Poca innovación médica moderna sería posible sin esta invención fundamental: el banco de sangre. Esta importante iniciativa, que fue una solución al problema de hacerle llegar sangre a los pacientes que la necesitaban, dio un paso hacia la solución el 14 de junio de 1937, motivo por el que en esta fecha se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre.

Antes del siglo XX, las transfusiones de sangre exitosas y el almacenamiento de sangre estaban más allá del alcance de la medicina. En 1915, el uso de citrato de sodio como anticoagulante transformó los procedimientos de transfusión de sangre de un método directo (vena a vena) a indirecto.

El primer banco de sangre

Durante el mismo año se demostró la viabilidad de la refrigeración de la sangre anticoagulada. Dos años después, durante la Primera Guerra Mundial, la solución de citrato-glucosa extendió el almacenamiento de sangre durante varios días. El doctor Oswald Hope Robertson, investigador médico y oficial del ejército, utilizó estos avances para desarrollar el primer banco de sangre para el almacenamiento de sangre humana para el ejército de los Estados Unidos.

Mientras el doctor Robertson estaba estableciendo bodegas de transfusiones en el campo de batalla, los médicos de la Clínica Mayo estudiaban los efectos de las transfusiones de sangre. Se realizaron más de 1.000 transfusiones entre 1915 y 1918, cuando las donaciones de sangre se trataban como procedimientos quirúrgicos.

Hoy en día, las transfusiones de sangre ayudan a millones de en todo el mundo, por lo que los bancos de sangre, que dependen de los donantes para su suministro, están más vigentes que nunca.

Para 1935, la Clínica Mayo tenía un sistema en el que la sangre almacenada con citrato se usaba regularmente para transfusiones, lo que la convirtió en el primer servicio de este tipo dentro de un hospital.

Un año después, específicamente el 14 de junio de 1937, el doctor Bernard Fantus, un inmigrante húngaro educado en la Universidad de Illinois y empleado en el Cook County Hospital, estableció el primer banco de sangre independiente en Chicago.

En 1936, laboratorios Baxter desarrolló botellas de recolección de sangre por gravedad preparadas comercialmente y botellas de recolección al vacío en 1939. Se observó que la embolia gaseosa era una complicación con el uso de estas botellas.

Más vigentes que nunca

El desarrollo de las bolsas de plástico en la década de 1950 no solo eliminó los problemas asociados con la turbulencia, la formación de espuma y las reacciones pirogénicas, sino que también facilitó la división de la sangre completa en múltiples componentes.

Los investigadores británicos John Freeman Loutit y Patrick Loudon Mollison introdujeron el ácido-citrato-dextrosa (ACD) como conservante en 1943, permitiendo el almacenamiento de sangre durante 21 días.

El 14 de junio de 1937, el doctor Bernard Fantus estableció el primer banco de sangre independiente en la ciudad de Chicago.

En 1941, el doctor Charles R. Drew, que fue instrumental en el desarrollo del tratamiento, el almacenamiento y la transfusión de plasma sanguíneo, fue nombrado director de la recién formada Cruz Roja Americana y estableció el Banco de Sangre de la Cruz Roja Americana, la cual organizó un servicio civil de donación de sangre que recolectó y transfundió más de 13 millones de unidades durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante los años de la posguerra, los médicos que regresaban exigieron que hubiera sangre disponible para sus pacientes, lo que fundamentó la formación de bancos de sangre comunitarios que finalmente se unieron para formar la Asociación Americana de Bancos de Sangre en 1947.

En la década de 1950, las técnicas de glicerol se aplicaron a la congelación de glóbulos rojos, volviéndose clínicamente útiles en la década de 1960. En 1970, la solución de citrato fosfato-dextrosa reemplazó la solución de ACD como conservante, y en 1977, la solución de citrato fosfato-dextrosa adenina-1 (CPDA-1) extendió el almacenamiento de sangre de 21 a 35 días.

Hoy en día, las transfusiones de sangre ayudan a millones de personas en todo el mundo, y aunque los investigadores están tratando de descubrir cómo sintetizar sangre, actualmente no existe una alternativa artificial a la sangre humana, por lo que los bancos de sangre, que dependen de los donantes para su suministro, están más vigentes que nunca.

Referencias:

Día Mundial del Donante de Sangre. Organización Mundial de la Salud, 2020. https://bit.ly/2MSagtc

History of Blood Banking in the United States. JAMA Network, 1965. https://doi.org/10.1001/jama.1965.03090010046012