La pandemia del coronavirus ha logrado avanzar y mantenerse activa durante ya medio año. En un principio su epicentro estuvo en Asia, específicamente en la ciudad de Wuhan en China. Luego de esto, se mudó a Europa en donde afectó gravemente a naciones como Italia y España, entre otras.

Actualmente, ha saltado a América, llegando primero a los Estados Unidos y desplazándose al sur desde allí. Por un tiempo, EE.UU. se consideró el epicentro nuevo de la pandemia, ahora este título le pertenece a Latinoamérica, que ya cuenta con más de 1.5 millones de casos totales de los más de 7 millones que tiene el mundo.

Aun así, esto no implica que Estados Unidos haya logrado librarse del virus. De hecho, en estos momentos todo el continente americano se ve enormemente afectado por el avance del coronavirus. Por un lado, los estadounidenses se preparan para una posible segunda ola, mientras que los latinoamericanos están entrando en su primer gran pico de contagios de la enfermedad.

Consecuencias catastróficas en Latinoamérica

Según los expertos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), la situación del coronavirus podría provocar la por recesión en la historia de la región.

No solo la falta de infraestructuras y sistemas de salud apropiados podrán golpear a la población con el avance del COVID-19. De hecho, también esta situación aumentará el desempleo en las naciones, lo que producirá un incremento en la pobreza y el hambre que se registre en cada país.

Por su fuera poco, es posible que cada nación también termine con una deuda externa mayor, debido a los prestamos que ha debido pedir y aún necesitará para contar con los fondos para tratar de enfrentar la crisis.

Como la guinda del pastel, habrá claramente otras poblaciones que se verán incluso más afectadas por las acciones de sus mandatarios –o la falta de estas–. Tal es el caso de Brasil, la nación que ha decido no tomar medidas contra el COVID-19 y se ha convertido en el segundo país más golpeado por el coronavirus en el mundo.

Caso Brasil

En este tipo de situaciones, la tensión producida en la población no será solo a causa del virus y la clara carencia de sistemas funcionales de salud, sino por la falta de un compromiso de parte de los gobernantes hacia sus ciudadanos.

Esto producirá un clima de descontento social cuyos inicios ya podemos ver en la población brasilera. Como un ejemplo de esto tenemos las recientes acciones de un grupo de activistas que tomaron una playa de Río de Janeiro para cavar 100 tumbas, todas con una cruz negra al frente. Esto con la intención de hacer notar la “incompetencia” del gobierno a la hora de mantener sana y viva a la población que debería proteger.

En la actualidad, toda América Latina ha registrado más de 70 mil muertes a causa del virus. De estas, más de la mitad (41 mil) son solo de Brasil.

Mientras tanto… en América del Norte

Por su parte, Estados Unidos no ha tenido tampoco una historia de éxito y se mantiene como el país con más casos (2 millones) y que ha sido más afectado individualmente (115 fallecimientos) por la llegada del coronavirus.

A pesar de esto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha parado de abogar por una reapertura de la economía. Con los procesos electorales a ya tan solo un mes de distancia, el mandatario está tratando de lograr una sensación de “normalidad” en la población que mejore la percepción que esta tiene de él, todo con la meta de conseguir su segundo periodo presidencial.

Sin embargo, con los casos de coronavirus aumentando en puntos como California, Texas, Florida y Arizona, y con más de 4 millones de desempleados en tan solo meses la situación está lejos de ser normal. De hecho, por la falta de controles, se plantea que una reapertura económica temprana podría convertirse en una posible segunda ola de coronavirus, algo que ha puesto la piel de gallina al resto de países del mundo que “van de salida”.

La situación del mundo

Por su parte, el mundo está verdaderamente preocupado por la posibilidad de que se geste una segunda oleada del virus, tomando en cuenta que este parece haber aumentado su velocidad de contagio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron necesarios 98 días para alcanzar los primeros 100 mil casos. Sin embargo, luego en tan solo 18 estos llegaron a 200 mil. Por lo que, con el avance de la enfermedad, un incremento en su velocidad de contagio dejará menos tiempo para reaccionar y tomar medidas de contención pertinentes.

Además, la OMS también denuncia que países en desarrollo y con pocos recursos, de las partes más pobres del mundo, apenas ahora están viendo el inicio de los brotes más graves y que estos se están acelerando. Debido a lo que las consecuencias en su población y economía están a punto de volverse más graves.

Por ejemplo, en países como la India, médicos del Hospital Max Smart Super Specialty en Nueva Delhi han declarado que no están preparados para atender grandes volúmenes de pacientes si la situación de contagios empeora.

Asimismo, otras entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y UNICEF se han unido para denunciar que esta situación mundial podría traer un repunte en el trabajo infantil, un elemento que había ido descendiendo desde el 2000.

Por su parte, el Banco Mundial declaró que tan solo este año la cantidad de personas pobres podría llegar a los 60 millones. Incluso, se ha hablado de que hambre se duplicará en el mundo a causa del COVID-19.

“Muy lejos de la seguridad”

“La lucha no ha terminado. La mayoría de las personas siguen siendo susceptibles a este virus y la amenaza de resurgimiento sigue siendo muy real”.

Esto es lo que ha dicho en director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus  durante una ceremonia en Ginebra. Allí ha recalcado que ahora el mundo está “muy lejos de estar seguro” en cuanto al coronavirus. Por lo que las medidas de contención deben seguir en pie. De no ser así, las posibilidades antes descritas podrían convertirse en una terrible realidad.

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