Para encontrar flores ricas en néctar y detectar las firmas iridiscentes de posibles parejas, los colibríes deben poder ver y reconocer una amplia variedad de colores. De acuerdo a los resultados de un reciente estudio, gracias a la adición de un cono adicional en sus ojos, estas pequeñas aves pueden percibir colores que el ojo humano no puede.

Los resultados del estudio, que fue realizado por investigadores de la Universidad de Princeton, la Universidad de Maryland y la Universidad de Columbia Británica, demostró en experimentos con colibríes de cola ancha (Selasphorus platycercus), que la capacidad de discriminar colores no espectrales (incluidas las longitudes de onda ultravioleta) podría desempeñar un papel vital en comportamientos como el apareamiento, la alimentación y la evasión de los depredadores.

Mayor sensibilidad

Los humanos tenemos tres tipos de células cónicas sensibles al color en nuestros ojos, con los que podemos percibir lo que se conoce como color tricromático, compuesto de una mezcla neuronal de luz roja, verde y azul. Gracias a este proceso, nuestros cerebros pueden percibir el color no espectral púrpura, una combinación de azul y rojo.

Pero las aves tienen cuatro tipos de células cónicas en sus ojos que les ayudan a procesar diferentes tipos de colores y ver un espectro aún mayor. Esta mayor sensibilidad a más tipos de longitudes de onda de luz, abre la puerta a otros tipos de combinaciones de colores que no podemos ver o incluso imaginar.

Los investigadores demostraron que la adición de un cono adicional en los ojos de los colibríes les permite percibir colores que el ojo humano no puede.

Se cree que las aves, con su célula de cono extra, pueden ser capaces de percibir hasta cinco colores no espectrales, incluyendo púrpura, ultravioleta + rojo, ultravioleta + verde, ultravioleta + amarillo y ultravioleta + púrpura.

Diferentes tipos de colores

Para demostrar esto, el equipo de investigación instaló tubos LED de “visión de ave” programados para mostrar una serie de colores, incluidos los colores no espectrales que los humanos no podemos ver. Luego, estos dispositivos se colocaron al lado de alimentadores de agua, algunos de los cuales contenían agua azucarada (que les gusta a las aves) asociado a un color, mientras que otros contenían agua corriente al lado de un color diferente.

Posteriormente, los investigadores intercambiarían las posiciones de estos alimentadores y observaron si las aves podían usar el indicador de color para identificar cual era el alimentador con agua azucarada.

En una serie de experimentos aleatorios, que se prolongaron durante tres años, los investigadores se propusieron ver si los colibríes preferían alimentarse en las estaciones de agua que mostraban las combinaciones de colores ultravioleta, lo que respaldaría que pudieran verlos, incluso si los humanos no podíamos hacerlo.

Los investigadores evidenciaron que para que los colibríes encuentren flores ricas en néctar y detecten las firmas iridiscentes de posibles parejas, estas pequeñas aves reconocen una amplia variedad de colores.

Como resultado, el equipo evidenció que las pequeñas aves podían distinguir fácilmente entre los diferentes tipos de colores no espectrales para obtener una dulce recompensa. En referencia a estas observaciones el investigador Harold Eyster, académico en el Instituto de Recursos, Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Columbia Británica y coautor del estudio, comentó:

“Fue increíble verlo. La luz ultravioleta + verde y la luz verde nos parecían idénticas, pero los colibríes seguían eligiendo correctamente la luz ultravioleta + verde asociada con el agua azucarada. Nuestros experimentos nos permitieron echar un vistazo a la forma cómo los colibríes ven el mundo”.

Si bien los humanos realmente no podemos entender cómo son estas variaciones de color, los resultados sugieren que hay una diferencia perceptible en lo que respecta a las aves, entre ultravioleta, rojo y ultravioleta + rojo, ultravioleta + verde, ultravioleta + amarillo y ultravioleta + púrpura.

En otro experimento, los investigadores analizaron casi 1.000 tipos diferentes de plumaje de aves y casi 2.400 tipos diferentes de plantas, y encontraron que los colores de aproximadamente un tercio de cada uno se percibirían como un color no espectral, lo que indica cuánto podría influir esta capacidad visual mejorada a sus interacciones con el mundo.

Referencia: Wild hummingbirds discriminate nonspectral colors. PNAS, 2020. https://doi.org/10.1073/pnas.1919377117

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