

Desde la perspectiva de la neurociencia del comportamiento, un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencia Weizman y el Instituto Max Planck para la Psiquiatría encontró que la oxitocina, la llamada hormona del amor, también puede inducir la agresión.

Configuración experimental

Mucho de lo que sabemos sobre las acciones de los neuromoduladores como la oxitocina proviene de estudios de comportamiento de animales de laboratorio que se realizan en condiciones artificiales estrictamente controladas.

Sin embargo, especialmente en el ámbito del comportamiento social, se ha planteado la preocupación de que estos estudios que se basan meramente en ensayos restringidos en entornos simplificados pueden no reflejar con precisión los ricos y diversos repertorios de comportamiento.

Los investigadores desarrollaron un dispositivo compacto y liviano con el cual podían activar las cerebrales productoras de oxitocina de manera muy precisa.

Con el fin de abordar esta preocupación, el equipo de investigación diseñó una configuración experimental que les permitió observar a ratones en un entorno que se aproxima a sus condiciones de vida naturales, mientras su actividad se controló las 24 horas con cámaras y se analizó computacionalmente.

Comportamiento antagónico

La innovación en este experimento fue la incorporación de la optogenética, un método que permite activar o desactivar neuronas específicas en el cerebro utilizando la luz. Para crear una configuración que permitiera estudiar el comportamiento natural de los ratones, el equipo desarrolló un dispositivo compacto y liviano con el cual podían activar las cerebrales productoras de oxitocina de manera muy precisa.

Los hallazgos podrían tener implicaciones en los esfuerzos de utilizar la oxitocina para tratar una variedad de afecciones psiquiátricas, incluyendo la ansiedad social, el autismo y la esquizofrenia.Los experimentos realizados mostraron que en el entorno seminatural, los ratones al principio mostraron un mayor interés el uno en el otro, pero esto pronto fue acompañado por un aumento en el comportamiento agresivo. En contraste, el aumento de la producción de oxitocina en los ratones en condiciones de laboratorio clásicas resultó en una agresión reducida.

Estos resultados muestran que la oxitocina no mejora la sociabilidad en todos los ámbitos y que sus efectos dependen tanto del contexto como de la personalidad. Al respecto, la investigadora Noa Eren, académica en el Departamento de Neurobiología del Instituto de Ciencia Weizman y coautora del estudio, puntualizó:

“Si queremos comprender las complejidades del comportamiento, debemos estudiarlo en un entorno complejo. Solo entonces podremos comenzar a traducir nuestros hallazgos al comportamiento humano”.

En este sentido, los hallazgos del estudio podrían aportar nuevos conocimientos a los esfuerzos de usar la oxitocina para tratar una variedad de afecciones psiquiátricas, incluyendo la ansiedad social, el autismo y la esquizofrenia.

Referencia: Wireless Optogenetic Stimulation of Oxytocin Neurons in a Semi-natural Setup Dynamically Elevates Both Pro-social and Agonistic Behaviors. Neuron, 2020. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2020.05.028