Aunque gran parte de la atención está centrada actualmente en la pandemia de COVID-19, hay ciertos estudios de enfermedades también peligrosas que no deben detenerse, como los de la tuberculosis.

Recientemente, un equipo de investigadores publicó en la revista Scientific Reports un estudio que proporciona nuevas pistas para la comprensión de la resistencia de la enfermedad, que a pesar de antigua, sigue representando un problema en nuestros tiempos.

La evidencia indica que, cuando el patógeno que causa la tuberculosis, conocido como Mycobacterium tuberculosis, puede sobrevivir más tiempo en el aire, y por tanto infectar a las personas.

Aerosoles repletos de partículas infecciosas

Un tema sobre el que se habla mucho actualmente es cómo se propagan los patógenos en el aire. Sabemos que cuando una persona infectada tose o estornuda, sus fluidos pueden llegar a otros que estén cerca al quedar suspendidas en el aire, y propagar la enfermedad.

Pero la infección no solo depende de ello, sino también de la cantidad de partículas infecciosas presentes, que mientras mayor sea, mayor probabilidad tiene de infectar. La concentración viral suspendida puede reducirse conforme van cayendo las gotas, y también por la influencia de factores ambientales.

Y por supuesto, su infectividad también dependerá de la distancia que tenga que viajar para llegar al cuerpo de una persona, pues en el trayecto todos estos factores pueden reducirla a nada. ¿Ya entendemos el por qué del distanciamiento social actual?

En la unión está la fuerza

Este estudio examinó las propiedades biofísicas de los aerosoles (pequeñas partículas en el aire) y observó cómo las partículas se las ingenian para permanecer vivas en este trayecto. Las micobacterias individuales forman aerosoles más pequeños, lo que les permite viajar distancias más largas en el aire. Además, las micobacterias interconectadas permanecen vivas por más tiempo.

Estudios previos habían demostrado que las células huésped infectadas con micobacterias mueren por muerte celular netrótica. Pero en esta oportunidad se ha demostrado que las partículas de aerosol más grandes con grupos de micobacterias se forman junto con los componentes de las células muertes, y estos tienen mayor probabilidad de sobrevivir en el aire que las bacterias individuales.

Hace algunas semanas, se planteó la posibilidad de que las restricciones que han debido aplicarse para reducir la tasa de contagios con coronavirus podrían ciertamente afectar la lucha contra la tuberculosis. Sin embargo, estos resultados podrían ser útiles también para los estudios sobre la dispersión en aerosol del virus SARS-CoV-2, aunque la bacteria que causa la tuberculosis es considerablemente más grande que el coronavirus, y en general, son muy diferentes.

Referencia:

Enhanced tenacity of mycobacterial aerosols from necrotic neutrophils. https://www.nature.com/articles/s41598-020-65781-9