Al tiempo en que autoridades de todo el mundo implementan medidas de flexibilización de las restricciones impuestas para frenar la propagación del coronavirus, a costa de un profundo impacto económico, el registro de nuevos casos enciende las alarmas y aviva los temores de que una segunda ola de infecciones pueda estar en curso.

La preocupación es que, una vez sofocada, la pandemia pueda resurgir con fuerzas renovadas, causando una repetición de infecciones crecientes, sistemas de salud inundados y nuevas órdenes de bloqueos. El resurgimiento de nuevos casos en Asia y los Estados Unidos han aumentado los temores.

Luego del brote original

Si bien “segunda ola” no es un término científico con parámetros bien definidos, se utiliza para referirse a un aumento posterior y grave en los casos que ocurre luego de que el brote original retrocedió en un área determinada.

Las pandemias son causadas por nuevos patógenos contra los que la gran mayoría de los humanos no tienen protección inmunológica. Eso es lo que les permite convertirse en brotes globales. Aunque las pandemias son poco frecuentes, la gripe es una de las más comunes.

La Organización Mundial de Salud ha recomendado levantar las medidas de contención en etapas para probar el efecto de cada una antes de pasar a una mayor apertura.

En el contexto de la pandemia coronavírica, la mayoría de los países respondieron aplicando restricciones de movimiento, lo que ralentizó la propagación del virus, pero provocó una paralización del aparato económico de consecuencias devastadoras, lo cual generó fuertes presiones a las autoridades que luchan por encontrar una manera segura de reactivar sus actividades.

Levantamiento apresurado

Pero nada está garantizado. Por ejemplo, luego de la flexibilización de las medidas de contención aplicada Estados Unidos, se han visto brotes importantes de infección por coronavirus en varios estados, incluyendo Texas, California y Florida, aunque no está claro que estos nuevos focos estén vinculados a la reanudación de la actividad económica.

En la provincia china de Jilin, en la frontera con Rusia, se detectaron docenas de casos en mayo, por lo que las autoridades impusieron restricciones de viaje a más de 100 millones de personas. Corea del Sur, que comenzó a aliviar su distanciamiento social medidas en abril, suspendió los planes para una mayor flexibilización en junio debido al surgimiento de nuevas infecciones.

Los países que ya han informado su pico de transmisión están flexibilizando sus medidas preventivas, pero, ¿se arriesgan a una segunda ola de infecciones?

En el contexto del coronavirus que causa la enfermedad COVID-19, países de todo el mundo adoptaron restricciones de movimiento en una escala sin precedentes y medidas de distanciamiento social que combinadas frenaron la propagación del coronavirus. Pero levantar estas medidas de contención demasiado rápido puede permitir que los casos comiencen a aumentar nuevamente.

La Organización Mundial de Salud ha recomendado levantar las medidas de contención en etapas para probar el efecto de cada una antes de pasar a una mayor apertura. En cualquier caso, la clave para mantener bajas tasas de infección sin bloquear a todos es ampliar la cantidad de pruebas de detección y el rastreo de contactos.

Las autoridades de salud necesitan encontrar personas infectadas, aislarlas e identificar sus contactos recientes, para que también puedan realizarse pruebas y aislarse si es necesario. Eventualmente, es posible que suficientes personas se expongan al coronavirus hasta que se desarrolle la inmunidad colectiva, y el coronavirus deje de propagarse, o que finalmente podamos contar con una vacuna efectiva.

Referencias:

Beware of the second wave of COVID-19. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(20)30845-x

COVID-19: Are We Ready for the Second Wave? Disaster Medicine and Public Health Preparedness, 2020. https://doi.org/10.1017/dmp.2020.149

Escribir un comentario