La discriminación racial y los problemas por una falta de aceptación de la diversidad humana y cultural son problemas que han acompañado a la sociedad desde sus inicios. Asimismo, la creencia de que existen personas de primera o segunda clase ha creado graves fracturas en la población que incluso hoy en día tristemente se siguen manifestando.

Efectivamente, con el tiempo muchos prejuicios han sido atacados y desvirtuados además de que se han prohibido actividades que antes parecían inofensivas y que ahora se entienden como lo que son: un ataque directo contra aquellos que son “diferentes”. Sin embargo, muchos otros solo han mutado o se han normalizado tanto que las sociedades no notan que siguen allí perjudicando la vida de quienes sufren discriminación.

Para ofrecer una mirada fresca a este problema y –más importante aun– a su posible solución está la perspectiva presentada por la fotógrafa brasileña radicada, Angélica Dass, en su proyecto conocido como Humanae. A través de este, ella planea que conceptos como la raza en verdad no existen según las etiquetas que la sociedad impone y que nuestra verdadera realidad se manifiesta en la diversidad –una que ella misma se ha dado a la tarea de retratar–.

Asimismo, resalta cómo los conceptos de “belleza” y los cánones de la sociedad fallan en representar el verdadero rostro del mundo, en el que todos somos diferentes y no clones de un modelo presentado en una revista o en otros medios de comunicación. Acompáñanos a conocer un poco de este interesante proyecto y también de cómo este, ahora más que nunca, refleja aquello que necesita el mundo: aceptación.

Angélica Dass, concibiendo Humanae

Angélica Dass, fotógrafa tras el proyecto Humanae.

Como ya lo hemos mencionado, la mente detrás de este proyecto masivo es la fotógrafa ganadora de premios, Angélica Dass. Actualmente, hace vida en Madrid, España, pero su proyecto la ha llevado a recorrer el mundo.

Inicialmente, Humanae llegó al mundo como un proyecto final que de Dass presentaría en España para obtener su máster en fotografía en el 2012. Sin embargo, lo poderoso de su mensaje causó que, una iniciativa forjada de experiencias personales, se convirtiera en una representación de un sentimiento universal.

Como la mayoría de las grandes ideas, todo empezó con un pequeño esfuerzo. Con este, Angélica se retrató a sí misma, al igual que a familiares y amigos cercanos, creando su “paleta de colores” humana. Pero pronto el número de participantes comenzó a aumentar. Lo que ha hecho que, para la fecha, el proyecto Humanae cuente con más de 4 mil retratos de personas en todo el mundo.

¿El mundo en blanco y negro?

Una de las metas del proyecto Humanae es derribar las concepciones existentes sobre las tonalidades de piel y de las “diferencias” que estas implican entre una persona y otra. Actualmente, todos estamos familiarizados con las comunes etiquetas con las que se clasifican a las personas como blancas, negras, amarillas o, incluso, rojas.

Angélica desafía estas concepciones con su proyecto al demostrar que nadie es verdaderamente de estas tonalidades. En realidad, todos nos encontramos en gamas distintas de tonos marrones, cremas y acaramelados. Por esto, ella ve a Humanae como un “espejo para aquellos que no se ven reflejados en una etiqueta” como las antes mencionadas.

Hablemos del color carne

“Era una niña pequeña, con un desastre de colores en mi cabeza” dice Angélica durante su charla TED del 2016, La belleza de la piel humana en cualquier color, cuando se refiere a sus tempranas experiencias infantiles en la escuela, específicamente en clases de dibujo. Allí, se le pediría que utilizara el color “carne” de tonos rosados, que su tostada pies oscura claramente no reflejaba. Un detalle que la expuso a temprana edad a esas discriminaciones veladas a las que la sociedad actual está acostumbrada.

Desde ese momento, Angélica se encontró con una sociedad que se formaba tanto primeras impresiones como opiniones duraderas sobre ella basadas solo en su color de piel. Como muchos, ella normalizó esta situación hasta su edad adulta, a pesar de que claramente la afectaba y a sus relaciones sociales.

Sin embargo, cuando llegó la oportunidad de hacer un proyecto y la idea de Humanae cruzó su mente por primera vez, la niña de 7 años que no podía encontrar su propio “color carne” en su cartuchera, finalmente tuvo la oportunidad mostrar al mundo lo que ella vio en su momento, que este en realidad no existía. O, por lo menos, que ese tono rosáceo con el que lo asocian, en verdad no representa la enorme diversidad de los tonos de piel.

Proyecto Humanae: “Una gran paleta de colores”

Para mostrar esto, la artista ha construido su propia “paleta de colores” a través de las diversas tonalidades de piel que ha ido fotografiando con los años. Una vez tiene el retrato de la persona, que no pasa por ningún tipo de filtro para ser seleccionada, la fotógrafa pasa a tomar un cuadro de 11 x 11 pixeles de la sección de la nariz de la fotografía y a colorear el fondo, hasta entonces blanco, con el tono obtenido.

Luego, busca esta tonalidad en el catálogo industrial Pantone, el sistema de definición cromática más aceptado, reconocible y universal hasta la fecha. Con este, ella no solo demuestra que todos tenemos diferentes variantes de una misma tonalidad y que nadie realmente entra en los estereotípicos colores blanco, negro, amarillo o rojo, por lo menos no según Pantone. Sumado a esto, aprovecha la heterogeneidad y equitatividad del sistema de clasificaciones, en el que ningún color presenta un valor jerárquico mayor al de los otros.

Gracias a este sistema, su “paleta de colores humanos” ha logrado hacerse poco a poco más diversa y mostrar así todas las variantes que existen en el mundo, fuera de las perjudiciales etiquetas sociales.

De una historia personal a una narrativa global

Para empezar, la historia de Angélica inicia en Brasil, donde por primera vez se expone a los prejuicios de su propia sociedad. Durante su vida, se dio cuenta de que la igualdad y armonía que había en su hogar no era lo común en el resto del mundo. Ahora, su adultez, tiene la oportunidad de aportar su grano de arena para iniciar el cambio en esta realidad.

“Tengo sangre indígena, africana y portuguesa. Dentro de mi casa siempre vi todos estos colores representados y, aunque eran diferentes, eran tratados de la misma forma. Lo que intento es llevar esta idea de igualdad que aprendí en mi familia multicolor hacia el mundo”.

Toda la difusión del proyecto inició por redes sociales e internet. Ahora, mantiene sus plataformas en Facebook y Tumblr –siendo este último el sitio en el que comparte toda su colección con el mundo–, aunque justo ahora este se encuentra en remodelaciones por lo que las fotografías no están disponibles. Aun así, una buena parte de estas también se pueden ubicar en la página web personal de Angélica Dass.

En todo caso, la idea de esta presentación busca dejar la información y las fotografías al alcance de todos. Esto como una forma de incitar a las personas a “presionar el botón de ‘compartir’ tanto en sus computadoras como en su cerebro”.

Además de la charla TED antes mencionada, Angélica ha estado en otras presentaciones de este estilo en las TEDxRioDeLaPlata y TEDXSãoPaulo. Asimismo, también ha participado con una ponencia en la Conferencia Iberoamericana de Metas de Desarrollo Sustentable.

Para estos momentos, las miles personas retratadas han llevado a Angélica por 17 países y 27 ciudades diferentes. Entre estos podemos mencionar algunos como Etiopía, Nigeria, Corea del Sur, India, Israel, Estados Unidos, Ecuador, Brasil y España, entre otros.

Un retrato de la diversidad que llega a nuevas fronteras

El proyecto que inició siendo una movida personal para Angélica ahora se ha convertido en una fuente de inspiración para el mundo. Por ejemplo, los estudiantes de diseño e ilustración suelen sustentar creaciones en las bases de imágenes que Humanae puede ofrecer.

Asimismo, el mundo de la ciencia también ha encontrado un nuevo universo de posibilidades para las actividades de Humanae. Por ejemplo, los neurocientíficos han aprovechado el banco de imágenes para estudiar los procesos de reconocimiento facial que se desarrollan en las mentes de personas con Alzheimer.

Sumado a esto, otros investigadores, como los pertenecientes a la sección de genética del museo Leonardo Da Vinci de Milán han aprovechado este registro como una forma sencilla y clara de presentar al mundo los cambios del genoma y el concepto de la diversidad genética desde la perspectiva científica. De un modo similar, los antropólogos consideran que esto puede ser un registro útil para estudiar los procesos evolutivos del ser humano con el tiempo.

Incluso, organizaciones como la Policía Forense de São Paulo le han pedido colaboración a Angélica para poder entrenar los programas de reconocimiento y reconstrucción facial de la sección.

Por si fuera poco, su proyecto a ha sido la portada de una de las revistas de política más notorias del mundo Foreing Affairs. Como la guinda del pastel, la aparición de su obra en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2017 logró que todos los grandes líderes del mundo estuvieran expuestos a su propuesta y discutieran sobre ella.

Para Angélica, las mejores exposiciones que tiene su proyecto siempre son cuando este sale a la calle.

Más allá de una fotografía – Humanae es una conversación

En su charla TED del 2016, Angélica comenta que “como fotógrafa, entendí que puedo ser un canal para que otros se comuniquen” un comentario que se complementa con otra de sus frases destacadas en su página principal:

“Entiendo la fotografía como un diálogo de lo personal a lo global; como un juego en el que los códigos personales y sociales se reinventan, un flujo continuo entre el fotógrafo y lo fotografiado, un puente entre máscaras e identidades. Por este motivo, planteo mi trabajo como una herramienta de exploración, cuestionamiento y búsqueda de identidad, para uno mismo y para otros”.

Para Angélica, Humanae no es un proyecto que busca cambiar el mundo en un parpadeo. En realidad, su mayor meta es permitir que el tema siga presente en la sociedad, que se hable sobre diversidad y también sobre la consiguiente discriminación que sufren algunas personas a causa de la negación de esta.

En un principio, ella también fue víctima de esta y pasó por las mismas sensaciones negativas que producen este tipo de situaciones. Ahora, detrás de la cámara, con Humanae, trayendo este tema a colación al mundo y concientizando sobre el: “Toda la tristeza, frustración y soledad que una vez sentí se convierte en amor”, comenta.

Para Angélica, el mayor triunfo es saber que las personas, después de entrar en contacto con su propuesta, hablan sobre esta y reflexionan sobre ella. Ya que, tal vez el mensaje no pueda llegar a todos o “convencer” al mundo, pero sí puede mantenerse presente. De modo que la discriminación no pueda verse de nuevo como algo normal.

Los mejores embajadores

Dibujos de los niños que participaron en uno de los talleres “¿Color carne?” de Angélica Dass.

Para apoyar esta visión, Angélica piensa que el mejor paso a dar para la evolución de Humanae es convertir esta en una herramienta educativa. Un detalle que ya ha venido pasando con los años y que se ha formalizado con la creación de la organización sin fines de lucro, Instituto Humanae, dedicada a la creación de talleres y orientación de profesores para que puedan ayudar a los niños a entender la diversidad desde edades tempranas.

Por esto, Angélica considera que los profesores serían los mejores embajadores de su mensaje, para hacer que este llegue a las generaciones más jóvenes. Debido a esto, incluso ha creado el taller ¿Color carne? para retomar su experiencia infantil con este polémico color y enseñar a los más pequeños que cada uno de ellos tiene un color único y propio.

“Un trabajo en proceso”

Angélica siempre ha destacado que Humanae es “un trabajo en progreso” en su intento por retratar la diversidad del mundo. Por esto, su labor solo podría terminar cuando fotografiara a las miles de millones de personas que viven en el planeta.

Ya que, cada una de estas posee una imagen única que refleja un lado distinto del vasto mundo de la diversidad. Por lo que, un proyecto como este nunca podría darse por completo terminada, así como las discusiones sobre diversidad nunca deberían desaparecer de los temas de interés sociales.

Sobre los espacios blancos

En varias de las exposiciones de Angélica, algunos de los cuadros donde debería haber una fotografía se mantienen en blanco. Con esto, ella intenta representar lo que mencionamos con anterioridad, es decir, a todos aquellos a los que no ha podido fotografiar y que también forman parte de esta enorme paleta de colores humanos, de este retrato de la diversidad.

Los espacios en blanco le abren una ventana al expectador para que se incluya en la obra y pueda experimentar la diversidad al entender que es parte de ella.

El mundo y la discriminación

La realidad de la diversidad que Angélica refleja en su recopilación ha sido en el mundo una de las tristes causas de una gran cantidad de conflictos sociales. De este, Estados Unidos ha logrado ganarse un puesto protagónico como un emblema de los conflictos raciales.

Ahora, los eventos que involucraron la lamentable muerte de George Floyd han avivado la llama de un clamor que realmente nunca desapareció de la sociedad norteamericana. Sectores como el mundo del entretenimiento han tomado rápidamente una postura, al denunciar la discriminación, el racismo y el maltrato policial a través del recién ocurrido BlackOutTuesday que se hizo en apoyo del movimiento Black Lives Matter.

Desde la época de las protestas de Harlem, que se dieron como respuesta al asesinato Martin Luther King Jr., los estallidos sociales en Estados Unidos se han dado periódicamente como una respuesta a la represión y constante segregación que la población de color experimenta en el territorio.

Se habla, por ejemplo, de que las personas afroamericanas están sufriendo con más intensidad la pandemia del COVID-19 debido a la discriminación. Asimismo, se plantea que estas tienen hasta 2.5 más posibilidades de morir a manos de la policía estadounidense que un caucásico. George Floyd y Breonna Taylor son los nombres que más recientemente se han unido a la lamentable lista de fallecidos a manos de oficiales estadounidenses que ya incluía a Trayvon Martin, Michael Brown y Eric Garner.

La sumatoria de todos estos eventos ha llevado a la sociedad al límite y desatado todos los conflictos que ahora presenciamos. Mientras actores como Donald Trump se presentan como detractores de las protestas y otros sectores como el de la tecnología muestran posturas encontradas, el mundo otra vez entra en conflicto que trata del pintar a la sociedad a través de tonos blancos o negros.

Tal vez…

“Todavía tenemos que trabajar duro para abolir la discriminación, que sigue siendo una práctica común en el mundo y que no desaparecerá por sí sola” Angélica Dass. Charla TED, 2016.

Tal vez… si comenzáramos a entender que todos somos iguales dentro del gran espectro de diferencias y variedad que es la humanidad, tal como lo plantea Humanae, el mundo finalmente podría tener la oportunidad de avanzar hacia algo mejor. Y podríamos llegar a una sociedad en donde el color de la piel ya no sea un elemento que defina cómo se ve a una persona o cómo es tratada.

“Debemos entender nuestra diversidad como algo que nos hace crecer. No como algo que temer o despreciar” Angélica Dass. Aprendamos juntos, BBVA, 2019.

A continuación, compartimos contigo una de las charlas más recientes dadas por Angélica Dass de la mano de la iniciativa Aprendamos juntos de BBVA en el 2019. El mayor tesoro del ser humano es su diversidad es el título de la charla y nos da un paseo más profundo por todos estos conceptos de amor, aceptación y diversidad que Humanae busca transmitir.