Cuando las autoridades de diferentes países empezaron a aplicar restricciones para contener la propagación del coronavirus, empezaron a correr varios memes que plantearon que las parejas de casadas por primera vez tendrían más relaciones sexuales que las que no vivían juntas, o las personas que estaban solteras. ¿Pero qué tan acertada fue esta predicción?

Un nuevo estudio ha abordado justamente este tema, y sus resultados, aún a espera de revisión en el servidor de preimpresión medRxiv, han revelado justamente lo contrario. Uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos informó que experimentó un campo en su comportamiento sexual durante los primeros meses de la pandemia, y este estuvo inclinado principalmente a una disminución.

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Aumento y disminución de abrazos, besos y roces de manos

Un equipo de investigadores decidió examinar los cambios en los comportamientos sexuales de las personas solas y las parejas desde mediados de marzo hasta mediados de abril, momento en el cual la recomendación (u obligación) general era quedarse en casa.

Para ello, aplicaron una encuesta de probabilidad dirigida a recolectar información sobre los cambios que pudieron experimentar los participantes adultos en 10 categorías de comportamiento sexual en solitario y en pareja.

La encuesta consideró factores como el conocimiento de las personas sobre el coronavirus; las medidas de prevención como el distanciamiento social y la mejora de la higiene; si los participantes tenían hijos en el hogar y sus edades, así como la salud mental y la presencia de síntomas depresivos y de soledad.

Los resultados revelaron que el 50 por ciento de los participantes no informó cambios ni estabilidad en sus comportamientos sexuales durante el último mes. Mientras que un tercio de los participantes informó un aumento o disminución de alguno de los 10 comportamientos evaluados.

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Lo curioso es que los comportamientos sexuales que aumentaron en algunos fueron los mismos que disminuyeron en otros. Por ejemplo, algunos participantes experimentaron un aumento de los abrazos, besos y la frecuencia conque se tomaban de la mano con su pareja. Mientras que los que informaron una disminución, dijeron que precisamente estos eran los comportamientos que se habían reducido.

“En el primer mes de distanciamiento social y orientación en el hogar, muchas personas experimentaron cambios sustanciales en sus relaciones”, dijo ebby Herbenick, profesora de salud sexual y reproductiva en la Escuela de Salud Pública de IU-Bloomington.

“Mientras que algunas personas se encontraban pasando tiempo constantemente con sus parejas románticas o sexuales, otras se encontraban separadas de sus parejas o no podían salir o encontrarse con parejas potenciales”.

La presencia de niños en casa influye en el comportamiento sexual

Los investigadores también notaron que la presencia de niños en casa influye en el comportamiento sexual de los adultos. Descubrieron que los participantes con algún niño menor de cinco años en su hogar tenían tres veces más probabilidades de reportar tomarse de la manos, abrazarse o besarse con una pareja en el último mes. En cambio, la presencia de niños en edad primaria se asoció más con una disminución de estas expresiones.

Estas diferencias las atribuyeron a que es probable que los padres de niños más pequeños puedan mantener mejor los horarios y las rutinas previas a la pandemia. Asimismo, los padres de niños más pequeños podrían haber mostrado más interacciones de este tipo por ser estas parte de las interacciones familiares.

La salud mental también influye en las expresiones de afecto

El estudio también reveló que síntomas depresivos y la soledad estaban relacionados con expresiones de afecto reducidas, como tomarse de las manos o besarse, y también con comportamientos sexuales reducidos.

La presencia de estos síntomas también se atribuyó al distanciamiento social, que como bien han recalcados estudios previos, pueden exacerbar la sensación de soledad y depresión en algunas personas.

El miedo y el conocimiento COVID-19 también influyen en el comportamiento sexual

Los investigadores también notaron que aquellas personas que pensaba que tenían mayores probabilidades de sufrir consecuencias médicas o sociales (como perder el trabajo) si se enfermaban ellos o algún familiar con COVID-19, tenían mayor probabilidad de informar una disminución del comportamiento sexual.

Pero también notaron que aquellas personas con mayor conocimiento sobre la nueva enfermedad también tenían más probabilidad de informar un comportamiento sexual más estable.

Los cambios que ocurren a nuestro alrededor ciertamente pueden afectar el comportamiento sexual humano, y esto ha quedado en evidencia en el nuevo estudio. Y no conforme con ello, la escasez de recursos de protección como los preservativos, y menos consultas médicas de rutina, pueden tener consecuencias.”Este estudio es un recordatorio de que las pandemias afectan todos los aspectos de la experiencia humana, incluida la sexualidad”, concluyó el autor.

Referencia:

Changes in Solo and Partnered Sexual Behaviors during the COVID-19 Pandemic: Findings from a U.S. Probability Survey. https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.06.09.20125609v2

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