El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es un lentivirus que afecta a casi 37 millones de personas en todo el mundo. Esta enfermedad ataca las células del sistema inmunológico, lo que hace que este se debilite y deje al cuerpo vulnerable. Si no se trata a tiempo y se controla su avance, este puede convertirse en SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que interfiere gravemente con la capacidad del organismo de combatir infecciones.

El VIH es una enfermedad hereditaria, por lo que quienes se han contagiado suelen querer evitar a toda costa tener descendencia. Para esto, existen variados métodos anticonceptivos en el mundo. Sin embargo, pocos –o mejor dicho ninguno– han sido pensados en base a la población con VIH.

Como consecuencia, esto se convierte en un problema sobre todo para las mujeres que quieren cuidar de su salud, mantener segura a su pareja y también evitar concebir. Como la mayoría de los anticonceptivos no permanentes están dirigidos a estas, la responsabilidad suele caer sobre ellas, cuando debería ser un proceso más equitativo –pero ese es otro tema–.

Para esta oportunidad, profesora de CUNY Graduate School of Public Health & Health Policy (Estados Unidos), Heidi Jones, junto a su equipo de colegas de la Universidad del Cabo (Sudáfrica) y la organización sin fines de lucro FHI-360 (Estados Unidos) se han dado a la tarea de estudiar los métodos anticonceptivos y comprender cómo estos funcionan específicamente para las mujeres con VIH.

La preocupación con los anticonceptivos y el VIH

Como ya lo hemos mencionado el asunto con los dispositivos anticonceptivos es que no existe uno específicamente diseñado para las mujeres con VIH. Por lo que, muchas de estas solo deben adaptarse a lo que hay y, por temor a que un tratamiento anticonceptivo pueda influir en el antirretroviral por el VIH, muchas de estas terminan abandonando sus esfuerzos o realizándolos a medias.

Por si fuera poco, existe la creencia de que los dispositivos hormonales pueden aumentar la carga viral del VIH en el tracto genital. Debido a lo que, se cree que la pareja de la mujer podría también estar en riesgo de contagio.

Debido a todos estos motivos, la cantidad de mujeres con VIH optando por sistemas anticonceptivos es menor a la que debería. La meta de esta investigación es estudiar los DIUs (dispositivos intrauterinos) para determinar si alguna de sus presentaciones puede ser beneficiosa para las mujeres con VIH.

La investigación

Para poder determinar esto, se trabajó con un grupo de 199 mujeres VIH positivo en Ciudad del Cabo. Todas estas fueron monitoreadas durante 2 años. A todas se les ofreció una de dos opciones: un dispositivo intrauterino hormonal con levonogestrel (DIU-LNG) o un tradicional DIU de cobre (DIU-C). De este grupo, 101 mujeres recibieron el primero y las otras 98 el segundo.

Luego, se realizó un seguimiento de todas estas durante citas programadas a los 3, 6, 12, 18 y 24 meses. Además, ellas también tenían la posibilidad de presentarse en cualquier momento entre fechas para solicitar la remoción del DIU, sin que esto implicara su salida del estudio. Una vez transcurrió este periodo, los datos obtenidos revelaron una tendencia clara. Los resultados del estudio se publicaron recientemente en la revista digital PLOS Medicine.

¿DIU hormonal o de cobre?

Al final del periodo de prueba, fue posible notar que las mujeres que utilizaban el DIU-LNG tenían mejores resultados que aquellas con el DIU-C. En primer lugar, estas eran menos propensas a solicitar la remoción del dispositivo debido a sus efectos secundarios en el organismo.

Sumado a eso, con los estudios de muestras de la carga viral genital y sanguínea, se detectó que el VIH no aumentó su presencia en aquellas mujeres que usaron el DIU-LNG. Un detalle que sí se presentó en algunas que contaban con el DIU-C. Por otra parte, ambos se mostraron efectivos en su meta principal de evitar la concepción.

“Muchas mujeres que viven con el VIH pueden preferir el DIU-LNG en comparación con el DIU-C, y este método debería incluirse como una opción entre el espectro completo de métodos anticonceptivos disponibles en todo el mundo” opina Jones.

Una posibilidad a considerar

Debido a estos resultados, los investigadores ven en el DIU-LNG una posibilidad para mejorar la calidad de vida de muchas mujeres con VIH alrededor del mundo. De hecho, ante este tema, Jones comenta:

“Nuestro estudio sugiere que el DIU-LNG es tan seguro como el DIU-C para las mujeres que viven con el VIH y fortalecerá las pautas internacionales de elegibilidad médica“.

Con esto, hace referencia a que este tratamiento ahora cuenta con más bases para ser notado en el mundo y comenzar a ser mantenido como un elemento de salubridad en todos los países. Gracias a eso, las mujeres con VIH podrían contar con un método anticonceptivo efectivo y también seguro tanto para ellas como para sus parejas.

Referencia:

Safety and continued use of the levonorgestrel intrauterine system as compared with the copper intrauterine device among women living with HIV in South Africa: A randomized controlled trial: https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1003110